La Unión Europea busca bajar los decibeles de la guerra comercial con Washington

Jean-Claude Juncker, titular de la Comisión Europea, se reunirá con Trump. El conflicto “es la peor solución”, advirtió la canciller alemana, Angela Merkel

Juncker intentará tener éxito en una tarea en la que ya fracasaron Merkel y Macron

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El titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, intentará mañana atemperar la guerra comercial abierta con el presidente estadounidense, Donald Trump, con quien se reunirá en Washington en medio de temores sobre el impacto del conflicto en el crecimiento mundial.

La Unión Europea (UE) envía al jefe de la Comisión, encargada de la política comercial, luego de que los viajes en abril de los mandatarios de sus principales economías, la alemana Angela Merkel y el francés Emmanuel Macron, no impidieran la imposición de aranceles a las importaciones siderúrgicas.

Washington no sólo aumentó sus aranceles al acero y aluminio de la UE, y de otros socios como México o Canadá, en junio, sino que la Casa Blanca amenazó también con imponer derechos de aduana más elevados a sus importaciones de vehículos europeos.

La reunión con Trump representa una "ocasión para desdramatizar cualquier tensión potencial sobre comercio e implicarse en un diálogo abierto y constructivo con nuestros socios estadounidenses", dijo el portavoz del ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas.

Juncker viaja sin "ofertas" de los europeos, precisó Schinas, intentando quitar dramatismo al encuentro con el mandatario de Estados Unidos, que se celebrará en un contexto tenso sobre otros temas como el Acuerdo sobre el Clima, la OTAN o el acuerdo nuclear con Irán.

Tras su reunión en la Casa Blanca, el titular del ejecutivo comunitario pronunciará un discurso ante el influyente Center for Strategic and International Studies.

Estados Unidos fue el primer socio comercial de la UE en 2017 en intercambio de bienes, con un volumen total de 630.021 millones de euros. El comercio de maquinaria y equipamiento para transporte ronda el 44% entre ambos lados del Atlántico y en los dos sentidos.

La voluntad de Trump de imponer mayores aranceles a los vehículos europeos podría así generar un mayor impacto que sus derechos de aduana al acero y aluminio, sobre todo para la primera economía europea, Alemania, donde ese sector cuenta con 800.000 trabajadores.

"Seguiremos respondiendo directamente a las provocaciones", advirtió la semana pasada el jefe de la Comisión Europea, institución que empezó a preparar una lista con productos de Estados Unidos a la que impondrían más aranceles en caso de concretarse la amenaza de Washington.

La canciller alemana, que expresó su confianza en Juncker para detener la escalada, se mostró favorable en julio a iniciar negociaciones internacionales para reducir los aranceles a la industria automotriz, pero con todos los socios de la UE.

Esta grava actualmente con un 10% de derechos de aduana a los vehículos importados desde suelo estadounidense, incluso los fabricados por constructores europeos, mientras que Estados Unidos impone un 2,5%, salvo a camionetas y pick-ups (25%).

El conflicto es "la peor solución", advirtió Merkel. Y los posibles aranceles a los autos no sólo violarían las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), sino que también podría "poner en peligro la prosperidad de muchas personas en el mundo", agregó.

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