La recaudación tributaria cayó un 4% real y obliga a ajustar más el gasto
La baja de los ingresos fue por la reducción de impuestos, con impacto en retenciones y bienes personales; más la escasa tracción de la actividad, que se vio en menos importaciones y un IVA DGI en caída
La recaudación tributaria cayó 3,9% real interanual durante abril, si se toma como válida la proyección de una inflación en torno al 2,5% durante ese mes, que llevaría a redondear un IPC anual del 32,2%. Los recursos del fisco siguen anotando bajas y obligando al Gobierno a continuar con un esfuerzo fiscal que ya provocó una reducción del gasto del 5% del PBI. Esa menor tracción desde el lado público es, junto con la caída del salario y la importación de consumo, una explicación clave, a la vez, de que la recaudación siga cayendo.
ARCA publicó la recaudación tributaria de abril, que llegó a $17,4 billones, una suba del 27,2% interanual. Si la inflación del mes fue del 2,5%, es decir alrededor del nivel que marcaron las consultoras que hacen mediciones de alta frecuencia (Analytica proyectó un 2,8%, Eco Go un 2,5%, Iaraf un 2,5%, C&T un 2,4%, Equilibra un 2,4% y el último REM un 2,6%), entonces la variación real fue una caída del 3,9% para los recursos tributarios.
Como un perro que se muerde la cola, la baja de la recaudación plantea la pregunta de cuánto se deberá ajustar el gasto (o cuánto se deberán patear los pagos de esos gastos, como ocurrió en marzo con una suba mensual del 28,3% de la deuda flotante, llegando a $4 billones) para sostener el superávit fiscal y cumplirle al FMI la meta de un positivo primario del 1,4% del PBI, que tiene al Gobierno bien encaminado gracias a un 0,5% ya acumulado en el primer trimestre, pero con desafíos como el de la mismísima baja de la recaudación, más la caída de la imagen del oficialismo, que le puede poner un freno social a más ajustes. Sin ir más lejos, el Gobierno dispuso aplicar un aumento extraordinario del 25% para los subsidios al gas durante mayo. Bueno para moderar la inflación, malo para las cuentas públicas.
Una mayor baja del gasto implica un menor crecimiento de la economía en el corto plazo y, por ende, una potencial mayor caída de la recaudación (por el contrario, posponer esa baja del gasto, como con los subsidios energéticos, que no dejaron de crecer en lo que va del año, ayuda a sostener el salario y permite una baja menor del consumo). El perro mordiéndose la cola. De hecho, en abril la caída de la recaudación se explicó, además de por la baja de impuestos a los sectores de más ingresos, por un mal desempeño de los tributos relacionados con la actividad: el IVA DGI, indicador de consumo de marzo y de la capacidad de pago de las empresas en abril, cayó un 1,1% real anual.
Además, los ingresos de la seguridad social, que se mueven por el impulso del salario y los niveles de empleo registrado, ambos en baja según los números oficiales, cayeron un 4,2% real interanual. La caída de los ingresos del fisco se explicó además por la baja de impuestos a sectores de altos ingresos: las retenciones recaudaron un 34,4% real menos que en el mismo mes del año pasado. Y bienes personales un 15,3% real menos. Eso dejando de lado la desaparición a fines del 2024 del impuesto PAIS. Por último, como reflejo de un menor nivel importador, en pleno contexto de actividad industrial a la baja, el IVA aduanero cayó un 8% real.
Desde Fundación Capital dijeron: "El ordenamiento fiscal sigue siendo la principal fortaleza de la actual administración, cuyo sostenimiento no está en discusión. Sin embargo, el sendero presenta desafíos crecientes. Por un lado, los ingresos del sector público acumulan caídas reales, afectados por recortes impositivos, menores importaciones y una actividad económica heterogénea. Por el otro, algunas normas ya sancionadas podrían sumar presiones adicionales sobre las erogaciones".
Y agregaron: "En un escenario sin repunte de los recursos, el gasto debería profundizar su ajuste en torno a medio punto del PBI, desde niveles ya comprimidos. No obstante, nuestro escenario base contempla una mejora de la recaudación, aunque moderada, lo que permitiría aliviar parte de esa presión. En este marco, el interrogante no pasa tanto por el cumplimiento de la meta, la cual no dudamos, sino por la magnitud y la composición del esfuerzo fiscal necesario para alcanzarla".