Aprender en la Era Digital

Una evaluación con cobertura nacional que releva información sobre el desempeño en distintas áreas de conocimiento, a partir de la aplicación de pruebas estandarizadas; y el contexto y condiciones de aprendizaje de los alumnos

Compartir

La tecnología de la que hoy se dispone puede apoyar y mejorar los procesos educativos en dos sentidos complementarios: la escuela como mediadora del acceso a las TIC por parte de docentes y estudiantes (que de otra manera no podrían comprar un dispositivo personal), y como promotora de usos de las TIC que amplíen el repertorio de prácticas, tanto en el contexto escolar como fuera de éste (Tófalo, 2017: 11). Con el acceso a computadoras e internet, los estudiantes tienen la posibilidad de adquirir conocimientos más allá de lo que se enseñe en clase y los libros de texto; integrar distintos recursos que antes estaban normalmente separados (libros, escritura, grabaciones, bases de datos, etc.), y así extender o integrar los plazos de tiempo y lugares donde puede ocurrir el aprendizaje (OECD, 2015: 50).

La escuela debe reconfigurarse para poder conducir estos procesos de enseñanza. Al mismo tiempo, debe atender las particularidades de los niños nacidos en la era digital, que constituyen nuevos sujetos de aprendizaje. Estos estudiantes se encontrarían más habituados a acceder a la información a partir de fuentes digitales no impresas, a dar prioridad a las imágenes en movimiento y a la música en desmedro del texto, a sentirse cómodos realizando múltiples tareas simultáneamente y a obtener conocimientos procesando información discontinua y no lineal, a la vez que tendrían una relación más intuitiva pero también más acrítica con la tecnología y los formatos digitales, sin comprender necesariamente los procesos que fundamentan los modos con los que la operan (Poggi, 2016: 7).

La tecnología por sí sola no puede transformar los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Cualquiera sea el dispositivo o la tecnología que se elija para enseñar, el mismo deberá articularse con los propósitos educativos en los que se despliega, la concepción del sujeto de aprendizaje y la modalidad de enseñanza.

Diversos estudios afirman que una integración favorable de las TIC a la enseñanza requiere acciones coordinadas en múltiples niveles. En primer lugar, una estrategia planteada a nivel central, con políticas que contengan guías y orientaciones claras para los docentes, pensando articuladamente la producción de recursos TIC y su inserción dentro de un proyecto pedagógico (Carbonatto y Mobilia, 2010). A nivel escuela, son imprescindibles condiciones de infraestructura adecuadas, apoyo situado, tiempo para aprender, así como oportunidades para el desarrollo profesional de los docentes (Claro, 2010). Sletten (2010) da cuenta de la importancia del factor profesor -sus capacidades, actitudes y creencias, así como su comprensión práctica de los potenciales usos de las TIC- y de la evidencia que señala que muchos docentes se encuentran en dificultades para incorporar las tecnologías a sus clases de manera sistemática, coherente y significativa.

Si bien los niveles de acceso a computadoras y a conectividad en las escuelas se encuentran lejos de la universalización, es importante destacar el fundamental rol que las escuelas están teniendo en permitir el acceso a TIC a los estudiantes de los sectores más vulnerables de la sociedad. Así, por ejemplo, en primaria, el 86% de los estudiantes de NSE bajo concurre a escuelas que cuentan con computadoras a su disposición. Sin embargo, menos de la mitad de los alumnos de este NSE cuenta con conectividad, y sólo el 35% dispone de computadora en el hogar. En secundaria, el 80,9% de los estudiantes de NSE bajo asiste a escuelas donde acceden a computadoras, versus 69% que accede a computadora en el hogar.

Es interesante observar cómo el acceso a TIC se da cada vez a edades más tempranas: mientras sólo el 5% de los estudiantes de 5º/6º año de secundaria comenzó a usar TIC antes de los 6 años, la proporción asciende al 20% entre los estudiantes de 6º grado de primaria. Esta tendencia se observa en todos los ámbitos, sectores y NSE. Por su parte, el uso de la mensajería instantánea (especialmente a través de la aplicación Whatsapp en el celular), se encuentra ampliamente difundida ya desde la primaria y son los estudiantes de NSE alto y medio quienes usan la mensajería instantánea en mayor medida y desde edades más tempranas que los de NSE bajo.

La navegación por las redes sociales es una actividad frecuente entre los estudiantes y existe, a su vez, una proporción menor, pero preocupante, que señala utilizar las redes sociales para comunicarse con personas desconocidas. Los estudiantes de NSE alto y medio comienzan a navegar en redes sociales a edades más tempranas que los de NSE bajo. En secundaria, persiste un mayor uso de las redes por parte de los estudiantes de NSE medio y alto, pero la brecha con los estudiantes de NSE bajo se achica considerablemente.

En este marco el sistema educativo enfrenta un relevante desafío vinculado a la necesidad de atender a una población cada vez más tempranamente cercana al mundo de la tecnología y para la cual, en consecuencia, se requerirán estrategias pedagógicas innovadoras. Población que cuenta, por una parte, con nuevas habilidades y aptitudes para el aprendizaje y por otra, se ve expuesta a nuevos riesgos que trae aparejados la era digital.

Extracto del informe realizado por la Fundación Telefónica

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Ver mas noticias