Crédito

La mora familiar lleva 16 meses en alza y ya alcanzó al 11,5% de los hogares

Por la baja del salario real, las familias siguen incrementando su incumplimiento en el pago de créditos bancarios, lo que a su vez impacta negativamente en la tasa y dificulta el rebote de la economía

La mora crediticia de los hogares no detiene su marcha, en un contexto en el que el salario real no dejó de mostrar su deterioro: así, según los números publicados por el BCRA, el impago de las familias llegó al 11,5% y acumuló su decimosexto mes consecutivo en alza. Con todo, vale destacar que desaceleró su marcha: saltó solo 0,3 puntos en marzo, luego de saltos más pronunciados en la previa. De hecho, en comparación a marzo del año pasado, cuando estaba en el 3,3%, protagonizó un incremento de 8,2 puntos. Es decir que se más que triplicó.

El BCRA publicó el Informe sobre Bancos correspondiente a marzo, que además mostró también la continuidad en la suba de la mora de las empresas, que lleva también once meses sin freno en su alza, aunque en niveles algo menores a los del incumplimiento de las familias, hoy en niveles de récord y muy por encima del máximo previo, todavía golpeadas por la baja del salario real. El impago de las empresas está en 3,1%, lejos de su pico del 8,1% en febrero del 2020.

El creciente problema de la suba de la mora crediticia de los hogares es una de las explicaciones por las que el crédito dejó de traccionar a una economía cuya demanda agregada sufre por la caída del poder adquisitivo de los salarios. Pese a que la tasa de los depósitos bancarios está apenas encima del 20% anual, los bancos mantienen elevados los spreads, con los tipos de interés activos, es decir de los préstamos, en niveles del 65% para los personales, por ejemplo.

El incumplimiento en préstamos personales también está en su pico histórico, que por cierto es muy elevado, del 14,2%. Era de 4,1% en marzo del año pasado. También se más que triplicó en solo un año. Los bancos cobran tasas de interés activas más altas justamente por el costo creciente que genera la mora crediticia de los hogares en sus balances, lo que limita el impulso a una economía que sufre por los bajos salarios (y, a la vez, es esa caída de salarios la que explica la creciente mora).

Desde LCG remarcaron al respecto: "Para consolidar una recuperación generalizada para el corto plazo debe mejorar el salario real, o aumentar el crédito o lograr un empujón fiscal. No creemos que ocurra un aumento del poder adquisitivo (que además implicaría una apreciación cambiaria, en un contexto de dólar barato). La demanda de crédito está levantando un poco, pero en sectores muy puntuales, y la oferta estará retenida incluso mejorando los indicadores de mora. Existe cierta fantasía de que si los bancos limpian el balance de cartera morosa (por ejemplo, vendiendo esa cartera) eso redundará automáticamente en una reducción del riesgo de crédito percibido, pero esa automaticidad no suele ocurrir".

El FMI reflejó en la segunda revisión del acuerdo que el superávit fiscal seguirá creciendo, ajuste mediante, hasta el 2,25% del PBI en años subsiguientes, lo que relativiza las chances de empujón fiscal. En cuanto a los salarios de los trabajadores registrados, cayeron un 9,2% real desde la llegada del Gobierno en diciembre del 2023 hasta marzo, último dato del Indec. Los privados cayeron un 4,7% real y los de los públicos llegaron a una contracción del 17,1%. Todos los números serían peores si se hubiese actualizado la medición del IPC del Indec.

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