La madre Beta toma las redes: menos control, más cansancio y otra forma de criar
De Instagram a TikTok y Reddit, muchas mujeres narran una maternidad menos perfecta: menos agenda, menos culpa y más aire cotidiano.
Algunas madres ya no quieren contar la crianza como una coreografía impecable. En Instagram, TikTok y Reddit, muestran casas desordenadas, rutinas rotas, adolescentes con más autonomía, noches sin paciencia y una idea que gana espacio: cuidar no siempre significa controlar todo.
La expresión dialoga con una máxima atribuida al escritor D.H. Lawrence: "¿Cómo empezar a educar a un niño? Primera regla: déjalo en paz". En Argentina, esa idea encuentra un antecedente propio en el trabajo de Betina "Beta" Suárez, la creadora de Mujer, Madre y Argentina, una plataforma desde la que desde los años 2000 empezó a hablar de maternidad sin romantización, sin culpa y sin obediencia al molde de la madre perfecta.
Suárez convirtió ese espacio en lo que ella llama un "barrio virtual": primero como blog y después desde la cuenta de Instagram @mujer.madre.y.argentina, donde reunió a más de 102.000 seguidores. Licenciada en Comunicación Social, especializada en gestión, análisis y creación estratégica de contenido digital, trabaja desde hace más de 15 años con emprendedores, pymes y grandes empresas, y participó en proyectos para compañías como Disney y Netflix. Pero su voz pública creció por otra vía: narrar la maternidad desde su experiencia con Esme, "la mayor", de 19 años; Isa, "la menor", de 13; y su marido Martín.
"Yo no doy consejos ni tips, solo relato, y no hablo de hijos, hablo siempre de las madres", explicó Suárez. Su punto de partida fue el choque entre lo que se decía sobre la maternidad y lo que le pasaba a ella: "Si la maternidad era tan maravillosa, no me podía sentir tan observada y juzgada y sí, podía ser lo mejor que me iba a pasar en la vida, pero no tenía por qué ser lo único". Esa forma de nombrar el cansancio, la culpa y la vigilancia social abrió una conversación que hoy aparece más extendida en redes, aunque todavía atravesada por juicios rápidos: "Se les escapa el 'mala madre' con una facilidad...".
The Wall Street Journal también la llamó "madre Beta": una respuesta al viejo modelo de la "madre tigre", obsesionada con el rendimiento, la disciplina y la optimización de cada tramo de la infancia. La madre Beta no se define por el abandono, sino por una decisión más concreta: bajar la vara antes de quebrarse.
La libertad como frontera
Sophie Jaffe, coach de relaciones de 42 años, vive cerca de Culver City, en Los Ángeles, California, y reunió 196.000 seguidores en Instagram con publicaciones sobre crianza. Sus dos hijos mayores, de 13 y 15 años, pueden organizar sus horarios mientras vuelvan a casa a la hora indicada y hayan cumplido reglas básicas durante la semana.
A veces, cuando Jaffe ya está en la cama, recibe videos de su hijo de 13 años: lo ve hacer una vuelta en el aire desde una pared de cemento o pararse sobre los hombros de otra persona. No siempre sabe con precisión dónde está él. Jaffe no ignora los riesgos, pero elige otra forma de medir el peligro. "Veo lo que les pasa a los chicos que están demasiado controlados", dijo. Y agregó: "Prefiero que estén afuera, construyendo recuerdos, antes que sentados con videojuegos".
Su lógica también alcanza a las notas y a las actividades extracurriculares. Las B están bien; las C, no tanto. Si una actividad dejó de interesarles, pueden abandonarla. Aunque ella misma es una profesional de alto rendimiento, no organiza la infancia de sus hijos como una carrera hacia la universidad correcta o el empleo correcto.
El algoritmo de la madre imperfecta
En TikTok, la maternidad Beta encontró una estética propia: desorden, humor y confesión. Casey Neal, una madre de 33 años con cuatro hijos, publica videos como "madre animadora tipo B". En uno contó que olvidó su valija en la entrada de su casa antes de manejar cuatro horas hasta una competencia de sus hijas. "Ayuda a mostrarles a otras madres que está bien no ser perfecta", dijo.
Ashleigh Surratt, de 28 años, vive en Houston y construyó una comunidad a partir de una versión propia de la maternidad: la "Tipo C". La define como una mezcla entre su naturaleza perfeccionista "Tipo A" y la realidad "Tipo B" de criar tres hijos pequeños. Su fórmula consiste en preocuparse mucho por algunas cosas y soltar otras con decisión.
Los tres chicos usan el mismo talle de pañal, sin importar la edad, para no seguir varias medidas. Si a la mañana hay pelea para vestirse, todos suben primero al auto. La ropa puede esperar unas canciones. "La hora de dormir, qué sé yo", dice Surratt. Después completa la idea con una regla doméstica menos rígida: cuando la casa baja el ritmo y el clima ya es de sueño, entonces es hora de dormir.
La casa donde viven chicos
Adrian Knowles, veterinaria de tiempo completo, tiene un hijo de 5 años y tres hijastras. Los videos como los de Surratt la hacen sentirse menos sola cuando va al supermercado en pijama y con el pelo cubierto. Antes, contó, podía pasar una hora maquillándose cada mañana.
Creció en una casa donde los almohadones del sillón siempre estaban perfectamente acomodados. Por eso su madre y su abuela suelen horrorizarse cuando abren la puerta de su casa en Tampa, Florida, y encuentran almohadones transformados en fuerte. "Nuestra casa no está sucia, pero sí desordenada", dijo. Y remató: "No voy a fingir que acá no viven chicos".
Danielle Antosz, especialista en marketing de contenidos de 42 años, también rechaza la idea de ordenar la infancia de sus hijos alrededor de la universidad más prestigiosa posible. Sus hijos, de 8 y 10 años, no hacen más de una actividad extracurricular a la vez. "No quiero llevarlos a más que eso", explicó. Cada mañana, los chicos meten la mano en una canasta de medias sin ordenar y se ponen las dos que salen. "No estoy dispuesta a pasar mi tiempo ordenando medias", dijo.
De la madre tigre a la madre exhausta
El giro aparece después de décadas de crianza intensiva. La "madre tigre" quedó asociada al modelo de exigencia, disciplina y rendimiento que se popularizó con el libro Himno de batalla de la madre tigre (Battle Hymn of the Tiger Mother), de Amy Chua, publicado en 2011. Pero la presión venía de antes: desde los años 90, economistas citados por el WSJ vinculan el aumento de la desigualdad y el avance de la economía del conocimiento con el miedo de muchos padres a que sus hijos quedaran atrás.
Después llegó otra capa: la crianza respetuosa o "gentle parenting", que convirtió cada berrinche en una oportunidad para enseñar autorregulación con paciencia quirúrgica. La carga no desapareció cuando más mujeres entraron al mercado laboral. Al contrario.
Según un análisis de datos de la Encuesta Estadounidense de Uso del Tiempo realizado por Corinne Low, economista de la Universidad de Pensilvania, las mujeres pasaron de dedicar 14 minutos semanales a ayudar a sus hijos con la tarea en 1975 a una hora y nueve minutos en 2018.
Low resumió esa maquinaria con una frase precisa: "Lo que veo reflejado como logros de los chicos, en realidad lo veo como trabajo aportado por los padres".
Ese modelo también tuvo puntos de quiebre concretos. Jessica Tyson encaró la maternidad con la lógica de una tarea más para conquistar: tomó cursos, leyó libros, preparó comida orgánica y organizó la crianza como un manual. Después de tener a su segundo hijo durante la pandemia, describió una crisis de salud mental marcada por privación extrema de sueño y ataques de ansiedad. Tiró las recetas estrictas, aceptó que los chicos durmieran en su cama y admitió algo difícil de decir: se aburría al jugar en el piso con ellos.
El costo no recayó solo sobre las madres. Claire Nicogossian, psicóloga clínica que trabaja con ellas, dijo que vio adolescentes con talentos destacados -músicos con nivel profesional o deportistas regionales- abandonar todo a los 15 o 16 años como único acto de autodeterminación en vidas demasiado administradas.
Reddit y la maternidad sin maquillaje
En Reddit, el debate pierde producción visual y gana crudeza. El grupo Mommit se presenta como una comunidad para madres que atraviesan "las partes más desagradables de criar a un hijo". Fue creado el 4 de septiembre de 2010 y reúne 647.000 visitantes y 18.000 colaboraciones semanales.
Los títulos de las publicaciones muestran el tono del espacio: "A veces las mamás solo necesitan 5 minutos para respirar", "Algunas de ustedes tienen que ser más malas con sus maridos" o "Me encanta cómo nos vemos todas las mamás hechas mierda en la hora de dejar a los niños en la escuela por la mañana". También aparecen preguntas que exponen una fatiga de fondo: "¿Qué hacés con tus hijos que no se sienta como más trabajo?" o "¿Alguien tuvo un buen Día de la Madre?".
Una usuaria publicó un texto que funciona casi como consejo de madre Beta. Contó que, después de que su hija se durmió, compró un paquete de cigarrillos y una lata grande de cerveza. Aclaró que su marido estaba en la casa y que la nena no se enteró. Venían de un día duro: la chica se despertaba a las 5.30 desde hacía semanas y después pasaba la tarde quejosa, de mal humor y agotada.
"Podemos tener días malos. No tenemos que sonreír a través de ellos. Mientras ella esté alimentada, segura y querida... ¿qué más importa?", escribió.
Para Suárez, la red que creó con Mujer, Madre y Argentina también es una forma de supervivencia. "La maternidad en soledad es muy dura", dijo al reivindicar incluso el chat de madres, tantas veces ridiculizado. Frente a los días de "no puedo más", su respuesta no apunta a una épica del sacrificio, sino a armar comunidad: "Que no le deben explicaciones a nadie, que se hace lo que se puede". La frase conversa con el corazón de la madre Beta: no negar el amor ni el cuidado, sino admitir que ninguna mujer tiene por qué criar como si tuviera "los poderes de la Mujer Maravilla".