Cerebro y reconocimiento de rostros

Cómo logramos distinguir en milisegundos a un amigo en medio de una multitud

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"¿No ves tú que, entre las humanas bellezas, un bellísimo rostro detiene a los transeúntes mejor que las riquezas que lo encuadran?"
Atribuido a Leonardo Da Vinci

Hace poco tiempo se descubrió que existían en el cerebro neuronas especiales para cada cara. Así nació el concepto de neurona Jennifer Aniston, que era una célula nerviosa que, al estimularse, hacía reconocer la cara de esa actriz, descriptas por el neurocientífico Rodrigo Quian Quiroga .

Sin embargo, si bien este importante concepto localizacionista de la función visual y del reconocimiento de la caras puede tener ciertas certezas, pareciera que las gnosias de las caras es un mecanismo más complicado.

El reconocimiento de miles de rostros que vamos memorizando a lo largo de la vida es una función muy compleja, relacionada con el recuerdo facial a través de un desglose de las partes de las caras, realizado algorítmicamente por neuronas que memorizan las caras.

Es decir que existe una zona del cerebro que se encuentra en la corteza del mismo (surco temporal inferior) que contiene neuronas que informan sobre diferentes partes de la cara, en forma organizada y económicamente. Pues lo realiza sobre partes cercanas de la misma. Existiendo cada representación facial en la corteza cerebral lo cual se denomina faciotopía.

Unas neuronas servirán entonces para reconocer zonas cercanas del ojo, nariz y boca y parte colindante de los mismos. A partir de ello se organiza constituyendo la información global que permite ver una cara, reconocerla y diferenciarla de otra, entre millones.

Ese mecanismo no difiere de la funcionalidad general del sistema nervioso, que en generalmente tiene una organización estructural. Que organiza casi todas las funciones: El sistema motor, la audición o el dolor también tiene esa estructuración. Este ordenamiento de la visión se conoce como retinopatía, dado que desde la retina se organiza. Así también los colores tienen un orden desde la retina hasta la corteza cerebral.

Se descubre que las caras son ordenadas a través de un mecanismo algorítmico basado en distribución de las neuronas corticales. Las mismas se activan eléctricamente en ciclos.Y esta información luego se encamina por vías nerviosas. Comienzan en una zona de neuronas cercanas entre sí y que viajan en forma en paralelo, desde la retina hasta el cerebro. Este grupo de investigadores pudo identificar diferentes caras a partir de esta codificación. Es decir que sería como un espejo de cara que observamos. Grabando a cada una de ellas, siendo una central de Caras.

La investigadora Doris Tsao y su equipo del Instituto de Tecnología de California describieron un posible el código neural del reconocimiento facial. Existe entonces una zona específica para los rostros en el lóbulo temporal inferior. Donde se construye algorítmicamente los rostros para relacionarlos reconocerlos y emocionarlos. (Otros estudios hablan de otras zonas que colaboran en esta función: el lóbulo temporal superior y el sector occipital facial.)

Esta construcción es bilateral aunque sería el hemisferio cerebral derecho el que termina tomando la definición definitiva reconociendo un rostro.

La visión de las caras es entonces una submodalidad del reconocimiento visual que le agrega complejidad al sistema, existiendo además un área específica para la misma.

El hombre ha desarrollado la visión a diferencia de los mamíferos inferiores que eran fundamentalmente olfatorios (macrosmáticos) haciéndose macrópticos.

Pero la visión de la cara y los ojos del otro implica un fenómeno más complejo. Una de las bases de la intersubjetividad. De la conexión con los otros y de la habilidad social, además del aprendizaje del lenguaje.

Neurobiólogos de la Universidad de Harvard liderados porMargaret Livingstone describieron al área de reconocimiento de las caras se desarrolla los primero 200 días de vida. Contiene una actividad potencial, pero no sería una función innata, dado que hay que desarrolla luego de nacer.

Este grupo estudió en macacos recién nacidos, unos criados con sus madres y otros por humanos por máscaras. La zona de reconocimiento de las caras no se desarrolló en los animales que no compartieron la crianza con su familia.

Esto se expresa en dificultades que presentaron estos primates para observar caras, dirigiendo sus miradas a otros sectores, como las manos. Algo parecido a los que ocurre en el autismo o en la agnosia visual para las facies (prosopagnosia).

La existencia de un área específica para reconocer caras demuestra la.importancia de esta función en animales con cerebro muy desarrollado, como los monos y los humanos.

Esto reafirma la necesidad en el primer año años de vida de observar los rostros para aprender un lenguaje; pues si se les enseña a bebés un segundo idioma con videos y no con personas activas, los niños no lo aprenden.

Esta área del lenguaje entonces nacemos con un hardware neuronal que hay que llenar, al igual que el de la capacidad de reconocimiento y memorización de facial. En ambos casos esto sucede en un tiempo específico en el comienzo de la vida. Probablemente primero reconocer caras para luego aprender un idioma.

El reconocimiento facial permite discriminar entre en millones los diferentes perfiles de las personas. Se puede discriminar en milisegundos dentro de una multitud la cara de un amigo, familiar o conocido. Existen trabajos que describen esta actividad como un talento, existiendo por ejemplo superfisonomistas con gran memoria visual para las facies.

La otra actividad en el reconocimiento de caras es la empatía que genera la misma. Esta condiciona la relación intersubjetiva, la conducta gregaria y el éxito social de la persona.

Reafirmando la importancia de esta función como base de la conducta gregaria, que permite la agrupación entre gente conocida.

Puede haber un gran fracaso de la misma.en patologías como la psicosis, en la que la empatía interpersonal se encuentra muy afectada. Existen varios test de reconocimiento de la emoción facial. En los que se le solicita a los sujetos que cuenten que expresa la cara de una persona que observan en fotos, las que varían entre tristes, alegre y enojadas.

Los pacientes con psicosis esquizofrénica fallan francamente en el reconocimiento del tipo de expresión facial.

Existen estudios de resonancia funcional del cerebro de pacientes cuando observan estos rostros. Esto permite observar cómo responde el cerebro de estos pacientes. Se observa que en la esquizofrenia la respuesta emocional amígdalina reacciona anormalmente ante la emoción del otro.

A la vez no se observa descanso de los sistemas de reposo del cerebro en estos pacientes. Esto sucede en el precuneo que debería activarse en el reposo, el mantenerse activo sugiere que la persona se mantiene en estado de alerta permanente.

Las caras tienen entonces un contexto central en la relación sociocultural de las personas, siendo claves en el manejo interpersonal y el reconocimiento identificatorio, social y emocional del otro. Procesos claves para la supervivencia.

*Neurólogo cognitivo.
Doctor en Filosofía.
Prof. tit. UBA-Conicet

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