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Tarifas y alquileres absorben los salarios: ocho de cada diez argentinos recortan gastos en alimentos y servicios básicos

El aumento de servicios, alquileres y deudas desplazó gastos vinculados con la recreación, educación y el ahorro.

La canasta de servicios del AMBA rozó los $250.000 durante mayo y empujó a los hogares argentinos a profundizar recortes sobre salud, educación, consumo y ahorro para afrontar tarifas, alquileres y deudas. Distintos informes privados detectaron una caída persistente del ingreso disponible y un deterioro del poder adquisitivo frente al avance de precios y gastos fijos.

Un relevamiento del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP UBA-Conicet indicó que las familias del Área Metropolitana de Buenos Aires necesitaron $249.834 para cubrir electricidad, gas natural, agua potable y transporte público durante mayo. El monto registró una suba mensual de 17,5% y acumuló un incremento de 50% interanual.

El informe señaló que la canasta de servicios públicos avanzó 36,2% desde enero y ya representa 14,1% del salario promedio. El gas encabezó las subas del mes con un aumento de 53,3%, mientras la electricidad avanzó 37,8%.

El ingreso disponible de los hogares permanece estancado desde hace cinco meses y quedó 5% por debajo de los niveles de noviembre de 2023. La caída de ingresos reales respondió al repunte inflacionario de los últimos meses de 2025 y el primer trimestre de este año, junto con la corrección de precios relativos.

Qué gastos priorizan las familias argentinas 

Un estudio elaborado por Bumeran señaló que el alquiler absorbió el principal gasto mensual para el 44% de los trabajadores encuestados. Los alimentos ocuparon el segundo lugar con 27%, mientras las deudas alcanzaron 16%. Educación apenas representó 5% del salario y salud junto con transporte quedaron en 3%.

"Después de varios años de pérdida acumulada del poder adquisitivo, los trabajadores siguen destinando gran parte de sus ingresos a necesidades básicas como el alquiler y los alimentos", afirmó Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint.

El deterioro del ingreso impactó sobre otros consumos cotidianos. Según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, ocho de cada diez argentinos resignaron algún gasto durante los últimos seis meses. El recorte principal se concentró sobre alimentos, salud y servicios básicos con 28,8%. Luego figuraron salidas y consumos no esenciales con 27,7%, además de compras habituales del hogar con 24,9%.

Una encuesta difundida por Bumeran indicó que 87% de los trabajadores consideró insuficiente su salario para cubrir necesidades básicas y 73% aseguró que el ingreso no alcanza para más de dos semanas. Apenas 13% afirmó que sus ingresos permiten afrontar gastos cotidianos sin grandes dificultades.

El gasto educativo quedó entre los rubros con menor participación dentro de la distribución salarial, detrás incluso de obligaciones financieras y servicios esenciales.

Qué pasó con los salarios, inflación y capacidad de ahorro 

Los datos oficiales del INDEC mostraron que el índice salarial subió 3,4% mensual en marzo, en línea con la inflación de ese período. Sin embargo, durante el primer trimestre los salarios avanzaron 8,6%, mientras el IPC acumuló 9,4%. Esa diferencia volvió a erosionar el poder de compra.

El deterioro salarial apareció en otro dato: 74% de los trabajadores aseguró que perdió poder adquisitivo durante los últimos meses, según el informe "¿Qué pasa con el salario?" elaborado por Bumeran.

El impacto alcanzó además la capacidad de ahorro. El relevamiento de Bumeran indicó que nueve de cada diez argentinos no logran guardar dinero. Entre los motivos principales, 54% responsabilizó a salarios insuficientes y 19% apuntó directamente al peso de las deudas. Un 12% aseguró que destina la totalidad de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.

El informe agregó que 77% de los trabajadores mantiene algún tipo de deuda y que, frente a una mejora salarial, 46% utilizaría ese dinero para cancelar obligaciones pendientes antes que para consumo o ahorro.

Entre quienes todavía conservan margen de ahorro, la mayoría reserva montos reducidos. Solo tres de cada diez encuestados afirmaron que apartan entre 5% y 10% del sueldo para ese objetivo.

La presión de tarifas, alquileres y servicios básicos consolidó un cambio en las prioridades de gasto dentro de los hogares. Los consumos vinculados con recreación, formación y ahorro perdieron espacio frente al peso creciente de obligaciones mensuales y costos esenciales.

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