Preocupación en Uruguay por impacto de megadevaluación en Argentina

El país vecino resolvió esta semana la reinstauración de una devolución del IVA de 22% a las compras con tarjeta de crédito por parte de visitantes extranjeros, en los rubros de restauración, alojamientos y alquiler de vehículos

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El ministro de Economía de Uruguay, Danilo Astori, intentó transmitir tranquilidad de cara al impacto de la megadevaluación en Argentina sobre la moneda local, pero en el gobierno hay preocupación sobre el turismo de argentinos antes del verano austral.

Uruguay es un país fuertemente dependiente del turismo, y en particular, el ingreso de argentinos es vital para la industria hotelera y gastronómica, y para un sinfín de actividades vinculadas a la temporada estival, que empieza a delinearse con las reservas de habitaciones y vivienda desde mediados de octubre.

Por eso, la preocupación sobre el impacto que puede tener en este sector la brusca devaluación del peso argentino, se hizo evidente entre las autoridades del gobierno en las últimas horas.

"Preocupa la inestabilidad económica, para dónde va ese país", resumió la vicepresidenta uruguaya, Lucía Topolansky, en declaraciones a periodistas.

"Para nosotros la temporada (turística estival), que el grueso son argentinos, es una cosa que nos importa", añadió.

El gobierno resolvió esta semana la reinstauración de una devolución del IVA de 22% a las compras con tarjeta de crédito por parte de visitantes extranjeros, en los rubros de restauración, alojamientos y alquiler de vehículos.

Sin embargo, Topolansky remarcó: "No sé si basta" para alentar la llegada de argentinos. "­¡Me preocupa y pico (mucho)!", exclamó la vicepresidenta, en una muestra de la tensión que genera el encarecimiento de Uruguay con relación a Argentina. 

El peso del turismo:
Es que Uruguay recibió 3,9 millones de visitantes en 2017 -4,2 millones si se considera a los viajeros en cruceros que estuvieron de paso por el país y se alojaron siempre en los barcos-, cuando su población es de 3,5 millones de habitantes.

Esa cifra representó un ingreso de divisas por 2.334 millones de dólares, 27,9% más que en 2016, según datos oficiales divulgados por la Presidencia de la República.

Los turistas argentinos, muchos de los cuales tienen casas o apartamentos en Uruguay, fueron por lejos el mayor contingente por origen, con 2,7 millones de personas.

El peso uruguayo apenas varió el jueves de la megadevaluación de nuestro país, ya que el Banco Central del Uruguay inundó la pequeña plaza local con ventas de 133 millones de dólares, una cifra récord en Uruguay.

Dado que, en las últimas 48 horas, el peso perdió casi 20% de su valor, lo cual profundiza el encarecimiento de Uruguay en relación a Argentina, origen principal de los turistas que llegan a su territorio.

Señal de tranquilidad:
El ministro Astori buscó dar tranquilidad sobre la situación de Uruguay de cara a la crisis argentina. En el país está fresca la memoria de la crisis bancaria de 2001 en Argentina y del brutal coletazo que tuvo en 2002 en Uruguay.

"Uruguay continúa practicando con absoluta serenidad su política cambiaria, que acompaña las tendencias internacionales, pero con una diferencia fundamental: el Banco Central interviene para eliminar todo tipo de volatilidades o desajustes bruscos", declaró el titular de la cartera económica en la televisión del país vecino.

"Uruguay tiene que estar tranquilo, muy sereno. Aquí no va a pasar lo que está pasando, por ejemplo, en Argentina", abundó.

Sin embargo, Uruguay enfrenta una situación económica tensa, con un debilitamiento del mercado laboral que no logra crear puestos de trabajo. Además, varias empresas de mediano y gran porte entraron en concurso de acreedores por no poder afrontar sus deudas, lo cual amenaza miles de puestos laborales en sectores como el lechero, de producción de aves para alimentación o el comercio minorista.

El Parlamento discute la última ley de presupuesto de la administración de Tabaré Vázquez, que culminará en marzo de 2020, y muchos economistas advierten que la previsión de crecimiento que maneja el gobierno (2,5% para 2018 y 3,3% para 2019) no se cumplirá. Así, el objetivo de reducir el déficit fiscal del actual 4% del PBI podría verse amenazado, toda vez que la recaudación no acompañará la suba prevista del gasto.

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