Trump se reunió con María Corina Machado en la Casa Blanca y crece la disputa por Venezuela
El encuentro de alto voltaje se dio tras la captura de Nicolás Maduro y en medio del debate sobre la transición, el control del petróleo y el rol de la principal líder opositora
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo este jueves una reunión clave en la Casa Blanca con la líder opositora venezolana María Corina Machado, en un encuentro que podría influir de manera decisiva en la estrategia de Washington para definir el rumbo político de Venezuela tras la reciente captura de Nicolás Maduro.
Se trató del primer encuentro cara a cara entre Trump y Machado, quien llegó a Estados Unidos luego de huir de Venezuela en diciembre mediante una operación marítima secreta. La dirigente opositora busca asegurarse un lugar central en el proceso de reorganización política del país, en un contexto en el que también compiten por la atención del mandatario estadounidense figuras del actual esquema de poder venezolano.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt calificó la reunión como positiva y destacó el perfil de la dirigente opositora. "El presidente esperaba con entusiasmo este encuentro y confiaba en que sería una conversación buena y constructiva con la señora Machado, una voz realmente valiente y representativa para muchos venezolanos", afirmó.
No obstante, Leavitt aclaró que Trump mantiene su visión crítica sobre la capacidad de Machado para gobernar Venezuela, luego de que el mandatario señalara en declaraciones previas que la opositora no contaba con el respaldo ni el respeto interno suficiente para liderar el país.
Democratización, petróleo y poder
La reunión se produjo en un momento de fuertes expectativas internacionales. Tras la captura de Maduro a comienzos de enero, sectores de la oposición venezolana, referentes de la diáspora y dirigentes políticos de Estados Unidos y América Latina expresaron su esperanza de que el país inicie un proceso de democratización.
Sin embargo, Trump dejó en claro que su prioridad inmediata está puesta en la reconstrucción económica de Venezuela y en garantizar el acceso de Estados Unidos al petróleo venezolano, uno de los activos estratégicos centrales en la nueva etapa. En ese marco, el mandatario volvió a elogiar públicamente a Delcy Rodríguez, a quien reconoce como presidenta interina, y con quien aseguró tener una relación de diálogo fluida.
Machado, por su parte, fue inhabilitada por la Justicia venezolana -alineada con el oficialismo- para competir en las elecciones presidenciales de 2024. Aunque Maduro se proclamó vencedor, observadores internacionales sostienen que el opositor Edmundo González, respaldado por Machado, habría ganado por un amplio margen.
En los últimos días, el gobierno venezolano liberó a decenas de presos políticos, aunque organismos de derechos humanos advirtieron que el alcance real de esas liberaciones habría sido sobredimensionado por Caracas.
El Nobel y las tensiones políticas
Otro de los temas que sobrevoló el encuentro fue el Premio Nobel de la Paz, que Machado recibió el mes pasado. La distinción generó incomodidad en el entorno de Trump, quien desde hace años aspira al galardón. La dirigente opositora llegó a sugerir que podría entregarle el premio al presidente estadounidense por haber impulsado la caída de Maduro, aunque el Instituto Nobel recordó que el reconocimiento no puede ser transferido.
Consultado sobre el tema, Trump minimizó la cuestión y aseguró que la reunión se centraría en "hablar de lo básico". "No la había conocido antes. Es una mujer agradable. Vamos a conversar", afirmó.
Tras su paso por la Casa Blanca, Machado tenía previsto reunirse con un grupo bipartidista de senadores en el Capitolio, donde suele encontrar un respaldo más firme que en el Ejecutivo. En el Congreso, varios legisladores manifestaron preocupación por el rol que Trump podría asignarle a la dirigente opositora en el futuro esquema de poder venezolano.
El encuentro dejó en evidencia que, mientras Estados Unidos redefine su estrategia en Venezuela, la disputa por el liderazgo político del país sigue abierta, con tensiones entre pragmatismo económico, transición institucional y legitimidad democrática.