Rosca en Balcarce 50

Reforma laboral: el Gobierno admite cambios, pero se resiste a exponer qué artículos está dispuesto a ceder

En la antesala de las sesiones extraordinarias, el oficialismo afina la estrategia parlamentaria para aprobar el paquete enviado al Congreso. Aunque aseguran tener mayoría para sancionar la ley, reconocen tensiones con los gobernadores por Ganancias y diferencias internas sobre hasta dónde negociar.

En las vísperas del inicio de las sesiones extraordinarias, el Gobierno nacional ajusta su estrategia política para lograr la sanción del temario enviado al Congreso, con especial centralidad en la reforma laboral. Tras semanas de idas y vueltas, integrantes de la mesa política designada por el presidente Javier Milei admiten que el oficialismo está dispuesto a introducir modificaciones en el proyecto, aunque se muestran reticentes a blanquear qué artículos están dispuestos a ceder.

En Balcarce 50 aseguran contar con los votos necesarios en ambas cámaras para aprobar el grueso del articulado, pero reconocen que la reducción del Impuesto a las Ganancias para sociedades, una iniciativa impulsada por el ministro de Economía Luis Caputo, complica el panorama por su impacto directo en la recaudación provincial y la creciente resistencia de los gobernadores, incluso de aquellos considerados aliados.

Ganancias, gobernadores y el riesgo de la ley

Cada semana, los actores que integran la mesa política intercambian diagnósticos y alternativas para contener a los aliados sin resignar el corazón del proyecto. El objetivo es aprobar la reforma laboral sin desmontar las modificaciones tributarias diseñadas por el equipo económico.

Sin embargo, en el oficialismo admiten que, si el Gobierno mantiene una posición inflexible sobre Ganancias, el rechazo de las provincias podría poner en riesgo la sanción de la ley. La discusión no está saldada y expone tensiones internas dentro del propio esquema libertario.

Halcones y negociadores

La postura no es unánime. Mientras un sector se muestra reacio a ceder ante la presión de los gobernadores, otro -integrado por los funcionarios que llevan adelante la negociación cara a cara- reconoce que habrá cambios durante el tratamiento en el recinto, siempre y cuando no se altere lo que definen como "el espíritu de la norma".

En ese marco, la posibilidad de introducir modificaciones en el Senado, donde el debate comenzará el miércoles 11 de febrero, ya es un secreto a voces, aunque sin definiciones públicas sobre los artículos alcanzados.

Los temas sensibles que dividen al oficialismo

Otro punto de fricción es el futuro de las disposiciones vinculadas a discapacidad, universidades públicas, coparticipación federal, subsidios energéticos y financiamiento del Poder Judicial, que estaban contempladas en el capítulo XI y quedaron excluidas de la sanción del Presupuesto 2026.

El ala más dura que rodea al Presidente insiste en reinstalar esos temas en el debate, mientras que el sector moderado advierte que no están los votos y recomienda evitar ejes que generen mayor conflictividad política y social.

Quién negocia y quién ordena

Pese a las tensiones, en el Ejecutivo reina un clima de relativo optimismo de cara al período extraordinario. Patricia Bullrich articula las negociaciones en el Senado, Martín Menem hace lo propio en Diputados y Diego Santilli mantiene el vínculo con los gobernadores, bajo la supervisión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, seguido de cerca por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Las decisiones económicas, en tanto, cuentan con el aval final de Luis Caputo, quien en las últimas semanas se sumó de manera regular a las reuniones políticas junto al asesor presidencial Santiago Caputo y al secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.

Extraordinarias y agenda internacional

Con el reloj corriendo y febrero como un mes acotado en términos parlamentarios, el oficialismo busca optimizar los tiempos. En ese marco, el Gobierno evalúa tratar la próxima semana en Diputados el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.

Un legislador libertario aseguró a este medio que, de aprobarse, el acuerdo entraría en vigencia pese a las trabas del Parlamento Europeo, y afirmó que Brasil y Paraguay también avanzan en el mismo sentido.

Mientras tanto, la reforma laboral sigue siendo el eje central de una negociación que combina convicción ideológica, cálculo parlamentario y una pregunta que aún no tiene respuesta pública: cuánto está dispuesto a ceder el Gobierno para que la ley salga.

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