Constructoras locales proponen aplicar los protocolos de Uruguay y Paraguay

En paralelo al aumento de contagiados, los desarrolladores acercan alternativas para que las obras de la Ciudad y el Gran Buenos Aires puedan reactivarse. Hay 2.500 proyectos detenidos y 75.000 trabajadores afectados

En Punta del Este se retomaron las obras

Si bien es cierto que la construcción de obras privadas pudo reactivarse en varios puntos del país, en la Ciudad y el conurbano bonaerense sólo se permiten algunas demoliciones y excavaciones y la vuelta de la actividad plena no aparece en el horizonte. Hay 2.500 proyectos detenidos y 75.000 trabajadores afectados en el AMBA.

Preocupados por el gran impacto económico que este parate le genera al sector, los empresarios  piden que se repliquen modelos que ya están utilizando en países limítrofes, como Uruguay y Paraguay.

La constructora local Criba ya ha experimentado la experiencia de la vuelta en sus obras de Montevideo y Punta del Este y le propone al Gobierno copiar ese modelo de protocolo para Argentina.

“En Uruguay abrimos nuevamente nuestras obras sin inconvenientes aplicando el protocolo establecido. Se construyeron pasarelas de acceso con demarcaciones para indicar la distancia que debe respetar cada individuo. En el ingreso, las personas reciben los elementos de protección personal necesarios, como tapabocas y lentes de protección. Posteriormente, deben avanzar al sector sanitario, provisto de alfombras higiénicas y lavatorios separados por dos metros de distancia, donde se lavan las manos en forma obligatoria. Finalmente, un profesional de la salud controla la temperatura corporal mediante un termómetro digital, en presencia de un representante de nuestro equipo de seguridad. En estas primeras semanas no se han reportado casos sospechosos”. destacó Santiago Tarasido, CEO y miembro de la familia fundadora de la constructora nacida en 1952 y que tiene obras como la sede corporativa de YPF y el Alvear Tower en Puerto Madero .

Pero las preocupaciones del rubro del real estate no terminan allí. Lo que se preguntan todos es de qué forma el mercado volverá a reactivarse. Algunos encuentran soluciones en fórmulas utilizadas hace no tanto tiempo. Hugo Guindani, Gerente Comercial de Nucifora Propiedades, asegura que “El CEDIN como herramienta, para el momento que estamos transitando, sería atinado, siempre teniendo la conciencia y la lógica, de ser muy cuidadosos. Ya que no es más que un sinceramiento de capital no declarado”. Para el ejecutivo, hay que mantener dos premisas fundamentales: la primera, asegurar la procedencia del capital siguiendo todas las normativas de la UIF y la segunda eximir a políticos y familiares de ellos, de la posibilidad de ingresar al plan de sinceramiento. “Con un correcto balance entre porcentajes-impuestos y flexibilidad inmobiliaria, puede reactivar una porción del mercado importante. Siempre es mejor, cuando tenemos capital genuino de inversión local e internacional, pero hoy el mundo tiene que ponerse creativo para salir de esta situación”, agrega.

Por su parte, Mariano Galeazza, CEO de la comercializado inmobiliaria Winterra , tiene claro cuál es el modelo para salir adelante. “Estamos ante un escenario similar al que se vivió en 2013, con cepo cambiario, brecha cambiaria, tasa de interés baja o negativa en términos reales, imposibilidad de viajar al exterior, stock limitado de autos 0 km y sin alternativas de inversión. De ahí en adelante, los desarrollos inmobiliarios en pozo que se vendieron en pesos fueron una alternativa de inversión muy buscada ya que no solamente fue resguardo de valor de los ahorros, sino que también los dolarizó en el tiempo. Esto generó un gran impulso para muchos emprendimientos y reactivó la construcción de los mismos. Asimismo, la oportunidad se da también para quienes tengan dólares guardados ya que encuentran valores menores a los de hace unos meses por la variación que sufrió la cotización” .

Con respecto a la evolución de los costos, Diego Currais, Coordinador General de la desarrolladora Grupo Portland, asegura que “Las decisiones de inversión para las corporaciones probablemente se vean demoradas, aunque a la vez van a estar estimuladas por las oportunidades de adquisición de tierra y ciertos costos de la construcción que puedan llegar a bajar. Creemos que el fuerte en el corto y mediano plazo va a estar el mercado residencial. En estas condiciones será fundamental tener costos competitivos y buenas locaciones que traccionen las decisiones de inversión”.

El directivo también asegura que la paralización de las obras traerá consigo el devengamiento de costos indirectos. “Las obras serán más largas y eso será más costoso, es inevitable. A mediano plazo la construcción como actividad generadora de activos tangibles se verá beneficiada. En épocas de crisis, los “ladrillos” bien ubicados, son una inversión segura y redituable”, concluye.