La necesidad de activar la maquinaria económica y política

En la crisis, el macrismo aceptó otra vez a los aliados

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Algo quedó claro tras el frenético fin de semana de reuniones en la residencia de Olivos: la magnitud de las complicaciones económicas obligó al Gobierno a salir de la comodidad de las decisiones de la mesa chica para abrirse al consenso con sus dos principales socios: el radicalismo y la Coalición Cívica. Esta vez, parece haber sido un paso más firme que el día en el que convocarona a un "gran acuerdo nacional" que quedó reducido a un par de fotos y a una cena. La gestión económica necesita ahora de un acomañamiento político sólido de los aliados que integran Cambiemos, porque la oposición está comenzando a contarle las costillas al oficialismo. La delgadez que exhibió fue vista por todos.

Es posible que por estas horas se alumbre la configuración que tendrá la gestión de Mauricio Macri hasta que llegue el tiempo electoral. Nadie apuesta que el Gabinete que se anuncie hoy y las medidas económicas que se detallen impliquen el fin del camino de padecimientos y signifiquen que se levante el sol en el horizonte. Pero sí representa el rescate de la vocación aliancista en la que desentona, como otras veces, la letra de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que no se cansa de condicionar públicamente las decisiones.

¿Por boca de quién habla Carrió? ¿Teme que el radicalismo sume poder interno y desplace a las filas poco numerosas de la Coalición?.

Carrió fue una pieza fundamental para que Macri llegara a la Presidencia de la Nación, y el jefe de Estado ha demostrado ser una persona agradecida. Pero la UCR está dispuesta a marcar el terreno con la representación institucional aun cuando faltan meses para el inicio formal de la campaña electoral. Gobierna varias provincias, entre ellas algunas claves como Jujuy, con Gerardo Morales, que consideran clave para fortalecer Cambiemos frente al peronismo, y Mendoza, con Alfredo Cornejo, titular de la UCR, además. Y mantienen un nutrido grupo de diputados y senadores a los que el Pro no quiere molestar en demasía cuando falta poco más de diez días para que llegue al Parlamento el proyecto de Presupuesto Nacional que contendrá la línea de ajuste comprometido para cumplir con el Fondo Monetario Internacional y garantizar el desembolso anticipado de divisas.

El desafío que tiene por delante el Gobierno de Macri es mostrar que recibió los mensajes económicos y políticos que castigaron a la gestión. Los cambios de nombres que se avecinan son sólo una parte de la historia que deberá completarse con enfoques más amplios sobre las líneas de acción. Si no, los ministros que se vayan a, pero sobre todo los que se quedan en sus puestos, volverán a tener un margen de maniobra acotado y tropezarán con las mismas piedras que patearon para adelante y que los esperarán en otro tramo del camino.

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