Los "juegos del dopaje" de Peter Thiel, más cerca de una fiesta que una competencia
La competencia permitió el uso de sustancias prohibidas y ofreció premios millonarios. Solo un atleta logró una marca récord no oficial en Las Vegas.
Los Enhanced Games, conocidos como las "olimpiadas del dopaje", finalizaron este fin de semana en Las Vegas, aunque lejos quedaron de reemplazar a los Juegos Olímpicos. Solo un deportista marcó un récord en su disciplina, pero no será reconocido por el dopaje.
Varios medallistas olímpicos participaron atraídos por los premios económicos. Los ganadores de cada disciplina recibieron hasta USD 250.000.
La competencia permitió el uso de sustancias para mejorar el rendimiento, entre ellas testosterona, esteroides anabólicos y hormonas de crecimiento, bajo supervisión médica.
Según sus organizadores, los Enhanced Games buscan "llevar el rendimiento humano al límite" mediante avances científicos y médicos. La compañía también comercializa parte de las sustancias utilizadas por los atletas.
El torneo apunta a construir un negocio global vinculado al mercado de optimización física y longevidad, con un esquema inspirado en marcas de alto impacto comercial como Red Bull.
Lejos de la meta
El evento reunió a 42 atletas en pruebas de natación, atletismo y levantamiento de pesas, con premios de hasta USD 1 millón para quienes rompieran récords mundiales.
Sin embargo, solo un deportista consiguió una marca superior a un récord oficial. Fue el nadador griego Kristian Gkolomeev, que registró 20.81 segundos en los 50 metros libres, por debajo del récord oficial de 20.88 establecido en marzo por el australiano Cameron McEvoy.
La organización presentó el resultado como un récord mundial, aunque no será reconocido por los organismos internacionales debido a la autorización del dopaje y al uso de trajes especiales prohibidos en competencias oficiales.
Un torneo "para imbéciles"
El debut de los Enhanced Games profundizó la polémica en el deporte internacional. El Comité Olímpico Internacional (COI) calificó la competencia de "inmoral" y sostuvo que promueve "un concepto peligroso e irresponsable".
Por su parte, la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) advirtió que el torneo puede normalizar el consumo de sustancias prohibidas entre atletas jóvenes.
También hubo cuestionamientos desde las federaciones deportivas. El presidente de World Athletics, Sebastian Coe, llegó a afirmar que quienes participaran del evento eran "imbéciles".
Pese a las críticas, el director ejecutivo del evento, Max Martin, celebró el resultado de la primera edición y aseguró que los juegos "cambiaron el mundo".
¿Fiesta electrónica o competencia deportiva?
La primera edición se realizó en un complejo especialmente montado en el estacionamiento de un casino de Resorts World Las Vegas. El formato combinó deporte, espectáculo y estética tecnológica.
Las transmisiones mostraron atletas entrando bajo luces de neón y música electrónica, pantallas promocionando longevidad y biohacking, además de entrevistas en escenarios similares a los de eventos de combate.
Entre los participantes apareció el actor islandés Hafthor Bjornsson, conocido por interpretar a "La Montaña" en la serie Game of Thrones. El competidor intentó superar su propio récord de peso muerto de 510 kilos, aunque no logró conseguirlo.
No todos los héroes usan anabólicos
Algunos de los participantes prescindieron de las sustancias prohibidas. El estadounidense Hunter Armstrong ganó los 50 metros espalda compitiendo "limpio", según declaró antes del evento.
También participaron sin dopaje el velocista estadounidense Fred Kerley y el atleta de Barbados Tristan Evelyn. Kerley registró 9.97 segundos en los 100 metros, lejos del récord histórico de Usain Bolt.
En halterofilia, la dominicana Beatriz Pirón no consiguió levantar 100 kilos en arrancada, aunque sí mejoró su marca personal en envión al alcanzar 118 kilos.
La colombiana Leidy Solís, medallista olímpica en Pekín 2008, levantó 140 kilos, cerca de su mejor registro histórico.