Murió Rómulo Berruti, el crítico que le enseñó a los argentinos a mirar el cine
Tenía 88 años y más de seis décadas de carrera en gráfica, radio y televisión. Junto a Carlos Morelli condujo "Función Privada", el ciclo que acercó el cine de autor a los hogares del país.
Fue un chico de pantalones cortos que salía de noche. A los 12 años, Rómulo Berruti ya recorría los principales teatros porteños de la mano de su tío Alejandro -dramaturgo, expresidente de Argentores-, entre revistas y tragedias shakespeareanas. "Mi infancia fue bipolar", contó en su última gran entrevista, en agosto de 2024. "Yo era un tipo de la noche a los 12. Y de día, iba al colegio de curas de los hermanos maristas". De esa tensión entre la oscuridad del escenario y la luz del aula nació uno de los críticos culturales más influyentes de la Argentina del siglo XX. Murió el domingo 22 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires, a los 88 años. "Figura ineludible del periodismo de espectáculos y de la difusión cultural en nuestro país", lo despidió Argentores.
La máquina de escribir y el primer crédito
Nacido el 23 de octubre de 1937 en Buenos Aires, Berruti dio sus primeros pasos en el periodismo en 1960, cuando tenía poco más de 20 años. El punto de partida fue el diario El Mundo y el vespertino Crítica. Luego llegó Clarín, donde pasó 26 años: primero como jefe de la sección Teatro, después como responsable de toda el área de Espectáculos, y finalmente como creador de la columna "Telones y Pantallas", referencia obligada para el mundo artístico porteño. También firmó en La Prensa y en las revistas Somos y Gente.
Era la época en que entrar a trabajar en un diario podía cambiar una vida -y la de otro. En Clarín, Berruti convenció a sus jefes de sumar a un joven colaborador de La Nación que había conocido en un festival en Mar del Plata. Se llamaba Carlos Morelli. No lo sabían todavía, pero esa decisión gestó una de las sociedades más fructíferas de la cultura televisiva argentina.
El sábado a la noche, el whisky y el cine
La historia de Función Privada arranca con un llamado de Ramón Andino, colega de ambos en Clarín que por entonces estaba en Canal 7. "La programación es un desastre, todo es desfile militar. ¿No quieren hacer un programa de cine los dos?", les dijo. Berruti lo recordó con humor: al principio, la cineteca del viejo canal de la calle Alem era "espantosa" y "técnicamente todo un desastre". Pero con el tiempo, y sobre todo con el retorno de la democracia en 1983, el ciclo encontró su forma definitiva.
Fue el productor Miguel Ángel Merellano quien les planteó el desafío: "De ahora en más, cine argentino. Con lo mejor de lo mejor. Lo nuevo y, especialmente, lo viejo que la tele nunca mostró". Esa noche, Berruti y Morelli se sentaron en el café Rond Point a digerir "la sorpresa y el peso del encargo", como recordó Morelli en su despedida. Allí nació Función Privada, la segunda y definitiva.
El ciclo duró doce años en Canal 7 y luego cinco más en el canal de cable Space. No tenía guion. Ninguno de los dos sabía qué iba a decir el otro. Con el correr de los episodios, la dupla incorporó un whisky compartido al aire -algo inhabitual para la televisión de la época- y luego, directamente, una comida. Era la informalidad como método, la conversación como forma de transmitir amor por el cine.
"Empecé a gustar del cine por usted"
En la calle, la gente lo paraba y le decía: "Gracias por el cine que nos dieron. Empecé a gustar del cine por usted". Berruti lo contaba con orgullo contenido. Era el resumen de una misión cumplida.
Además de la televisión, la radio fue otro territorio propio. Condujo Detrás del espejo durante 15 años ininterrumpidos y desde 2008 estuvo al frente de Plumas, bikinis y tangos, un homenaje a la época dorada de la revista porteña y a la identidad musical de Buenos Aires. También formó a periodistas en la Universidad Nacional de Lanús y en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.
Los reconocimientos llegaron de todos lados: el Premio Konex en 1987, el Martín Fierro, el Cóndor de Plata. Fue jurado de los Konex en tres ediciones consecutivas, del María Guerrero y del Fondo Nacional de las Artes.
"Hasta el sábado que viene"
Carlos Morelli publicó el lunes una despedida extensa y personal. Recordó el encuentro en Mar del Plata en 1965, los años en Clarín, la radio, la televisión, el Rond Point. Y eligió cerrarla con una imagen del programa: la copa del cierre de cada emisión, la música de Amarcord, la cara de Marilyn en el fondo del set. "Ahora, Rómulo nos dejó. Y el vacío es tan abismal como doloroso", escribió. Prefirió despedirlo como siempre: "Levantar con mi amigo y mi compañero la copa del cierre de cada emisión, y despedirlo, apenas, hasta el sábado que viene".
Berruti se fue a los 88 años, con más de seis décadas de oficio encima y una certeza que pocos críticos pueden reclamar: hubo una generación de argentinos que aprendió a mirar el cine gracias a él.