Sólo una de cada diez películas que se proyectan en cines argentinos es de producción nacional

Brasil es el país de la región que más impulso le da a sus contenidos

Compartir

La complicada situación macroeconómica local también golpea fuerte a las productoras nacionales de cine, a las que se les dificulta cada vez más la creación de contenidos.

La realidad es que la caída de la confianza y la retracción de la demanda de tickets ha expulsado a la gran mayoría de inversores externos e internos que hasta hace no tanto tiempo confiaban en el cine nacional. A esto se suma el planteo de muchos productores locales que, aseguran, se hace cada vez más dificultoso acceder a los subsidios del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

La falta de peso específico de la industria nacional está reflejado en un informe dado a conocer por el diario La República (Colombia). De las 24 películas que hay en cartelera en los cines argentinos, sólo tres son de producción local, es decir, un 12,5% del total. En 2016, alcanzó el 14 por ciento.

Igualmente está muy lejos de casi el 39% que tiene Brasil: de 18 filmes, siete son contenidos audiovisuales creados por empresas del país vecino.

Incluso en Venezuela esa participación también es mayor que en Argentina. De las trece películas que hoy se difunden el 23% fueron realizadas en ese país. Algo parecido ocurre en México, en donde dos de cada diez materiales fueron elaborados en territorio azteca.

De todas formas, hay otros países que tienen menor porcentaje de producción nacional. Colombia, Ecuador, Chile y Perú están por debajo del 7% del total.

Iniciativa

Más allá de la caída de la desaceleración de la producción nacional, el Incaa intenta darle mayor protección a las pocas películas nacionales que están en la cartelera. El mes pasado, el ente publicó en el Boletín Oficial las nuevas normas para la aplicación de la cuota de pantalla que regula la exhibición del cine nacional, una herramienta para proteger la presencia de las películas locales.

La ley 17.741, que regula esa cuota de pantalla, obliga a los exhibidores a proyectar una película nacional por sala, en todas las funciones, en al menos una semana de cada trimestre del año. Esa media está unida a la continuidad, el porcentaje mínimo de espectadores necesario para generar la obligación de continuar con la exhibición de la película en la siguiente semana en esa misma sala.

En muchos países del mundo se utiliza este formato para sostener las producciones locales ante el embate de los tanques de Hollywood.

El otro cambio relevante de la nueva normativa establece claramente que el seguimiento del cumplimiento de la cuota de pantalla y de la media de continuidad será ejercido de oficio por la Gerencia de fiscalización del Incaa y establece un canal de denuncia, que puede ser o no anónimo, para los casos donde eso no ocurra.

Por otro lado, dispone la nulidad de cualquier acuerdo entre exhibidores y distribuidores que vaya en sentido opuesto a la reglamentación.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Ver mas noticias