Asado for export

Trump abre más importaciones de carne para bajar precios récord en EEUU

La Casa Blanca busca suspender cuotas arancelarias para ampliar la oferta. Argentina aparece en el radar tras ventas por 20.000 toneladas a EEUU.

El gobierno de Donald Trump prepara una apertura más amplia para el ingreso de carne vacuna a EEUU, en una jugada destinada a contener precios récord en las góndolas y reforzar la oferta interna antes de las elecciones legislativas de noviembre. La medida apunta a suspender de manera temporal las cuotas arancelarias que encarecen las importaciones una vez superado determinado volumen anual.

Precios récord y rodeos en baja

La administración estadounidense prevé reducir temporalmente los aranceles a la carne importada. Según personas familiarizadas con la decisión citadas por The Wall Street Journal, el cambio podría avanzar desde este lunes y alcanzaría a todos los países exportadores de carne vacuna. El objetivo oficial es permitir que entren más cortes y carne picada a menores costos.

Un funcionario de la Casa Blanca explicó que la decisión arancelaria busca resolver problemas de oferta en el corto plazo. El paquete incluye además medidas para los ganaderos locales: más acceso a préstamos y capital a través de la Small Business Administration, menor protección federal para lobos grises y mexicanos -un viejo reclamo del sector- y reducción de regulaciones del Departamento de Agricultura, entre ellas la exigencia de usar dispositivos de identificación electrónica en el ganado.

La carne vacuna quedó como uno de los focos más persistentes de la inflación para los consumidores de EEUU. Mientras otros alimentos, como huevos y leche, cedieron durante el último año y medio, la carne mantuvo una trayectoria ascendente. El precio de la carne picada subió 40% en cinco años.

La resistencia de los ganaderos

La apertura importadora tiene un costo político para Trump. Los ganaderos estadounidenses forman parte de una base electoral confiable para el Presidente y sus entidades ya habían rechazado la decisión de habilitar más ingresos de carne desde Argentina en febrero.

El argumento del sector es directo: una entrada mayor de carne barata desde el exterior podría afectar a los productores locales. La Casa Blanca, en cambio, intenta atacar un problema de oferta que se arrastra desde hace años. El stock bovino de EEUU cayó al nivel más bajo en 75 años, según el Departamento de Agricultura, después de la reducción de existencias que siguió a la pandemia y a la sequía en zonas de pastoreo.

La recomposición no será inmediata. Según analistas citados por WSJ, cantidad de ganado bovino estadounidense recién podría crecer de manera significativa en 2028. Incluso entonces, referentes de la industria consideran improbable que vuelva a los niveles previos a 2020.

Argentina, el antecedente que aparece en la mesa

La mención a Argentina no es lateral. El WSJ señala que en febrero la administración Trump permitió más importaciones de carne argentina con el propósito de bajar los precios internos. También remarca que las entidades de ganaderos de EEUU se opusieron a esa decisión y ahora resisten una apertura más amplia.

Ese antecedente dialoga con los datos difundidos por el Gobierno argentino. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que en el primer trimestre de 2026 las exportaciones de carne vacuna argentina crecieron 54% en valor frente al mismo período de 2025 y alcanzaron USD 1.028 millones.

Caputo escribió en X: "En el primer trimestre del año las exportaciones de carne bovina crecieron 54% en relación a igual período del año pasado. Las exportaciones del sector sumaron 199.658 toneladas y alcanzaron un valor de USD 1.028 millones".

La Secretaría de Agricultura también difundió esos resultados y precisó que el tonelaje implicó un salto del 17,08% frente al primer trimestre de 2025. Según Caputo, "en esta dinámica fueron importantes los acuerdos de cooperación que Argentina alcanzó con Estados Unidos, que generaron la venta de 20.000 toneladas a ese país".

Más volumen, mejor precio

Agricultura informó además que el precio de la tonelada equivalente res con hueso creció 31,48% y llegó a USD 5.149. El dato marca que el incremento exportador no respondió solo a mayores volúmenes, sino también a una mejora de precios.

Sudamérica en el centro del mostrador

La decisión de Trump no mira solo a Argentina. EEUU importa cerca del 20% de los 13,2 millones de toneladas de carne vacuna que consume, y procesadores de carne y fabricantes de hamburguesas ya ampliaron sus compras a países como Brasil y Australia durante el último año.

Para 2026, EEUU proyecta importar casi 2,7 millones de toneladas de carne, un récord. El mercado estadounidense suele comprar grandes volúmenes de carne magra de Sudamérica, que luego se mezcla con recortes más grasos del ganado local para producir carne picada.

Brasil ocupa un lugar central en esa pelea. De acuerdo con cifras del USDA referidas por el WSJ, desplazó a EEUU como principal productor mundial de carne vacuna y representa el 20% de la oferta global. También es sede de JBS, la mayor procesadora de carne del mundo.

Las importaciones brasileñas están sujetas a un sistema de cuota arancelaria: hasta 65.000 toneladas pueden ingresar cada año a EEUU antes de quedar alcanzadas por un arancel del 26%. Ese umbral se alcanzó en enero. En el primer trimestre, Brasil envió carne vacuna a EEUU por USD 795 millones, 21% más que en el mismo período del año anterior. En 2025, sus ventas al mercado estadounidense llegaron a USD 1.750 millones, un récord.

La Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne pidió al presidente Luiz Inácio Lula da Silva que impulse una revisión del sistema de cuotas ante la administración Trump. La semana pasada, Trump y Lula se reunieron en la Casa Blanca y hablaron de comercio, aranceles, crimen e inversiones potenciales en minerales críticos brasileños.

En ese tablero, Argentina aparece con un antecedente concreto: la habilitación de febrero, las 20.000 toneladas vendidas a EEUU mencionadas por Caputo y un primer trimestre con más volumen, más precio y más ingreso de divisas. La nueva medida de Trump todavía no permite medir un impacto adicional sobre los frigoríficos argentinos, pero vuelve a ubicar a la carne sudamericana en el centro de la estrategia estadounidense contra la inflación alimentaria.

Esta nota habla de: