Reconversión libertaria

La UCA alerta un modelo de desigualdad y menor movilidad social con Milei: "Ganadores y perdedores"

El Observatorio de la Deuda Social analizó la política económico-social del Gobierno y advirtió que su resultado será el de producir "inevitablemente ganadores y perdedores"

El programa económico implementado por el presidente Javier Milei representa una "reconversión profunda" del régimen vigente desde la finalización de la Convertibilidad que tendrá como resultado "inevitablemente ganadores y perdedores" y que si no es acompañado por una estratega de inversión en favor de las pymes, terminará consolidando "un orden social más desigual, con menor movilidad ascendente, mayor fragmentación y una sociedad disciplinada por la supervivencia".

La contundente caracterización de la política del Gobierno forma parte del último análisis del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (OSDA-UCA), en el que aborda la evolución del empleo y la pobreza en la actual gestión libertaria, desde una perspectiva multidimensional, a diferencia del análisis cuantitativo que habitualmente realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El Observatorio dirigido por Agustín Salvia consideró al programa mileísta como "la antítesis del régimen posconvertibilidad", vigente con matices entre 2002 y 2023, que no se limita a cambios superficiales sino que propone "un orden político-económico orientado a desarmar los dispositivos estatales y político-económicos que contenían -y a la vez bloqueaban- la dinámica productiva".

En su lugar, su busca reinstaurar "la primacía del mercado, la atracción de inversiones en sectores de ventajas comparativas, la integración competitiva al sistema global y un alineamiento estratégico con los centros de poder económico-financiero".

Las consecuencias de la reconversión

Ese propósito requiere, para lograr los resultados deseados, "desmantelar el rezago estructural del paradigma industrial-sustitutivo orientado al mercado interno" y en su lugar habilitar "una reconversión profunda que implicará procesos de desempleo estructural, consolidación de la informalidad, expansión de formas de subsistencia y cristalización de la pobreza crónica, aun bajo esquemas de asistencia pública compensatoria".

En base a experiencias locales e internacionales, UCA puntualizó que esas reformas, "al fomentar procesos de destrucción creativa, generan inevitablemente ganadores y perdedores".

Como respuesta, sostuvo que "es habitual que, junto con las nuevas oportunidades de negocio y reducciones de costos para el consumidor (en el marco de una microeconomía que se renueva) surjan presiones, conflictos y resistencias" y puso como ejemplo de ello "el reciente paro general en oposición a la reforma laboral".

Fragilidad y costos sociales

Tras reconocer los avances en materia de equilibrio fiscal, desaceleración de la inflación y avance en reformas estructurales, UCA advirtió que "la economía sigue transitando una etapa frágil, con costos sociales en materia de reconversión productiva, sin todavía poder haber corregido los desequilibrios estructurales que condicionan la estabilidad y limitan el potencial crecimiento del nuevo régimen".

En ese sentido, planteó que "la pobreza estructural, la informalidad y la precariedad laboral permanecen en niveles históricamente altos, con clases medias bajas en movilidad descendente y un 30% de la población atrapada en condiciones crónicas de vulnerabilidad que el actual modelo aún no logra perforar".

Al respecto, señala la "baja demanda de trabajo" de un modelo que "apuesta a un perfil agro-minero-exportador y tecnológico con elevada generación de excedentes".

Desigualdades territoriales y ocupacionales

"Sin políticas industriales, tecnológicas y de crédito inclusivo, este patrón tiende a consolidar desigualdades territoriales y ocupacionales, favoreciendo sectores competitivos mientras empuja a amplios segmentos sociales hacia la informalidad, el autoempleo de subsistencia y la dependencia de la asistencia estatal", alertó.

Como corolario, el Observatorio acotó que "sin una estrategia explícita de inversión -interna y externa- orientada a expandir el tejido pyme, profesionalizar la economía informal y fortalecer el capital humano, la estabilización macro podría derivar en un orden social más desigual, con menor movilidad ascendente, mayor fragmentación y una sociedad disciplinada por la supervivencia más que integrada por oportunidades".

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