Morosos y tarjetas de créditos: desde febrero, estas deudas dejan de tener validez
De acuerdo con la normativa vigente, las deudas solo pueden ser reclamadas por los bancos durante un período de tiempo específico. Pasado ese plazo, las deudas caducan
El aumento sostenido del uso de la tarjeta de crédito como herramienta para llegar a fin de mes está generando un efecto colateral cada vez más visible: más del 50% de los usuarios activos paga solo el monto mínimo que exige el banco. Si bien esta opción permite ganar aire en el corto plazo, en el mediano y largo plazo puede derivar en una acumulación de intereses difícil de revertir.
En este contexto, crece la cantidad de personas que ingresan al Veraz por incumplimientos crediticios, mientras otras -que ya figuran desde hace años- esperan que sus deudas prescriban para limpiar su historial financiero.
El pago mínimo: un alivio inmediato que puede salir caro
Pagar el mínimo de la tarjeta evita la mora automática, pero no reduce significativamente la deuda. Los intereses, cargos financieros y punitorios siguen corriendo, lo que provoca que el saldo se mantenga -o incluso aumente- mes a mes.
Esta dinámica explica por qué muchas personas, aun sin haber dejado de pagar por completo, terminan sobreendeudadas y con dificultades para cumplir sus obligaciones.
¿Las deudas con tarjeta vencen o prescriben?
En el caso de las tarjetas de crédito, la información crediticia se rige por la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales, que establece que los datos negativos en bases como el Veraz no pueden mantenerse por más de cinco años, siempre que no exista un reclamo judicial vigente.
Esto significa que, una vez transcurrido ese plazo, la información puede ser eliminada del informe crediticio, pero eso no implica automáticamente que la deuda deje de existir. Si el banco inicia acciones legales antes de que se cumpla ese período, el plazo se interrumpe y la obligación sigue vigente.
Cómo consultar tu historial crediticio en el BCRA
Cualquier persona puede verificar su situación financiera de forma gratuita a través del Banco Central. Para hacerlo, debe ingresar al sitio oficial del BCRA y acceder a la sección "Central de Deudores", donde se solicita el número de CUIL.
Allí se detalla el nivel de riesgo asignado por las entidades financieras:
Situación 1: normal
Situación 2: seguimiento especial
Situación 3: con problemas
Situación 4: alto riesgo de insolvencia
Situación 5: irrecuperable
Situación 6: irrecuperable por disposición técnica
Qué pasa si no se paga la tarjeta
Dejar de pagar una tarjeta de crédito puede tener consecuencias severas. El banco puede iniciar un juicio antes de que la deuda prescriba, lo que habilita embargos, inhibiciones y un deterioro profundo del historial crediticio.
Además, muchas deudas son vendidas a estudios de cobranza o fondos especializados, que pueden reclamar el pago total con intereses acumulados. Aunque deben ajustarse a la ley, en la práctica no siempre ocurre, lo que genera situaciones de presión e intimidación para los deudores.
Por eso, especialistas coinciden en que no conviene abandonar el pago, salvo en escenarios de extrema dificultad económica.
Alternativas para salir del sobreendeudamiento
Frente a este panorama, cada vez más personas buscan alternativas para ordenar sus finanzas. Una de las opciones más recomendadas es la consolidación de deudas, que permite unificar varias obligaciones en un solo pago mensual, generalmente con una tasa más baja.
También existen programas de asesoramiento financiero ofrecidos por bancos y organizaciones especializadas, que ayudan a los usuarios a analizar su situación, negociar con las entidades y recuperar gradualmente su perfil crediticio.
En un escenario de consumo tensionado y salarios ajustados, la educación financiera aparece como una herramienta clave para evitar que el uso cotidiano de la tarjeta termine convirtiéndose en una trampa de largo plazo.