Inteligencia Artificial y el bien común
La inteligencia artificial impulsa la productividad y genera nuevas oportunidades, pero su desarrollo exige una distribución equitativa de sus beneficios
No existen dudas sobre los "nuevos tiempos" que le toca atravesar a la Humanidad toda, y es allí donde la irrupción rampante de la Inteligencia Artificial (IA) se convierte en un ícono determinante.
Cabe aclarar que, cuando de ella hablamos, nos referimos a una "tecnología", con una evolución que data de aproximadamente cien años ("Nada nuevo bajo el sol"[1]), que, amalgamando el hardware[2] y el software[3], intenta simular entre otros aspectos: el aprendizaje humano, la resolución de problemas y la toma de decisiones autónomas[4].
Sin embargo, en las últimas semanas, el servicio brindado por algunas compañías (a veces de acceso libre y otras pago) ha tomado protagonismo, en estos lares, entre otros motivos[5], por la difusión que tuvo la primera encíclica de Su Santidad León XIV y la nota de opinión en el Financial Times,[6] que el responsable de la actual Administración suscribió, junto con un colaborador, en derredor del proyecto que envió al Congreso Nacional (modificando la Ley de Sociedades) que permitiría, en nuestro país, empresas fundadas sin participación humana.
Ambos documentos, aunque con distintos impactos cuantitativos, alcanzaron difusión global y sentaron las posiciones de una contradicción ciertamente antagónica[7] que permeó hacia "lo local" al momento en que dirigentes de la oposición comenzaron a participar activamente en el debate suscitado en torno a la IA.
En este marco y dadas sus acciones, parecería que el Gobierno pretende que la sigla en cuestión signifique: Inteligencia Anarcocapitalista.
Sin embargo, se debe batallar para que continúe siendo el acrónimo de...
Inteligencia Artificial
Definidos los campos de la "Batalla Cultural", el primero que reacciona es el "novel" Pontífice, al punto de que la imagen de "desenvainar la espada", a través de su Encíclica "Magnifica Humanitas", incita a la acción.
Para ello señala con precisión que la IA, con todo su "esplendor", tanto presente como futuro, debe estar al servicio del Trabajador para facilitar sus labores.
Naturalmente, manifiesta que solo la búsqueda permanente del "Bien Común", por parte de esta "herramienta tan versátil", garantizará el objetivo.
Ahora bien, como "Dios escribe derecho sobre renglones torcidos" y el fin puede frustrarse si los medios son incorrectos, nos alecciona, también, sobre el buen camino a transitar desde el libre albedrío entre las siguientes opciones:
· la "Anarcocapitalista", que con una posición surgida de las entrañas de su Doctrina sugiere el laissez faire, laissez passer[8]. De este modo, el Mercado con su propia dinámica maximizará la utilidad, de la "tecnología dada", para todos los actores intervinientes[9],
· la "Estadocéntrica" instruye que, solo regulándola desde un ente estatal, se conseguirá que los dueños de la plataforma no construyan una Sociedad en función de sus necesidades[10]
y
· la Comunitaria, donde el Papa se explaya, con el virtuosismo de la Sabiduría, al punto de "pintar un cuadro" que ayuda a "discernir cómo vivir con responsabilidad en la era de la IA". Para lograrlo, retoma las enseñanzas de la construcción de la "Torre de Babel". El acometido parece imponente: una sola lengua, una sola tecnología, una sola dirección. Sin embargo, el proyecto esconde un profundo engaño, es una obra concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización. El resultado no es la unidad, sino la dispersión. Sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios.
O, por el contrario, "la reconstrucción de los muros de Jerusalén por parte de Nehemías", donde el relato muestra cómo la ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el Pueblo: sacerdotes, artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes. Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos, incluso antes que las piedras.
Es obvio que el responsable de la actual Gestión elige recorrer el primer camino. El propio título de la nota de marras: "Argentina invita a la IA a liberarse a sí misma", lo clarifica.
A su vez, aprovecha para invitar a que las corporaciones instalen su sede en Argentina y que Buenos Aires se transforme (como otrora el puerto de Ámsterdam en el siglo XVII), en la nueva capital financiera (al ofrecer el entorno legal y fiscal más atractivo para las empresas) del siglo XXI.
La segunda opción corresponde a patrones de conducta de funcionarios públicos dirigistas, que asumen como "razones de Estado" sus "visiones ideológicas" o representaciones de intereses particulares[11].
Naturalmente, el tercer camino lo eligen aquellos que quieren peregrinar con la Comunidad toda.
Respeta la libertad del hacer (ya que la IA impacta favorablemente -aumenta la productividad de los Factores de Producción y beneficia nuevas actividades con su correlato en el empleo- en las empresas, las familias y los gobiernos), pero con el prerrequisito de alcanzar el Bien Común en cada acción iniciada.
Con este fin, es indispensable su aporte para la concreción de la madre de las justicias: la Justicia Social, y repartir equitativamente sus mieles.
Para esta distribución exitosa, la contribución de las instituciones (sindicatos, asociaciones y mutuales) de los trabajadores es esencial.
Esta Patria esplendorosa, inserta en el Nuevo Orden Internacional, solo podrá lograrse si el conjunto de la dirigencia empresarial, sindical, política, social y religiosa, se aboca también, a organizar la Comunidad.
Porque al culminar su esfuerzo, se encontrará con una Comunidad Organizada responsable de su propio destino y con el Bien Común como tea votiva.
Que Dios y la Santa Virgen guíen a nuestros decisores.
Lic. Guillermo Moreno
Lic. Pablo Challú
Lic. Walter Romero
Agradecemos la colaboración de Roberto Nuesch
[1] "Nada nuevo bajo el sol", es un dicho popular que indica que todo lo que parece novedoso tiene un precedente.
[2] Hardware (Real Academia Española -RAE-): es el conjunto de los componentes que integran la parte material de una computadora.
[3] Software (RAE): es el conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en una computadora.
[4] Cabe agregar que el lugar de implantación físico del equipamiento está lejos, aún, de resolverse en la medida que su escala crece. Si bien hoy su instalación territorial está en Estados Unidos de América, su pleno funcionamiento necesita ser abastecido con ingentes flujos, tanto de energía eléctrica como de refrigeración.
[5] Es dable destacar la visita del filósofo Peter Thiel accionista principal de empresas que utilizan el servicio de la IA, como así también iniciativas de gobierno, que intentan a través de esta tecnología, simular qué impacto podrían tener decisiones políticas en la Sociedad, replicando en un software las características particulares de cada uno de los habitantes.
[6] Financial Times es un diario económico-financiero de origen inglés (hoy propiedad de un conglomerado japonés) que defiende el Neoliberalismo (Escuela Austríaca) y la Globalización.
[7] Una contradicción antagónica es aquella donde el consenso es imposible de alcanzar y su resolución se consigue a partir del éxito en la batalla, ya sea en la arena política, cultural o militar.
[8] «Laissez faire, laissez passer» -cuya traducción al castellano es "dejen hacer, dejen pasar".
[9] Alguna posición minoritaria, al interior de los escasos acólitos Anarcocapitalistas, a escala global, sostiene (desde una teología muy particular) que el Creador se manifiesta en el Modo Capitalista de Producción y Distribución de los Bienes y Servicios.
[10] En su cosmovisión llegan incluso a cuestionar la legitimidad del Pueblo para elegir sus gobernantes.
[11] Este camino lo han transitado, tanto el Nacionalismo europeo (de exclusión) con su famoso eslogan: "Nada sin el Estado" como la Socialdemocracia, con su "Estado de Bienestar", que dio origen a lo que hoy se denomina el Progresismo.