Economía a dos velocidades

Marina Dal Poggetto: "Los errores financieros están manejando la agenda de gobernabilidad"

La directora ejecutiva de EcoGo advirtió que el superávit fiscal se consigue "pisando gastos" y que priorizar la reducción de las erogaciones tiene un efecto contractivo.

La directora ejecutiva de la consultora EcoGo, Marina Dal Poggetto, sostuvo que las medidas financieras del Gobierno, tomadas a mediados del año pasado, llevaron a una situación que terminó moldeando la agenda política.

En diálogo con BAE Negocios, la economista advirtió sobre las "dos velocidades" en el crecimiento de la economía, al tiempo que señaló que, en un contexto de caída de la recaudación, sostener el superávit fiscal con la baja del gasto tiene un "efecto contractivo".

No obstante, a pesar de ese recorrido fiscal de los últimos meses, puntualizó que el resultado positivo de marzo se logró "pisando gastos" y de esa forma incrementando la deuda flotante.

Una recuperación fundada en el arrastre estadístico

-¿A qué se debe que los buenos indicadores de la macroeconomía no se reflejen en la vida cotidiana?

-Creo que a dos cosas. La primera es que la recuperación de la actividad arrancó en abril de 2024 y se frenó en febrero de 2025. El dato (del EMAE) de febrero de 2026 está abajo del nivel de un año atrás, o sea, la economía creció y después se estancó: hubo una suba muy fuerte en diciembre, una recuperación un poquito mayor en enero y el dato de febrero volvió a los niveles previos. Es probable que el bimestre esté sucio, pero la verdad es que el crecimiento de 2025 fue ante todo un arrastre estadístico, la economía creció en promedio porque había crecido en la segunda parte de 2024.La segunda cosa es que el crecimiento tiene componentes diferentes, con una dualidad muy grande. Por arriba del promedio están la energía y la minería; el sistema financiero que traccionó mucho cuando crecía el crédito y después se frenó; los impuestos netos de subsidios y el agro por las buenas cosechas, además de sectores adicionales como la carne. Del otro lado están la industria, la construcción y el comercio.

-¿Ese fenómeno tuvo un impacto en el empleo?-Hay un cambio estructural en la economía argentina y en el mundo, en la forma en la cual se consume. Los sectores que están perdiendo tuvieron destrucción de empleo: la construcción destruyó mucho al principio y ahora se estabilizó, la industria no destruyó el principio y ahora lo está haciendo a una alta velocidad. Con eso hubo una destrucción de empleo formal privado y de empleo público.En el primer año se vio una recuperación de los ingresos después de la licuación y la baja de la inflación; ahora hay una meseta en los ingresos desde el año pasado. El empleo no tracciona y el crédito, que fue el driver del crecimiento de la economía en 2024, se frenó de un hondazo con el apretón monetario preelectoral intentando contener el dólar. Ahora todas las fichas están puestas en bajar la tasa de interés tratando de reactivar el crédito, pero la dificultad pasa por los niveles de mora y de inflación que hay. Y es muy alto el spread entre la tasa pasiva, la que pagan los depósitos, que es negativa, y la tasa activa, que es la que paga el crédito.

-¿Comparte la visión de una recuperación a partir de abril?-Hay cuatro cosas para monitorear: lo financiero, la economía real, las encuestas y la gobernabilidad en términos de manejo de la agenda política. Esto arrancó con un problema financiero en la previa de elección, cuando se removieron los controles de capitales se fue el dólar al demonio. Para sostenerlo, se subió la tasa de interés, se generó un apretón monetario y la economía entró en recesión. Esa dinámica financiera preelectoral en la que los bonos valían USD 50 y el dólar parecía que no tenía techo, frenó el crédito y la economía real, impactó en la inflación y afectó al Gobierno en las encuestas.Entonces, los errores financieros están manejando la agenda de gobernabilidad. La pregunta es si un buen manejo financiero y la gobernabilidad terminan enderezando la macro y las encuestas y generando un puente hacia la elección de 2027. Y también si el daño en la actividad, la inflación y las encuestas terminan afectando lo financiero y dañando la gobernabilidad.

-¿Está asegurado el frente fiscal, teniendo en cuenta tantos meses de caída real en la recaudación?-El Gobierno tiene una convicción de bajar el gasto en función de la caída de los ingresos, pero eso es muy contractivo. El empleo no tracciona, lo fiscal es contractivo y el crédito no se recupera, con un escenario con una mora alta. Y se está jugando un juego en el que no es lo mismo tomar un crédito hipotecario o para comprar bienes durables que para pagar la cuota del supermercado.

-El recorte del gasto tiene un límite, porque por lo menos la mitad está indexado por la movilidad.-Así es, ese límite el último mes lo frenaron con una deuda flotante que subió $2 billones, que es el 20% del gasto del mes, o 15% si se le sacan las contribuciones figurativas. Están pisando gastos.

-¿La economía tiene chances de crecer?-Hay que alargar el horizonte, despejar el panorama financiero y empezar a refinanciar la deuda a plazos más largos. El problema es que la economía está muy dañada y la dualidad dentro de un esquema en el que se usó al dólar como ancla genera una estructura de costos complicada.

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