La pobreza bajó, pero esa caída "podría estar sobrestimada", advirtió la UCA
El descenso en los niveles de pobreza habría sido "mucho menor" que el oficialmente informado y se basó más en la baja de los índices de inflación que en una mejora del poder adquisitivo de la población
Los niveles de pobreza tuvieron un descenso en los dos primeros años de la Presidencia de Javier Milei, pero la baja real habría sido "mucho menor" que la informada de manera oficial, de acuerdo con el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (OSDA-UCA).
La entidad sostuvo en un trabajo denominado "Estabilización, nuevo ciclo y deudas sociales persistentes en una Argentina en transición" que la disminución de los indicadores de pobreza se sustentó más en un descenso de los índices de inflación que en una mejora del poder adquisitivo de la población.
A ese atenuante, le agregó que los ingresos captados en la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) crecieron "muy por encima de las fuentes de registro" y, por último, los cuestionamientos a la falta de actualización de la metodología utilizada por el Indec para la elaboración del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Por otra parte, remarcó la consolidación de las desigualdades por franjas etarias, ya que la infancia sigue siendo la que acusa el mayor deterioro, al punto que sus niveles de pobreza duplican "ampliamente" los registrados entre adultos mayores.
Evolución de la indigencia y la pobreza, en las mediciones de Indec y de UCA
La evolución en dos años de Milei
"Existen razones para sostener que la relativa mejora ocurrida en los niveles de pobreza medida por ingresos pueda estar sobrestimada", indicó la entidad dirigida por Agustín Salvia, ya que según su análisis, entre 2024 y 2025 "la baja habría sido real pero mucho menor".
El Observatorio precisó que "desde 2023, la aceleración inflacionaria y el estancamiento interno deterioraron el poder adquisitivo y derivaron en un ajuste recesivo" y si bien las primeras medidas del gobierno libertario "profundizaron" ese impacto, a partir del segundo semestre de 2024 "la estabilización económica y la recuperación parcial de ingresos comenzaron a revertir las tasas de pobreza e indigencia".
No obstante, la UCA consideró que esa mejora "habría estado principalmente asociada a la desaceleración inflacionaria, más que a un incremento real del poder adquisitivo o de la capacidad de consumo de los hogares".
La pobreza y la indigencia son mucho más elevadas para los menores de 17 años
Asimismo, remarcó que hubo un aumento de la captación de ingresos en la EPH, "muy por encima de las fuentes de registro", una situación que "operaría sobrestimando la caída de la pobreza y la indigencia, que recién habría ocurrido en 2025".
La falta de actualización del IPC
Pero también puso de relieve la falta de actualización tanto de los ponderadores del IPC como de las canastas básicas alimentarias y total, que miden los límites de la indigencia y la pobreza, respectivamente.
Con esa postergación en la actualización del índice "se estaría sobreestimando la caída debido a que se omiten los cambios experimentados en los precios relativos de los servicios", acotó.
La infancia
UCA enfatizó que los cambios no solo no alteraron las desigualdades estructurales por edad, sino que por el contrario "reproducen un patrón histórico en el cual los hogares con presencia de niños y
adolescentes enfrentan mayores riesgos de privación monetaria, aun en contextos de mejora agregada de los indicadores".
En ese sentido, destacó que "la pobreza y la indigencia afectan de manera desproporcionada a niños, niñas y adolescentes, consolidando un proceso persistente de infantilización de las privaciones".
En ese sentido, señaló que en 2025, "más del 40% de los menores de 13 a 17 años continúa en situación de pobreza monetaria, proporción que duplica ampliamente la registrada entre los adultos mayores", aun con la reducción general desde 2024.