Quebró Linor, uno de los principales fabricantes de pallets: tenía 130 trabajadores
Denuncian que el dueño les debe dos meses de sueldos, vacaciones y aportes. Los trabajadores están desesperados, realizan una vigilia en la puerta de la empresa y piden asistencia psicológica
Los habitantes de Colonia Azara en Misiones no tienen consuelo. Quebró la empresa maderera Linor, una de las principales fábricas de pallets del noroeste. En un pueblo de 2.000 habitantes, el cierre golpeará a todos en especial a los 130 trabajadores se quedaron en la calle.
Los fundadores de Linor son Juan Carlos Lorenzo y Norberto Arhndt. Los trabajadores tenían más trato con don Juan Carlos, como lo llamaban. Tenían tres aserraderos, entre sus clientes figuraban Arcor, Quilmes y Ledesma, entre otros. "Juan Carlos Lorenzo les debe a los 130 empleados dos meses de sueldo, vacaciones, indemnizaciones y los aportes jubilatorios y a la obra social", denunciaron.
Agustín Baez, secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Posadas (SOIMP) contó al programa Arriba Misiones de Misiones online: "La empresa arrastraba problemas desde hace dos años. El dueño negoció con los trabajadores una quita salarial del 20%, sin reconocimiento de vacaciones ni certificados médicos, a cambio de mantener una plantilla reducida. Los trabajadores tenían que ir a trabajar enfermos, esa fue la condición que les puso si querían seguir trabajando. Si no aceptaban las condiciones, los amenaza con el cierre. Tanto los trabajadores como el sindicato rechazaron las condiciones".
Dijeron que el dueño los obligó a tomarse vacaciones y según denuncian los trabajadores, "aprovechó para vaciar la empresa".
"Les dio vacaciones sin pagarles y empezó a sacar las máquinas, los delegados constataron la falta de cuatro máquinas utilizadas para fabricar pallets. Una conducta maliciosa, de mala fe que deja en claro el accionar del dueño", explicó Báez.
"Desde hace más de dos días, los trabajadores de Linor sostienen una vigilia para impedir que don Juan Carlos Lorenzo se lleve todo. Las máquinas son lo único que nos queda como garantía de que vamos a cobrar lo que nos deben", dijo un trabajador.
Atravesando temperaturas muy bajas en el monte misionero, hacen fogatas y comparten entre todos lo que les acercan familiares y vecinos. Son trabajadores que aceptaron toda clase de destrato para no perder su trabajo. Saben que será muy difícil volver a reinsertarse.
Daniel Giménez es el encargado y vocero de los trabajadores del aserradero, hace 26 años que trabajaba en la planta, y contó: "Hace dos meses que subsistimos con entregas de apenas $100.000 que nos dio la empresa. Estamos sobreviviendo con las últimas moneditas, las familias no tienen ni para comer. El señor Lorenzi sólo nos dice 'no tengo plata' pero nosotros sospechamos que la intención detrás de esta quiebra es mudar la actividad a otro lado con otra razón social", explicó a la periodista Patricia Escobar de Argentina Forest.
Giménez detallo lo mal que la están pasando sus compañeros. "Esta mala situación lleva más de un año. Tenemos compañeros con crisis severas de salud mental, con depresiones profundas. Hay muchachos que manifiestan abiertamente intenciones de quitarse la vida porque están sumergidos en deudas que no pueden afrontar".
Además de pedir la reapertura de la empresa, los trabajadores piden ayuda, que alguien los contenga y les den asistencia psicológica.
Los medios zonales cuentan que cuando los trabajadores fueron a pedir bolsones de alimentos para tener algo para comer o un subsidio de emergencia, la respuesta del intendente fue: "La municipalidad está peor que ustedes".
Desde el sindicato SOIMP denuncian mala administración porque aseguran que la empresa trabajaba bien. Hacían trabajar a los operarios hasta 9 horas y media por día, por todo el trabajo que tenían y por la urgencia de las entregas. Hasta les pedían trabajar los sábados.
Los balances de la empresa comenzaron a complicarse en 2024. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero judicializó una deuda fiscal acumulada que supera los $500 millones y fueron embargadas preventivamente todas las cuentas bancarias. No podían pagar sueldos ni comprar insumos. Se suma una elevada deuda con la empresa de electricidad. Al contraerse la actividad comenzaron a pedir menos pallets.
Los trabajadores están desesperados, realizan cortes parciales en la ruta provincial 94. Se organizan para estar las 24 horas frente a la planta para cuidar las heramientas de trabajo. No dan más, no saben ni que comerán mañana, sólo piden respuestas. En el pueblo, estiman que 600 familias están afectadas con este cierre, los comercios, los colegios, todo.