La guerra en Medio Oriente dispara costos en Argentina y presiona sobre inflación, tarifas y producción
El salto del petróleo, el gas y los fertilizantes encarece combustibles, alimentos y energía en plena tensión global.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya impacta de lleno en la economía argentina: suben los combustibles, se recalientan los alimentos y aumentan los costos productivos, en un contexto que la Agencia Internacional de Energía (IEA) define como "la mayor crisis energética de la historia".
El detonante es la disrupción en el suministro global de energía. El bloqueo del estrecho de Ormuz afecta unos 20 millones de barriles diarios, cerca del 20% del comercio mundial de petróleo, un volumen equivalente a la suma de todas las crisis energéticas de los últimos 60 años.
Combustibles: subas de hasta 12% y precios récord
El primer impacto es inmediato: la nafta y el gasoil aumentaron hasta 12% en marzo y ya acumulan una suba promedio del 10% en todo el país.
El barril de petróleo pasó de USD 70 en febrero a picos de USD 120, y se estabilizó en torno a USD 110, lo que implica un salto del 57%. En ese contexto, los combustibles premium superaron los $2.000 por litro en la Ciudad de Buenos Aires.
En el sector advierten que todavía existe un atraso superior al 30% en los precios, lo que anticipa nuevas subas. "Estamos vendiendo a pérdida", reconocen en las petroleras, que aplican esquemas de micropricing para ajustar valores según zonas y horarios.
Inflación: el traslado ya impacta en alimentos
El aumento de los combustibles ya se traslada al resto de la economía. Por cada 10% de suba en naftas, el impacto en el IPC ronda 0,4 puntos porcentuales.
Según estimaciones privadas, los incrementos de marzo ya aportaron 0,56 puntos a la inflación, que se encamina a ubicarse cerca del 3,5% mensual.
El traslado a precios ya comenzó: supermercados reportaron subas de entre 2% y 3% en productos básicos, lo que consolida una nueva aceleración inflacionaria tras meses sin desaceleración.
Campo: fertilizantes +40% y presión sobre exportaciones
El conflicto también golpea al sector agropecuario, clave para el ingreso de divisas. La urea subió más de 40% en marzo, impulsada por las restricciones logísticas en Medio Oriente.
Argentina importa más del 30% de los fertilizantes que consume, lo que incrementa la dependencia externa. A esto se suma el encarecimiento del gasoil, esencial para la logística de cosecha.
Con una producción estimada de 64 millones de toneladas de maíz y 48,5 millones de soja, el aumento de costos reduce márgenes y competitividad exportadora.
Gas y energía: riesgo de subas en invierno
El precio del Gas Natural Licuado (GNL) más que se duplicó: pasó de USD 9-10 a más de USD 23 por millón de BTU.
El impacto es crítico para Argentina, que en invierno necesita importar energía para cubrir la demanda, que salta de 20 a 100 millones de m3 diarios.
El encarecimiento de las importaciones podría derivar en aumentos de tarifas o mayores subsidios, aunque el Gobierno busca evitar un incremento del gasto público. En paralelo, crece el riesgo de mayores costos para la industria y pérdida de competitividad.
Transporte y consumo: vuelos más caros y ajuste en gastos
El impacto también alcanza al transporte. Aerolíneas Argentinas ya aplicó recargos de $7.500 en vuelos de cabotaje y hasta US$50 en internacionales, en línea con una tendencia global.
La IEA incluso recomendó medidas de ahorro energético como reducir el uso del auto, fomentar el transporte público y limitar los vuelos, en un intento por contener la demanda de combustibles.
Un alivio parcial: más dólares por exportaciones
En medio del shock, aparece un efecto positivo: el aumento del petróleo mejora los ingresos por exportaciones.
Por cada dólar adicional en el barril, Argentina puede sumar entre USD 100 y USD 120 millones anuales. Con exportaciones cercanas a 300.000 barriles diarios, el ingreso extra podría alcanzar entre USD 3.000 y USD 4.000 millones en 2026.
Así, las ventas externas de energía podrían rondar los USD 15.000 millones, lo que fortalece las cuentas externas y fiscales.