Informe del Banco Central

La mora en créditos alcanzó el nivel más alto en dos décadas y ya afecta a casi siete millones de argentinos

La irregularidad en los préstamos a familias llegó al 12,7% en mayo y más del 27% de los deudores quedó fuera del sistema financiero. Los jóvenes son el grupo más comprometido y los bancos endurecen el acceso al crédito.

La morosidad en los créditos familiares y comerciales alcanzó su nivel más alto de los últimos veinte años y encendió una señal de alerta para el sistema financiero. Según el último informe de la Central de Deudores del Banco Central, la irregularidad en los préstamos a familias pasó del 12,1% en abril al 12,7% en mayo, mientras que en el segmento de empresas avanzó del 3,3% al 3,5%.

En el conjunto del crédito al sector privado, la mora llegó al 7,7%, un dato que refleja el deterioro de la capacidad de pago en un contexto de consumo estancado y restricciones para acceder a nuevo financiamiento.

Casi siete millones de personas quedaron fuera del crédito

El deterioro de los indicadores también impacta sobre el acceso al financiamiento. Más del 27% de quienes tomaron un préstamo dejó de ser sujeto de crédito, una situación que alcanza a casi siete millones de personas.

La exclusión financiera impide acceder a nuevas líneas de préstamos o refinanciar deudas por los canales tradicionales, lo que agrava la situación de los hogares con dificultades para afrontar sus compromisos.

Los jóvenes concentran el mayor nivel de endeudamiento

El informe muestra que la crisis golpea con mayor fuerza a los menores de 35 años.

Entre quienes tienen entre 18 y 25 años, el 42,8% registra al menos una obligación en mora. En el segmento de 26 a 35 años, el porcentaje alcanza el 39,3%.

La situación mejora parcialmente en las edades siguientes, aunque los niveles siguen siendo elevados: el 31% de los deudores de entre 36 y 45 años presenta atrasos, mientras que entre quienes tienen de 46 a 55 años el índice llega al 23,5%.

En términos generales, cuatro de cada diez jóvenes con créditos vigentes mantienen alguna deuda impaga.

También se agrava la mora fuera del sistema bancario

La situación resulta todavía más delicada en las entidades financieras no bancarias.

En ese segmento, donde se concentra cerca del 17% del financiamiento a familias, la morosidad alcanzó el 32,2% en mayo, cuando un año y medio atrás se ubicaba por debajo del 10%.

El dato confirma que el deterioro ya no se limita a los bancos tradicionales y alcanza también a financieras, billeteras digitales y otras alternativas de crédito.

Los bancos endurecen el acceso a nuevos préstamos

Frente al aumento de la incobrabilidad, las entidades privadas optaron por restringir la oferta de crédito.

Las principales medidas incluyen mayores requisitos para aprobar préstamos personales, menor actualización de límites en tarjetas de crédito y una política de mayor prudencia para reducir el riesgo de las carteras.

La estrategia busca fortalecer la liquidez mientras el consumo continúa débil y la economía mantiene elevados niveles de incertidumbre.

Los bancos públicos impulsan planes de refinanciación

En contraste, la banca pública lanzó programas para facilitar la regularización de deudas.

El Banco Provincia puso en marcha el plan "Ponete al día", que permite refinanciar obligaciones vencidas con reducción de tasas y plazos de hasta 72 meses.

La entidad informó que durante los primeros cinco meses del año concretó más de 66.000 acuerdos de recuperación de deuda por un total de 234.000 millones de pesos, un crecimiento del 157% respecto del mismo período del año anterior.

Las provincias también avanzan con programas de alivio

La Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Corrientes y Misiones implementaron programas de refinanciación para familias con dificultades de pago.

En paralelo, el Congreso mantiene en estudio distintos proyectos de desendeudamiento familiar impulsados por diversos bloques políticos para evitar una mayor exclusión financiera.

La apuesta oficial pasa por la baja de la inflación

Desde el Gobierno sostienen que la recuperación del crédito dependerá de la consolidación del proceso de desinflación.

El portavoz presidencial, Adrián Ravier, afirmó que una menor inflación permitirá reducir las tasas de interés, estimular el consumo y favorecer la inversión.

Mientras tanto, el último índice de inflación, del 2,1%, alimenta las expectativas oficiales de una desaceleración adicional en los próximos meses, aunque el aumento de la morosidad y la caída de la recaudación continúan reflejando las dificultades que atraviesan familias y empresas.

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