Las lluvias reciben al mes de junio en el AMBA
Mayo se despidió gris y neblinoso. Ahora, las lluvias reciben la llegada del sexto mes del año.
Las lluvias vuelven a Buenos Aires durante la segunda mitad de la semana tras varias jornadas con escasas precipitaciones. Según estimaciones, el cambio se notará desde el jueves, con mayores probabilidades de lluvia en el centro y sur bonaerense.
El nuevo escenario climático llega después de semanas marcadas por la estabilidad atmosférica, la elevada humedad y la presencia frecuente de neblinas y bancos de niebla en gran parte del centro y este del país.
Qué pasará con el tiempo en Buenos Aires
Los pronósticos muestran una modificación en la circulación atmosférica que favorecerá el avance de sistemas de baja presión y perturbaciones provenientes del Pacífico. Esa interacción permitirá el desarrollo de lluvias sobre sectores de la región central de Argentina.
Para la provincia de Buenos Aires, las mayores precipitaciones se concentrarán desde La Pampa hasta el centro y sudeste bonaerense, con chances superiores al 50% en amplias áreas y picos que podrían superar el 70% en algunos sectores.
En cambio, el norte bonaerense y el AMBA tendrían una probabilidad menor de lluvias, aunque no se descartan eventos aislados a partir del jueves.
Zonas más afectadas por las lluvias
Entre el jueves y el fin de semana, los acumulados previstos para el interior bonaerense oscilarían entre 20 y 50 milímetros, especialmente en el centro y sudeste de la provincia.
Los valores más elevados se esperan en áreas rurales que durante mayo registraron lluvias por debajo de los niveles habituales.
Los modelos de referencia ubican a Tandil, Mar del Plata y otras localidades del sudeste bonaerense entre las zonas con mayor potencial de precipitaciones, con acumulados superiores a 40 milímetros.
Cómo seguirá la tendencia durante junio
Los especialistas advierten que este cambio podría marcar el inicio de una etapa con mayor frecuencia de lluvias en la región central del país respecto de las últimas semanas.
Sin embargo, la evolución de los próximos sistemas meteorológicos será determinante para confirmar si esa tendencia logra consolidarse este invierno.