Argentina, contra viento y marea, fuerte en Toronto

El cine nacional sigue marcando agenda. La selección argentina incluye películas que brillaron en otros festivales

Acusada; de competir en Venecia a buscar mercados en Toronto

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Por repetida que sea la noticia, no deja de sorprender. La presencia de películas argentinas en los festivales de cine más importantes y reconocidos del planeta es siempre numerosa, heterogénea, llamativa. Mientras la participación récord en el Festival de Cine de Venecia espera que se devele el palmarés (y más allá de que la sola selección de Acusada, de Gonzalo Tobal, Mi obra maestra, de Gastón Duprat, La quietud, de Pablo Trapero, Introduzzione all’oscuro de Gastón Solnicki, La noche de 12 años, coproducción dirigida por el uruguayo Álvaro Brechner y los cortos Los bastardos y Metro veinte: cita a ciegas importa un reconocimiento en sí mismo), en el día de ayer, al otro lado del mapa comenzó el enorme Festival Internacional de cine de Toronto (TIFF). Algunas películas cruzan el gran charco y repiten su presencia aquí; tal el caso de las muy aplaudidas en Venecia Acusada y La quietud. La película del director de Mundo grúa y Elefante blanco ya tuvo estreno comercial en nuestro país, como también lo tuvo el (merecido) exitazo de Luis Ortega, El ángel, que tendrá su premier norteamericana en estas tierras canadienses. Acusada, segunda obra de Tobal (tras la recordada Villegas) es un potente thriller (y una extrañada película de juicio) que sabe eludir los lugares comunes y cuenta con el protagónico de Lali Espósito, una verdadera estrella de cine. Su estreno está previsto para la semana que viene y esta seguidilla de películas que por grandes y populares no dejan de ser personales y hasta en algún punto rupturistas hace pensar que la temporada alta para el cine nacional seguirá en las salas por un buen tiempo más.

Acompañando de alguna manera su estreno en la Sala Leopoldo Lugones para el 21 de septiembre, Wavelengths, la sección más arriesgada de TIFF ha programado La flor, de Mariano Llinás (Balnearios, Historias extraordinarias). Sus 14 horas han transformado a esta obra en un evento que, del BAFICI a Locarno, ha sabido fascinar a públicos muy distintos. Pero a no dejarse engañar por el costado anecdótico del asunto: más allá de su duración se trata de una obra mayor, una de esas que será recordada, sin dudas, más allá de su época.

Pero eso no es todo, también forman parte de la selección canadiense la última película de la siempre genial (actuando o dirigiendo, en cine o en teatro) Ana Katz. Sueño Florianópolis constituye la nueva propuesta de la directora de El juego de la silla, Una novia errante, Los Marziano y Mi amiga del parque, que también ha sido seleccionada para formar parte del próximo festival de San Sebastián. Por último, Benjamín Naishtat (que también repetirá en San Sebastián) llega a estas tierras con Rojo, esperada película del realizador de Historia del Miedo y El movimiento. En cuanto a los cortos, Todo se calma, de Virginia Scaro y Altiplano de Malena Szlam forman parte de la selección argentina en Canadá. Por último, cabe agregar que Tarde para morir joven, la película de la directora chilena Dominga Sotomayor (De jueves a domingo) tiene producción argentina. Cantidad y diversidad. Contra viento y marea el cine argentino sigue marcando la agenda de los grandes festivales del mundo.

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