Pecadores y Una batalla tras otra se reparten los premios por ahora (y uno con productora argentina)
La entrega de los Oscar, que amenazaba con mucho discurso político, parece hasta el momento totalmente inofensiva. Premios de guión para Una batalla tras otra y Pecadores, cabeza a cabeza.
Tres premios (en realidad, dos) que resultan interesantes por razones diversas. Por un lado, el premio al Mejor corto de ficción, que tuvo la curiosidad de un empate entre The Singers, corto estadounidense, y Dos personas intercambiando saliva, corto francés que -vaya uno a saber si hay alguien festejando, seguramente sí- tiene en su equipo a una productora argentina, Violeta Kreimer. Curiosidad y aplausos de esas películas que en general las estrellas no ven.
Y luego, uno de los importantes, el de Mejor actor de reparto, entregado por Kieran Culkin y que fue -segundo de la noche para la película- para Sean Penn por Una batalla tras otra, lo que hace que ya tenga tres premios empatando por ahora con Jack Nicholson. Pero, cosa curiosa, Penn no estuvo en la entrega. Lo que genera la rara situación de que los dos actores ganadores de los premios a interpretación de reparto, ampliamente politizados (Amy Madigan y su esposo Ed Harris no quisieron aplaudir a Elia Kazan, delator durante el macartismo, cuando recibió su premio honorario; Penn siempre habla de política), no dijeron nada.
El premio al Mejor guión adaptado para Paul Thomas Anderson fue el primero que ganó uno de los autores fundamentales de la generación de los noventa en Hollywood. Primero "hasta ahora": fue el primero en decir algo político, al explicar que su fábula sobre revolucionarios sobrepasados por el tiempo era para "pedir perdón" por el mundo que les habían dejado, y motivarlos para cambiarlo. Luego apareció el premio al Mejor Guión original, que fue para Pecadores, y también el primer premio para el realizador Ryan Coogler. Podemos decir que entre ambas películas hay una batalla detrás de otra... hasta ahora.