Made in India: Gul, el terror ahora puede cambiar de forma

Demonios, miedo y sangre en sólo tres episodios

Un prisionero nada atemorizado sembrará el pánico entre sus captores

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Desde hace algunos años Oriente, con su usina inagotable de leyendas y mitos desconocidos para la mayoría del público occidental, se tornó sumamente atractivo para los productores de cine y series que adquieren los derechos de historias en tierras lejanas y, aún mejor, las filman en su lugar de origen y con actores locales. Esto genera no sólo movimiento cultural y laboral sino que también nos da la chance de ver otros rostros, otros modismos y escuchar idiomas diferentes al inglés.

En este sentido, la llegada de Gul (Ghoul) a Netflix, es un ejemplo de la interesante movida hindi en el rubro terror. Producida por Jason Blum, un referente del género con su compañía Blumhouse -realizadora de las sagas Insidious y Sinister o la celebrada Get out por nombrar sólo algunas- consta de 3 episodios de entre 44 y 49 minutos.

No es conocido el motivo por el cual Netflix decidió dividirla así, ya que originalmente era una película. Dicha elección hace que, por ejemplo, la primera parte ofrezca poco y nada de "miedo" -la narración apunta más bien a describir personajes y contexto- el segundo episodio "explote" y el último apure un desenlace.

Sin embargo, para los amantes del terror que siempre están a la búsqueda de algo que los sorprenda, esta miniserie tiene bastante para ofrecer.

El gul es, según el folklore árabe, una especie de demonio o "no muerto" necrófago, que habita cerca de los cementerios. Ocasionalmente devora niños y tiene la capacidad de cambiar de apariencia para engañar a potenciales víctimas.

Para esta ficción, el mito del monstruo se modernizó y adaptó hábilmente al presente, o a lo sumo un futuro muy cercano y desolador en la India, donde la guerra religiosa ha llegado a terribles extremos. El gobierno, fundamentalista y totalitario, considera a todos los musulmanes como "terroristas" y adoctrina desde jóvenes a sus ciudadanos para que se desarrollen "leales a la Patria" y no duden en alertar a las autoridades cuando detecten alguna actividad sospechosa, aunque se trate de sus familiares y amigos.

En este escenario paranoico, Nida Rahim es una brillante militar con una carrera prometedora, convencida de que el camino correcto es el elegido por los gobernantes, a pesar de ser ella misma musulmana. Su padre es un profesor que no quiere ceder en su afán de educar en libertad a sus alumnos; por eso su hija lo entrega, segura de que sólo "le darán un susto" para que "comprenda" su error.

Pero todo se le irá de las manos, y mientras ella comienza a trabajar en un sórdido centro de interrogatorios antiterrorismo, empiezan a suceder cosas extrañas y atemorizantes.

La sospechosa llegada como detenido de Ali Saeed, el poderoso líder de la oposición y a quien buscaban hacía mucho tiempo, despertará dudas y desencadenará fuerzas sobrenaturales.

Quizá lo más interesante de Gul sea una suerte de moraleja: allí donde la violencia y el desprecio por la vida humana son regla, habrá un escenario ideal para que el mal prolifere, aquí en forma de venganza implacable. Hay pocas pero buenas escenas sangrientas; y un final que no defraudará.

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