Rubio enfría el giro por Malvinas y ratifica la neutralidad de EEUU
El secretario de Estado desestimó la filtración del Pentágono y afirmó que fue "solo un correo". Washington sostuvo que no tomará partido en la disputa con Reino Unido
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, salió a enfriar la expectativa que había generado en la Argentina una filtración interna del Pentágono sobre un posible cambio de postura en la disputa por las Islas Malvinas. "Fue tan solo un correo electrónico", dijo en declaraciones al diario The Telegraph, y descartó que la Casa Blanca avance en un respaldo a las reivindicaciones argentinas.
La frase buscó desactivar el impacto político de un documento que, según había informado Reuters, evaluaba distintas medidas contra aliados de la OTAN. Entre esas opciones figuraba la suspensión del apoyo al Reino Unido en el conflicto por la soberanía de las islas.
Un correo, varias hipótesis
El mensaje interno, que según la prensa británica habría sido redactado por un funcionario de rango menor, incluía escenarios de presión sobre países que no acompañaron operaciones militares de EEUU en la guerra contra Irán iniciada el 28 de febrero. En ese paquete se analizaba también la posibilidad de retirar respaldo a Londres en Malvinas.
Una fuente citada por Reuters indicó que el documento expresaba malestar por la negativa de algunos aliados a otorgar derechos de acceso, base y sobrevuelo para esas operaciones. Además, se mencionaban otras medidas, como la eventual expulsión de España de la OTAN.
El contenido del correo detonó reacciones en Buenos Aires y Londres, donde el tema de la soberanía volvió a instalarse en la agenda política y diplomática.
La posición oficial de Washington
Tras el revuelo, el Departamento de Estado reafirmó su postura histórica. "Reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre Argentina y el Reino Unido. Reconocemos la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes", señaló un vocero.
La definición marcó un límite claro frente a las versiones de un eventual giro estratégico en la política exterior de EEUU, en un contexto en el que el presidente Donald Trump mantiene tensiones con el gobierno británico de Keir Starmer.
Repercusiones cruzadas
El tema también atravesó la agenda bilateral. Según el tabloide The Sun, Rubio abordó la cuestión en Washington con la secretaria de Estado para Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper.
En paralelo, el presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno ratificaron la posición argentina. "Rechazamos la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos", escribió Quirno en redes sociales, donde denunció una "situación colonial" vigente desde 1833. Según The Telegraph, en ese contexto Milei dejó en suspenso un viaje previsto a Londres para reunirse con el primer ministro británico, Keir Starmer.
Milei respaldó esa postura con un mensaje directo: "Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas".
La filtración había generado expectativa en la Casa Rosada, que ve en la administración Trump a su principal socio internacional. Las declaraciones de Rubio reordenaron ese escenario y devolvieron la discusión al punto de partida: la neutralidad declarada de Washington.