Mpox

El Ministerio de Salud detectó la variante más agresiva de la viruela del mono en Argentina

El organismo confirmó el clado Ib en un hombre de 31 años de la Ciudad de Buenos Aires sin antecedentes de viaje.

El Ministerio de Salud de la Nación confirmó el primer caso de viruela del mono (Mpox) clado Ib en Argentina. Se trata de un hombre de 31 años residente en la Ciudad de Buenos Aires que no registra antecedentes de viaje al exterior. 

El paciente fue atendido de forma ambulatoria y evoluciona favorablemente. La investigación epidemiológica continúa, y hasta el momento no se detectaron casos secundarios vinculados a este paciente.

Qué es la viruela del mono

La viruela del mono, también llamada Mpox, es una enfermedad viral zoonótica causada por el virus MPXV, de la familia Orthopoxviridae, la misma a la que pertenece el virus de la viruela humana, ya erradicada.

Aunque relacionados, son distintos: el Mpox tiene menor mortalidad y no se ha extendido de la misma manera. Sin embargo, desde 2022 el mundo viene registrando brotes sostenidos que la convirtieron en una preocupación sanitaria global.

La enfermedad puede transmitirse de animales a humanos -principalmente desde roedores y primates no humanos- y también de persona a persona. El contacto directo con la piel o mucosas de alguien infectado es la vía principal, en especial durante el contacto sexual. 

Asimismo, puede contagiarse por objetos recientemente contaminados como ropa, sábanas o toallas, y por secreciones respiratorias en situaciones de contacto cercano prolongado. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que la transmisión también puede producirse durante el embarazo y el parto. La mortalidad varía entre el 0,1% y el 10%, según el acceso a atención médica y las condiciones inmunológicas del paciente.

La nueva variante: qué es el clado Ib y por qué preocupa

El virus Mpox tiene dos ramas principales: 

El clado I, identificado en la cuenca del Congo, con mayor virulencia.El clado II, de África Occidental, con menor mortalidad. 

Dentro del clado I surgió recientemente el clado Ib, una subvariante que exhibe transmisión humana aumentada y mayor severidad clínica respecto a las cepas que circularon en el brote global de 2022, que correspondían al clado IIb.

Hasta ahora, en Argentina solo se habían detectado casos del clado II: cinco en total en 2026, cuatro en CABA y uno en Río Negro. El clado Ib no había llegado al país. 

Su aparición se da en un contexto de expansión regional: en lo que va del año se confirmaron 14 casos de esta variante en América, distribuidos en Estados Unidos (9), Canadá (2), Brasil (2), México (1) y ahora Argentina (1). Europa también registra transmisión comunitaria en Francia, Portugal y España.

El caso argentino es un hombre de 31 años que negó viajes en los últimos 21 días, pero informó múltiples parejas sexuales nuevas y ocasionales -incluidos viajeros- en el período previo a la aparición de síntomas. El 10 de marzo se confirmó el diagnóstico mediante PCR en tiempo real y secuenciación de ADN sobre un hisopado de contenido vesicular.

Síntomas: cómo reconocer la enfermedad

El período de incubación del Mpox oscila entre 5 y 21 días, aunque habitualmente se presenta entre 6 y 13 días tras el contagio. La enfermedad suele ser autolimitada y resolverse en aproximadamente 14 a 21 días con manejo sintomático.

La fase inicial -llamada prodrómica- puede incluir fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, inflamación de ganglios, cansancio extremo, dolor de garganta y molestias anorrectales o genitales. Algunos días después aparecen lesiones cutáneas y mucosas que pueden ser múltiples o únicas, y que se localizan principalmente en las regiones genital, anal, facial y en extremidades.

Las ampollas o llagas pueden cubrir también palmas de las manos, plantas de los pies, ojos y boca, y su cantidad oscila de una hasta varios miles.

En casos más graves, la OMS advierte que algunas personas desarrollan inflamación rectal (con dolor intenso) y dificultades para orinar. Las complicaciones más serias incluyen infecciones bacterianas secundarias, sepsis, encefalitis, neumonitis y miocarditis. 

Los grupos de mayor riesgo son los recién nacidos, los niños, las mujeres embarazadas y las personas con deficiencias inmunitarias, como quienes tienen VIH avanzado no controlado.

Qué hacer ante la sospecha de contagio

El Ministerio de Salud solicitó a los sistemas sanitarios jurisdiccionales que intensifiquen la vigilancia ante pacientes con lesiones umbilicadas o proctitis, ganglios inflamados, fatiga extrema y dolor de garganta, indagando siempre sobre antecedentes de viaje o contacto con viajeros.

Ante la sospecha de un caso, el paciente debe permanecer en aislamiento hasta que todas las costras de las lesiones caigan y se forme una nueva capa de piel. El personal de salud debe utilizar equipos de protección durante la atención. 

El rastreo de contactos debe iniciarse dentro de las 24 horas posteriores a la sospecha, con un seguimiento clínico de 21 días para detectar síntomas tempranos.

En el ámbito domiciliario, la OMS recomienda que el paciente use una habitación separada, un baño exclusivo o con desinfección minuciosa tras cada uso, y que sus objetos personales -ropa, sábanas, utensilios- se mantengan separados o se laven con agua caliente a más de 60 °C. No se recomienda barrer ni aspirar, ya que esas acciones pueden dispersar partículas virales.

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