La OMS declaró la emergencia por un brote de ébola que ya cruzó fronteras
El virus avanza en República Democrática del Congo, llegó a Uganda y encendió la alarma por la cepa Bundibugyo, sin vacuna ni tratamiento aprobado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia sanitaria internacional por un brote de ébola en República Democrática del Congo que ya causó 88 muertes y acumula 336 casos sospechosos, según la actualización difundida por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades. La OMS activó la declaración sin seguir su procedimiento habitual de convocar a un comité de expertos, ante la urgencia del brote y las dudas sobre su verdadera escala.
La decisión elevó el nivel de alerta global, aunque la propia OMS aclaró que la situación todavía "no cumple los criterios de emergencia pandémica". El foco está puesto en la cepa Bundibugyo, una variante rara del virus para la que no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico.
Un brote detectado tarde
El primer caso conocido fue el de una enfermera que consultó el 24 de abril en un centro de salud de Bunia, capital de la provincia de Ituri, con síntomas compatibles con ébola. La confirmación oficial del brote llegó varias semanas después, un retraso que encendió la preocupación entre los especialistas. Parte de esa demora se debió a que las pruebas iniciales no detectaron la cepa Bundibugyo, lo que obligó a utilizar análisis de laboratorio más sofisticados.
La OMS advirtió que existen "incertidumbres significativas" sobre la cantidad real de personas infectadas y sobre la expansión geográfica del virus. También señaló que la alta tasa de positividad en las primeras muestras, la aparición de casos en dos países y el aumento de los reportes sospechosos apuntan a un brote "potencialmente mucho mayor" que el registrado hasta ahora.
La enfermedad puede provocar fiebre, vómitos, diarrea, hemorragias y fallas orgánicas. El contagio se produce por contacto con fluidos corporales o sangre de personas infectadas, que se vuelven contagiosas cuando presentan síntomas. El período de incubación puede extenderse hasta 21 días.
Goma, Uganda y el temor regional
La alarma creció después de la confirmación de un caso en Goma, una de las principales ciudades del este congoleño, ubicada en la frontera con Ruanda y bajo control de la milicia M23, respaldada por Kigali.
"Un caso positivo en Goma fue confirmado por pruebas realizadas por el laboratorio. Se trata de la esposa de un hombre que murió de ébola en Bunia, que viajó a Goma después de la muerte de su marido cuando ya estaba infectada", dijo a AFP el profesor Jean-Jacques Muyembe, director del Instituto Nacional de Investigación Biomédica de Congo.
El virus también llegó a Uganda, donde las autoridades informaron casos confirmados y al menos una muerte. Uno de los contagios detectados en Kampala, la mayor ciudad ugandesa, elevó el temor a cadenas de transmisión no identificadas. De acuerdo con uno de los textos fuente, uno de los pacientes llegó en un micro público, murió en un hospital de la ciudad y fue trasladado de regreso a Congo para su entierro.
Uganda anunció la postergación de la peregrinación del Día de los Mártires, una celebración cristiana que suele reunir a miles de fieles y atraer visitantes desde el este congoleño.
La cepa que deja menos herramientas
El brote corresponde a la especie Bundibugyo del ébola, identificada por primera vez en 2007. A diferencia de la cepa Zaire, para la que sí existen vacunas, Bundibugyo no cuenta con una vacuna aprobada ni con un tratamiento específico.
El ministro de Salud congoleño, Samuel-Roger Kamba, advirtió que esta variante tiene "una tasa de letalidad muy alta, que puede alcanzar el 50 por ciento". Otros especialistas citados en los reportes ubican la mortalidad histórica de Bundibugyo cerca del 30 por ciento, a partir de los brotes registrados en 2007 y 2012.
La falta de herramientas específicas complica la respuesta sanitaria. El tratamiento disponible se concentra en cuidados de soporte: hidratación, manejo del dolor, control de infecciones asociadas y asistencia nutricional. La atención temprana mejora las posibilidades de supervivencia.
Guerra, desplazados y fronteras porosas
El nuevo brote golpea una zona marcada por el conflicto armado, la actividad minera, los desplazamientos forzados y la circulación intensa de personas entre comunidades y países vecinos. En varias áreas afectadas, el acceso sanitario es limitado y el traslado de equipamiento médico resulta complejo por la infraestructura deficiente del país.
La OMS advirtió que la inseguridad y las restricciones de movimiento dificultan la vigilancia epidemiológica y el seguimiento de contactos. "Varios contactos identificados presentaron síntomas y murieron antes de poder ser aislados", señaló el organismo.
Médicos Sin Fronteras anunció que prepara una "respuesta a gran escala" y calificó como "extremadamente preocupante" la velocidad de expansión. La organización alertó por la cantidad de casos y muertes en poco tiempo, la dispersión entre varias zonas sanitarias y el cruce de la frontera.
El Gobierno congoleño y la OMS enviaron ayuda a Ituri, con toneladas de suministros de emergencia, carpas, camas, equipos de protección y un equipo de expertos. Kamba afirmó desde Bunia que Congo ya superó 16 brotes de ébola y que volverá a enfrentar la epidemia con "unidad, vigilancia y movilización".
Una emergencia, no una pandemia
La declaración de emergencia sanitaria internacional no significa que el mundo esté ante el inicio de una pandemia. El riesgo global sigue considerado bajo, pero el peligro regional es alto por los vínculos comerciales, familiares y migratorios entre el este de Congo, Uganda, Sudán del Sur y Ruanda.
La OMS utilizó su segundo nivel de alerta más alto; el máximo es la pandemia. La diferencia no es menor: la declaración busca acelerar la coordinación internacional, reforzar la vigilancia, ordenar la asistencia técnica y contener la transmisión antes de que el brote gane escala.
El antecedente más grave en República Democrática del Congo ocurrió entre 2018 y 2020, cuando murieron casi 2.300 personas. En África, la enfermedad causó alrededor de 15.000 muertes en el último medio siglo, pese a los avances en vacunas y tratamientos para algunas variantes.
La carrera sanitaria se juega ahora en Ituri, Goma, Kampala y las rutas que conectan ciudades, minas, hospitales y pasos fronterizos. El virus ya circuló durante semanas sin ser detectado; la respuesta internacional intenta alcanzarlo antes de que vuelva a cambiar de escala.