Por no actualizar el IPC, desde que asumió Milei se "perdieron" 43,9 puntos de inflación
La brecha entre las dos mediciones obligaría a revisar todas las variaciones reales en salarios, jubilaciones, gastos e ingresos
La falta de actualización en la ponderación de la Encuesta Nacional de Gastos de Hogares (ENGHo) genera mes a mes un desfase entre el Índice de Precios al Consumidor vigente y el que surgiría de la nueva metodología, que en los 27 primeros meses de la Presidencia de Javier Milei acumula una diferencia de nada menos 43,9 puntos porcentuales.
La inflación de febrero fue del 2,9%, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), pero si la medición se hubiese realizado en base a la ENGHo de 2018 (la que se emplea hasta hoy data de 2004) hubiese sido del 3%.
Esa diferencia de un punto porcentual parece marginal a primera vista, pero como la inflación se calcula por interés compuesto, se incrementa significativamente en períodos más prolongados.
La brecha de inflación, según la ponderación utilizada
De acuerdo con un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre diciembre de 2023 y febrero de este año, la inflación medida según el ponderador que actualmente utiliza el Indec fue del 280,5%, pero se elevaría al 324,4% con la nueva encuesta, por haberse registrado aumentos mayores en los servicios que en los bienes.
Alteración en todas las comparaciones
Esa diferencia alteraría todas las comparaciones reales, en las que se utiliza el IPC como deflactor para diferenciar los valores corrientes de los constantes.
Eso llevaría a que variables que se presentan como positivas (que aumentaron más que la inflación) en rigor hayan sido negativas (por debajo de los precios) o que algunos deterioros reales sean mucho más pronunciados de lo que se creía. Por ejemplo, los salarios reales registrados, que tuvieron en lo que va de la gestión libertaria una caída del 7,1% con la metodología vigente, habrían tenido un deterioro del 16,5% con la canasta actualizada, brecha que en el caso de las jubilaciones mínimas pasa del -3,2% al -12%.
Cuán perdieron los salarios, según la inflación empleada
De ganar a perder
Pero las dudas se extienden a muchos otros campos, como los ingresos y gastos del Sector Público, el resultado fiscal, pobreza, indigencia, ventas, consumo, ajustes de contratos entre privados o con intervención judicial, etc.
En términos prácticos: una variable cualquiera (salarios, ventas, gastos, etc) que haya tenido desde diciembre de 2023 un aumento nominal del 300%, pasaría de un mejora en términos reales del 5,1% con la ponderación actual a una pérdida del 5,7% con la nueva canasta.
Los organismos de Estadística de todo el planeta suelen actualizar periódicamente la ponderación de sus IPCs, aproximadamente cada diez años, en función de los cambios en las pautas de consumo de la población, que en las últimas décadas muestra una participación creciente de los gastos en servicios.
La pérdida en jubilaciones no es la misma
Los subsidios afectan las comparaciones
En el caso argentino, esa demora en la actualización de la canasta de consumo tiene un aditamento especial: en 2004, el grueso de las tarifas de servicios públicos estaba altamente subsidiada, una situación diferente a la de 2018, el tercer año de la Presidencia de Mauricio Macri, quien llevó adelante una política de recortes en subsidios. En consecuencia, la composición de los gastos entre los dos años tuvo variaciones de significación, que el actual IPC no refleja.
Ante las demoras en la actualización (el nuevo índice iba a estar listo a fines de 2024) se corre de utilizar una nueva metodología ya desactualizada antes de nacer, si se tienen en cuenta los cambios que hubo desde 2018 hasta el presente.