Trump analiza salir de la OTAN y profundiza la tensión con Europa
El presidente estadounidense cuestiona a Europa por su postura frente a Irán y reabre el debate sobre el rol estratégico de la Alianza
Donald Trump volvió a tensionar el vínculo de Estados Unidos con la OTAN y puso sobre la mesa una eventual salida del bloque atlántico. En una entrevista con The Telegraph, el mandatario afirmó que "reconsiderará" la permanencia en la alianza y calificó a la organización como un "tigre de papel, y Putin también lo sabe", en un mensaje que apunta directamente a sus socios europeos y a la "amenaza rusa" esgrimida repetidas veces por la UE.
El endurecimiento del discurso coincide con la escalada del conflicto con Irán, donde Washington no logró el respaldo esperado. Países clave como Francia, Italia y España rechazaron participar en operaciones en el estrecho de Ormuz y limitaron el uso de bases conjuntas. La respuesta europea, sintetizada en la consigna "no es nuestra guerra", expuso una fractura política que Trump aprovechó para elevar la presión.
Desde la Casa Blanca cuestionan la falta de reciprocidad. El propio Trump remarcó que Estados Unidos actuó "automáticamente" en conflictos que afectaban a sus aliados, como la guerra en Ucrania, y contrastó esa postura con la negativa europea frente a Irán. En esa línea, funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, acompañan la advertencia de revisar el compromiso con la OTAN.
Incertidumbre
El planteo abre un frente geopolítico de alto impacto. Aunque la salida de Estados Unidos no resulta sencilla -requiere el aval de dos tercios del Senado o una ley específica, según una cláusula aprobada en 2023-, el solo planteo introduce incertidumbre sobre el futuro del sistema de defensa occidental.
En el Congreso, tanto republicanos como demócratas mantienen una postura mayoritariamente favorable a sostener la alianza. La legislación vigente refuerza el rol del Capitolio en cualquier decisión de este tipo y blinda, por ahora, la presencia de unos 80.000 efectivos estadounidenses en Europa. Sin embargo, la presión política crece en un contexto de guerra impopular y tensiones con aliados históricos.
Cambios de fondo
El trasfondo excede la coyuntura. Trump sostiene desde hace años una visión crítica de la OTAN y acusa a Europa de beneficiarse de la protección militar estadounidense sin asumir costos equivalentes. Su regreso al poder profundizó ese enfoque, con recortes en compromisos internacionales y una estrategia más cercana al aislacionismo.
Del lado europeo, la desconfianza hacia Washington acelera cambios estructurales. El aumento del gasto en defensa, el impulso a capacidades autónomas e incluso el debate sobre disuasión nuclear reflejan un giro estratégico. Las últimas declaraciones de Trump refuerzan esa tendencia y alimentan la idea de una Europa menos dependiente de Estados Unidos frente a escenarios de conflicto global.