Venezuela

Trump se negó a respaldar a Machado por temor al caos y desconfianza política

Tras la captura de Nicolás Maduro, Donald Trump resolvió no apoyar a María Corina Machado. Pesaron informes de inteligencia, fricciones previas y el temor a una transición caótica

Donald Trump ya había tomado una definición central antes del operativo relámpago que terminó con Nicolás Maduro bajo custodia de EEUU. El presidente decidió que no respaldaría a María Corina Machado como figura de transición en Venezuela, pese a que encabezó a la oposición y se atribuyó la victoria electoral de 2024.

La decisión marcó un quiebre explícito entre Washington y la dirigente opositora, que durante más de un año buscó alinearse con el trumpismo. También activó una ola de frustración en el antichavismo, que pasó de la euforia por la caída de Maduro a la incertidumbre en cuestión de horas.

Inteligencia, gobernabilidad y una apuesta pragmática

Según personas con conocimiento directo del proceso, citadas por el New York Times, Trump se apoyó en informes de inteligencia de EEUU que advertían que la oposición tendría serias dificultades para gobernar. El diagnóstico señalaba resistencia de las fuerzas de seguridad, debilidad institucional y riesgos de una escalada de violencia.

"Creo que sería muy difícil que ella sea la líder", dijo Trump tras el operativo. "No tiene apoyo interno ni respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene ese respeto".

En ese marco, el presidente optó por reconocer a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, como autoridad interina. La decisión coincidió con la postura de funcionarios de peso, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, que advirtieron que un respaldo explícito a Machado podía profundizar la inestabilidad y exigir una presencia militar estadounidense más amplia.

De acuerdo con funcionarios y documentos citados por el New York Times, Trump priorizó la estabilidad y los intereses energéticos en Venezuela por sobre el respaldo explícito a la oposición.

Un vínculo deteriorado antes del desenlace

El distanciamiento entre la Casa Blanca y Machado no fue abrupto. Funcionarios estadounidenses arrastraban desde hacía meses un creciente malestar con la dirigente y su entorno. En particular, cuestionaron sus evaluaciones sobre la supuesta debilidad del chavismo, que consideraron inexactas, y la ausencia de un plan concreto para ejercer el poder.

La tensión se volvió visible en enero, cuando Richard Grenell, enviado de Trump, viajó a Caracas. Grenell pidió una reunión presencial con Machado y una lista de presos políticos que la oposición buscaba liberar. El encuentro nunca ocurrió: Machado rechazó verse cara a cara, aun con garantías de seguridad, y solo aceptó una llamada telefónica.

Con el correr de las semanas, el vínculo se deterioró aún más. Grenell expresó frustración ante la falta de definiciones sobre cómo instalar en el poder a Edmundo González, el candidato que compitió en nombre de Machado tras su inhabilitación. Desde el entorno de la dirigente, en cambio, hubo reproches por la negativa de Grenell a denunciar públicamente a Maduro como ilegítimo, a diferencia de Rubio.

Frustración opositora y sensación de abandono

Las declaraciones de Trump cayeron como un golpe seco en la oposición venezolana. Para Machado, que llegó a dedicarle a Trump su Premio Nobel de la Paz, el mensaje implicó una ruptura pública con EEUU.

"Me quedé atónito, no podía creer lo que estaba escuchando", dijo Ricardo Hausmann, exministro venezolano y aliado opositor, al describir la reacción interna tras las palabras del presidente estadounidense.

Otros analistas coincidieron en que la decisión reflejó una lógica pragmática. Christopher Sabatini, de Chatham House, sostuvo que Machado y González quedaron expuestos tras haber apostado todo al respaldo estadounidense. David Smilde, de la Universidad de Tulane, afirmó que la expectativa de un retorno inmediato al poder siempre fue "fantástica" y que sin una presencia militar decisiva de EEUU la oposición carece de palancas reales.

Rodríguez en el centro y tensiones en Washington

Trump y Rubio afirmaron que el foco inmediato es trabajar con Rodríguez como figura de transición. "Estamos lidiando con la realidad inmediata", dijo Rubio en Meet the Press, por la cadena NBC. "La realidad inmediata es que la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela".

El giro también incomodó a sectores del Partido Republicano que históricamente respaldaron a Machado, en especial en el sur de Florida. Legisladores como Mario Díaz-Balart reiteraron su apoyo a la dirigente opositora, aunque evitaron explicar las palabras de Trump.

Una oposición legitimada en votos, sin control del poder

Machado sigue siendo la figura opositora con mayor legitimidad electoral y reconocimiento internacional. Sin embargo, los informes citados por la Casa Blanca subrayaron un límite central: sin control de las instituciones ni de las fuerzas de seguridad, y sin una intervención directa de EEUU, su llegada efectiva al poder aparece como inviable.

Trump también enfrió la posibilidad de elecciones inmediatas y dejó en claro que el proceso no será rápido. Por ahora, el poder formal permanece en manos de Rodríguez, mientras la oposición intenta reorganizarse y sostener su capital político en un escenario radicalmente modificado.

En Caracas y en el exilio, la celebración por la caída de Maduro se disipó rápido. La pregunta que volvió a recorrer a la oposición venezolana fue otra, más incómoda: qué hacer cuando el aliado decisivo elige conducir la transición desde el pragmatismo y no desde la épica.