Entrevista

Luis Secco: "Esta inflación es consecuencia de una macro que requiere correcciones"

El economista sostuvo que la guerra no tiene nada que ver con el 3,4% de inflación, que el impacto se verá en números futuros y tendrá un efecto duradero

El economista Luis Secco afirmó que la inflación de marzo, que el Indec ubicó en 3,4%, "es la consecuencia de una macro que requiere correcciones". En diálogo con BAE Negocios, el analista relativizó el impacto de factores externos en el dato y sostuvo que "la guerra no tiene nada que ver con el 3,4%", aunque advirtió que "los efectos van a ser duraderos" y se verán en los próximos meses.

El dato de inflación fue difundido por el Indec y marcó una aceleración respecto de febrero. En paralelo, durante el cierre del Summit 2026 de AmCham, el presidente Javier Milei reconoció que el dato fue "malo", pero insistió en que la inflación "se va a derrumbar" y ratificó que no cambiará el rumbo económico.

Al respecto, Secco dijo estar de acuerdo con la mirada de Juan Carlos de Pablo, quien relativizó el impacto de la guerra y advirtió que "hay que tener cuidado" con la inflación de abril.

El análisis de Secco sobre la inflación

En su análisis en la consultora Perspectiv@s, Secco cuestionó la explicación oficial del 3,4% y señaló como causas diversos factores transitorios -como el aumento de la carne o el inicio de clases- y otros más estructurales.

Marcó que la inflación núcleo, aunque quedó por debajo del nivel general, volvió a acelerarse frente a febrero. Para el economista, ese dato no es una señal tranquilizadora y puso en duda que la desaceleración de la inflación mayorista anticipe una baja sostenida del IPC. En una economía con inercia, explicó, esos movimientos no garantizan una tendencia descendente.

Durante su exposición en AmCham, Javier Milei atribuyó la aceleración inflacionaria a una caída en la demanda de dinero en la segunda mitad de 2025, que vinculó a la incertidumbre política. La explicación buscó ordenar el dato dentro de su marco teórico y reforzar la idea de que la desaceleración llegará en los próximos meses.

Para Luis Secco, el planteo "tiene lógica dentro del marco conceptual" del Presidente, pero no alcanza para explicar lo que está ocurriendo. "Resulta una explicación demasiado estrecha para un fenómeno más complejo", advirtió, al tiempo que señaló que la demanda de dinero también responde a otros factores, como la credibilidad del programa, el atraso cambiario, la incertidumbre sobre la salida del cepo y la persistencia de la inflación núcleo.

En esa línea, el economista marcó una inconsistencia: si la lectura oficial fuera suficiente, debería verse un proceso claro de remonetización. Sin embargo, sostuvo que ese fenómeno "por ahora luce por su ausencia".

Actividad y tensiones del programa

En el mismo discurso, Milei defendió el nivel de actividad y aseguró que la economía se encuentra en niveles récord de PIB, consumo y exportaciones, apoyada en la recuperación del crédito.

Secco introdujo matices. Si bien reconoció que hubo mejoras en algunos indicadores, planteó que el escenario es más heterogéneo de lo que sugiere la visión oficial: "Presentar el nivel de actividad actual como prueba suficiente de solidez puede ser prematuro".

Señaló que la actividad muestra una fuerte dispersión entre sectores, el empleo no da señales contundentes de recuperación y los salarios reales todavía exhiben fragilidad. 

También cuestionó una de las premisas del discurso oficial: la inexistencia de tensiones entre inflación y actividad. "Negarlas por completo no fortalece el argumento; le resta fineza analítica", dijo, al remarcar que en procesos de estabilización como el actual sí pueden aparecer efectos de corto plazo sobre la economía real.

El riesgo del rumbo económico: la rigidez

Más allá de lo técnico, Secco puso el foco en la señal política que dejó el discurso presidencial. La frase de Milei -"no nos vamos a mover un ápice"- refleja, según el economista, una fuerte convicción sobre el rumbo, pero también abre interrogantes sobre la capacidad de adaptación del programa.

En ese sentido, advirtió que la secuencia planteada por el Gobierno -más demanda de dinero, menos inflación, baja del dólar, caída de tasas y recuperación de la actividad- "puede describir un mecanismo posible, pero no sustituye la necesidad de consistencia macroeconómica".

El punto más delicado, sin embargo, es el tiempo. "La paciencia social no es infinita", alertó, y que, cuando la desinflación se frena, los salarios tardan en recomponerse y la corrección de precios relativos sigue abierta, los costos empiezan a sentirse.

En ese escenario, concluyó, si los resultados se demoran "la firmeza puede empezar a parecer inmovilidad", y el principal desafío del programa deja de ser técnico para pasar a ser político.

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