Las turbulencias se instalan en la política

La duda es para qué lado inclina la balanza la reaparición de Cristina

El Senado retoma protagonismo

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Agosto llega cargado de urgencias para el Gobierno y de movimiento para la oposición. El debate sobre la legalización del aborto fue una amalgama transversal que de a poco va a comenzar a quebrarse para dar lugar a los reacomodamientos partidarios y ahí las incógnitas vuelven a ser repetidas: cuánta firmeza tiene la alizanza Cambiemos, cruzada ahora por las internas de las internas dentro de la UCR y la CC; cuál es el poder unificador el peronismo que huele el poder; cómo será el reacomodamiento de los gobernadores que negocian fondos y supremacía, y para qué lado inclina la balanza la ex presidenta Cristina Fernández.

Los gobernadores peronistas han hablado poco por sí mismos y más por sus diputados. El fin de semana el salteño Pablo Kosiner, presidente del bloque Justicialista, sostuvo que la alternativa de apoyar la ley del Presupuesto nacional "depende del Gobierno".

"Nosotros no quisiéramos llegar al punto que hemos criticado a la oposición en 2010, cuando dejaron al país sin presupuesto, pero el Gobierno tiene que buscar consenso. Si acompañamos o no el Presupuesto depende del Gobierno", dijo a radio FutuRock.

En esa misma línea se había expresado la semana pasada el diputado y vicegobernador de licencia, Martín Llaryora, cuando planteó que la formulación de un Presupuesto votable era responsabilidad del gobierno de Mauricio Macri. Parece costarle un esfuerzo enorme llegar a una meta de equilibrio, ajustado por la retracción de la actividad económica y por el corsé que le impone el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que achica los márgenes de negociaciones. El Presupuesto del año que viene es clave en varios aspectos. Uno lo planteó Kosiner, es el último de esta etapa de gestión y debería ver reflejada la "consolidación del cambio". Pero, también, las dificultades económicas están restando margen al oficialismo para presionar por la aceptación de los recortes. Los debates políticos como la legalización del aborto y el rol de las Fuerzas Armadas se instalaron con fuerza pero no despejaron la preocupación por la economía.

Dos minutos de odio

Después de dos semanas de protagonismo en ausencia, volverá a escena la ex presidenta Cristina Fernández con un acto el viernes, que venían reclamando los dirigentes de su círculo más cercano. Cristina viene siendo mencionada en los últimos días como figura que atrae y repele alternativamente la posibilidad de unión del peronismo. Nadie tiene una proyección rotunda sobre qué puede pasar con Cristina candidata, pero anotan el crecimiento de la permeabilidad positiva de su figura, por un lado, y el efecto -otra vez- polarizador que le permitirá desplegar al macrismo. La aparición de Cristina actúa como una especie de "dos minutos de odio" al estilo George Orwell en el libro 1984, que le permite al oficialismo despertar a los furibundos opositores a la ex presidenta y mensurar cuánto le sirve y le servirá para la campaña que se avecina.

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