(Des)encanto: antihéroes en la Era Medieval

La nueva fábula incorrecta de Matt Groening llegó al streaming

Un elfo, una princesa alcohólica y un demonio conforman el trío protagónico

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Menudo vértigo debe haber sentido Matt Groening cuando le ofrecieron escribir una serie para Netflix. La cruz del éxito mundial e inoxidable de "Los Simpson" -récord en la televisión: 30 temporadas y casi 700 epispdios emitidos- yace sobre sus hombros, y sabe que nunca podrá escapar de las comparaciones con su obra maestra, influencer de al menos tres generaciones.

Si bien ya se había animado a salir de su zona de confort con "Futurama" -desde 1999 con interrupciones hasta cumplir 7 temporadas que finalizaron en 2008- esta simpática comedia interplanetaria no pudo hacerle ni cosquillas a su amarilla hermana mayor. Ahora el desafío es doble: ya explorados el presente y el futuro, a Groening le faltaba saltar hacia el pasado y producir una ficción que estuviese disponible vía streaming, todos los capítuloss al mismo tiempo, tal como exigen los nuevos hábitos de consumo.

"Disechanment" transcurre en la era medieval, con vía libre en el rubro fantasía y de claro tono adulto. En algún punto inspirada en la incorrección política de "Shrek", que se burlaba del perfecto y reluciente mundo de Disney y los cuentos de hadas, aquí la historia incluye los clásicos duendes, elfos, animales parlantes y ogros.

Pero claro, ninguno de sus personajes es adorable. La acción transcurre en "Dreamland", un reino en decadencia regido por un soberano egoísta casado en segundas nupcias -luego de enviudar- con una hembra de origen no del todo humano, sin especificar. El disparate es una constante en esta primera entrega de 10 episodios, y si hay algo que no abunda es la lógica.

Sus protagonistas son extravagantes, pero en definitiva sólo buscan su lugar en el mundo. Bean, la princesa rebelde que odia su vida de realeza y se resiste a casarse con el heredero designado por su padre, es alcohólica y contestataria, amante de salir de juerga y jugar a las cartas por dinero en las peores tabernas del pueblo. El día de su boda recibirá de regalo un demonio que, en principio parece una maldición enviada por misteriosos brujos, y luego se convertirá en su mejor amigo. "Luci" tiene todas las características físicas de un gato negro, es encantadoramente maligno y pésimo consejero para la joven. Completa el trío principal "Elfo", un ser amable e inocente que un día se cansa de tener que vivir siempre feliz, tal como ordena el código de su pueblo, y se escapa de aquel paradisíaco hogar para vivir aventuras.

Y de esas habrá muchas. La pandilla deberá arruinar la boda de Bean, huir de la familia de su novio y evitar que al pobre elfo lo desangre el hechicero del rey en busca de presuntos poderes mágicos. En el camino se encontrarán con seres que oscilan entre tontos e intencionalmente clichés como el príncipe que pretende la mano de la díscola princesa, muy al estilo del "Encantador" de Shrek- y otros "reventados", como una suerte de Campanita avejentada que se prostituye y trafica información en el bosque.

El humor negro y la sátira son las baldosas del camino por el que desfilan un rey y una reina que están casados pero también son hermanos, un antílope racista (!!), una arquetípica pareja de "humildes" campesinos que no soportan los halagos porque ellos están destinados a ser... humildes campesinos, y muchos más.

Quizá esta nueva apuesta del creador de la familia animada más famosa no pase a la historia, ni provoque carcajadas, pero arranca unas cuantas sonrisas y entretiene. Es más de lo que muchas series brindan, en este momento superpoblado de ficciones.

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