La posibilidad de la paz perpetua kantiana en el Siglo XXI
A más de dos siglos de la obra de Kant, su ideal de una convivencia pacífica global se enfrenta a los desafíos de la crisis de las instituciones internacionales y el impacto de la era digital, planteando la urgencia de una ética humanista que trascienda las nuevas fronteras tecnológicas.
El siglo XVIII ha sido uno de los períodos más ricos para la historia del pensamiento de Occidente.
Es el siglo de la ilustración, es decir cuando el hombre abandonó su "minoría de edad" y comenzó a servirse de su propio entendimiento "sin verse guiado por algún otro"; es el de la independencia norteamericana con su Constitución de 1787, que estableció principios jurídicos e instituciones aun plenamente vigentes, es el de la Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, publicada por Diderot y D'Alambert entre 1751 y 1772, la que a su vez, fue de gran influencia sobre la Revolución francesa de 1789.
Es en este contexto en que Immanuel Kant (1724/1804) uno de los filósofos más influyentes de la modernidad, desarrolló su producción, formulando un giro copernicano a las posibilidades del conocimiento en su Critica de la razón pura (Kritik der reinen Vernunft) de 1781/87.
En 1795 publica Sobre la paz perpetua (Zum ewigen Frieden. Ein philosophischer Entwurf) ensayo en donde planteó que "...la razón, desde las alturas del máximo poder moral legislador, se pronuncia contra la guerra en modo absoluto, se niega a reconocer la guerra como un proceso jurídico, e impone, en cambio, como deber estricto, la paz entre los hombres".
Kant comparte la tesis hobbesiana de que la guerra se encuentra implícita en el estado de naturaleza, con perpetua hostilidad entre los hombres y con un territorio plagado de peligros; por eso, la paz, "el bien más preciado de todos" es algo que debe ser buscado e instaurado precisamente porque la Razón así lo requiere.
La propuesta kantiana es una suerte de manual de instrucciones de como los estados deben relacionarse entre sí, ya sea en tiempos de paz como de guerra.
La obra está dividida en dos secciones, una más breve que contiene seis llamados "artículos preliminares de una paz perpetua entre los estados ", acciones y omisiones a cargo de los Estados, pero que por sí solas no permiten asegurar la paz, y una segunda más extensa, núcleo duro del trabajo en sí, con tres artículos que califica como "definitivos de la paz perpetua"; a ellos se suman dos suplementos y dos apéndices.
II Artículos definitivos para lograr la paz perpetua
Los tres artículos que propone el filósofo son:
1) La constitución política debe ser en todo Estado republicana.
Para Kant, Republica es aquella forma de gobierno en que existe separación de poderes entre el poder ejecutivo -gobierno- y el poder legislativo.
Esa forma de gobierno sería garante de la paz, ya que, en este supuesto, para declarar la guerra, sostiene, resultaría necesario el consentimiento de los ciudadanos "...ya que ellos han de sufrir los males de la guerra -como son los combates, los gastos, la devastación, el peso abrumador de la deuda pública, que trasciende a tiempos de paz-, lo piensen mucho y vacilen antes de decidirse a tan arriesgado juego"
Lo cierto es que esa solución y a la luz de las experiencias bélicas de los siglos XX y XXI, no parece suficiente, más aun considerando como la tecnología ha modificado la maquinaria bélica, en donde los combatientes, muchas veces, están totalmente alejados del campo de batalla.
En casi todas las contiendas bélicas de estos siglos, sus protagonistas fueron casi todos estados que habían adoptado la forma de gobierno republicana en los términos kantianos, esto es, con separación formal entre el ejecutivo y el legislativo.
Si bien es cierto que alguna presión de la oposición legislativa, en una determinada ocasión pudiere ser razón suficiente para ralentizar la decisión de declarar la guerra o para ir por la paz, este obstáculo no es absoluto.
2) El derecho de gentes debe fundarse en una federación de Estados libres
La propuesta kantiana de federación es bastante curiosa, ya que la figura que tiene en mente es la de una "federación de paz" fædus pacificus, que no se propone exigir ningún poder del Estado miembro, sino que simplemente tiene por único fin y objetivo mantener y asegurar la libertad de los estados federados.
Como sostiene el filósofo alemán recientemente fallecido Jürgen Habermas, "En vez de la «idea positiva de una república mundial» se trata del «sucedáneo negativo de una federación protectora de la guerra", sin que se genere delegación de poder o facultades a una super estructura que esté jurídicamente por encima de los estados federados."
Si bien no se ajustan totalmente con la figura kantiana, ni la Sociedad de las Naciones ni la Organización de la Naciones Unidas han sido siempre exitosas en sus intentos de lograr esa paz eterna que pretendía el filósofo prusiano.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se estima ha habido más de 250 conflictos armados importantes. Según el Índice de Global Peace, en 2024 se registraron unos 56 conflictos activos simultáneamente, la cifra más alta desde la creación de la ONU.
Contrario senso, el modelo de la Union Europea vigente desde 1993, organización supranacional en la que los Estados miembros no han delegado su soberanía, pero si han acordado suerte de ejercicio de la misma en competencia, ha sido absolutamente eficaz para evitar los conflictos entre sus miembros, antes enemigos acérrimos.
3) El derecho de ciudadanía mundial debe limitarse a las condiciones de una universal hospitalidad.
Hospitalidad, dice Kant, es el derecho de un extranjero a no recibir un trato hostil por el mero hecho de ser llegado al territorio de otro.
Es absolutamente cierto que cuando los pueblos se conocen, el peligro de conflictos disminuye; en palabras del autor "...De esa manera pueden muy bien comarcas lejanas entrar en pacíficas relaciones, las cuales, si se convierten al fin en públicas y legales, llevarían quizá a la raza humana a instaurar una constitución cosmopolita."
Efectivamente, y tal como advierte el filósofo coreano Byung Chul Han, la falta de dialogo producto de cierta digitalización ha encerrado al hombre en "burbujas de eco" , que alimentan el odio y hacen que la diplomacia (la herramienta de la paz) sea cada vez más difícil. "La guerra- sostiene- es el fracaso del lenguaje. La paz, en cambio, es una forma de escucha profunda".
Es por eso que, en nuestro tiempo, con las tecnologías a la mano del hombre, la hospitalidad no debe reducirse al tratamiento no hostil con el migrante y el turista; en entornos digita- hospitalidad se debe traducir en el acceso universal a la información y a las plataformas, a un diálogo abierto y enriquecedor.
La hospitalidad digital sugiere que el usuario es un "visitante" en infraestructuras (redes sociales, buscadores) y tiene el derecho de transitar sin ser "agredido" por algoritmos extractivos o exclusiones arbitrarias.
El bloqueo de internet, práctica que varía desde restricciones parciales (redes sociales o sitios específicos) hasta "apagones" totales de la red resulta ser una actitud anti hospitalaria al igual que toda recolección de datos del visitante sin su autorización, ya que se transforma a éste en un medio para un fin al cual es ajeno.
III. Siglo XXI y la paz perpetua
Como sostiene Habermas "Una reformulación adaptada a los tiempos de la idea kantiana de una pacificación cosmopolita del estado de naturaleza entre los Estados inspira, de un lado, los enérgicos esfuerzos de reforma de las Naciones Unidas y, en general, de constitución de capacidades de acción supranacionales en las diferentes regiones de la tierra"
La "Paz Perpetua" hoy se escribe en líneas de código ético. Se debe rescatar el pensamiento ilustrado y humanista .
Con ese espíritu, las naciones no deberían competir por la supremacía de la tecnología, sino que deberían convertirse en la custodia de la dignidad humana de cara a la IA y a las nuevas tecnologías.
Finalmente, para evitar una "guerra perpetua" , digital o no, se debe nuevamente volver a Kant y al imperativo categórico de su Fundamentación de la metafísica de las costumbres ( Grundlegung zur Metaphysik der Sitten) : "Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal"
*Abogado (UBA), cursando la licenciatura en Filosofía (UBA). Miembro fundador de la SBM