Un freno a la inflación: la carne podría impulsar el primer alivio en los precios en un año
La menor demanda de carne por Semana Santa podría empujar una baja de precios en abril, en un contexto de subas más moderadas en tarifas. Sería la primera desinflación en un año
La tan demorada desaceleración de la inflación podría comenzar a verse a partir de abril. Las razones combinan incrementos más moderados en los servicios públicos, el congelamiento de los precios de combustibles por 45 días y una probable baja en la carne vacuna, por el stock que no se vendió por la Semana Santa.
Este "alineamiento de planetas" aportaría la primera noticia positiva en materia de precios luego de casi un año de aceleración de los índices de precios al consumidor, con una inflación mensual de alrededor del 1,5% en mayo de 2025 al 3% en marzo de 2026, según estimaciones privadas.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer el IPC de marzo el próximo martes 14 de abril y el viernes 10 se difundirá el número correspondiente a la Ciudad de Buenos Aires a través del Idecba.
La carne post Semana Santa
Los componentes principales de la inflación tendrían en abril incrementos inferiores a los de los meses anteriores e incluso en algunos casos no se descartan bajas, como en el caso de las carnes.
Al respecto, el economista Salvador Di Stefano aseguró que tras la celebración de Semana Santa "va a bajar la carne de pollo, de cerdo y la de vaca porque va a haber mucha oferta en estos días".
"En Semana Santa se consume menos carne y lo que no se consume se oferta pasada Semana Santa, así que probablemente el IPC de abril venga más tranquilo que el de marzo", sostuvo en declaraciones a Border Periodismo.
Lo que va de marzo a abril
En el mismo sentido, la consultora Analytica relevó para la primera semana de abril "una variación semanal del -0,04% en los precios de alimentos y bebidas comercializados en cadenas de supermercados en todo el país".
Variaciones semanales de precios según Analytica
"En todas las regiones se registró una baja en el precio de verduras, habiendo sido de las categorías con mayores aumentos la última semana de marzo. También se identificaron bajas en los precios de pescados y mariscos luego de fuertes aumentos en las semanas previas", agregó.
El contraste entre la primera semana de abril y la última de marzo fue notorio en materia de precios de alimentos, un rubro condicionado por los consumos de Semana Santa, al punto que la baja señalada por Analytica fue precedida por un aumento del 1,5% en el cierre del tercer mes del año, según el relevamiento de LCG.
Los precios de alimentos se aceleraron en el final de marzo
Aunque haya sido en marzo, ese aumento impactará en la inflación de abril por el arrastre estadístico, si bien se espera que las bajas posteriores amortigüen ese efecto.
Educación y energía
Otras variables que pueden incidir en la desaceleración esperada para abril provienen del rubro Educación, luego de la suba estacional de marzo, y los servicios públicos, tras el importante ajuste de febrero y marzo por el inicio del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
Con las salvedades que representan las complicaciones derivadas de calcular las variaciones tarifarias según los niveles de consumo, se estima que los valores en energía eléctrica aumentaron en abril un 2,11% y que en el caso del gas habría descensos que promedian un 5,6%, debido al inicio del período con mayores subsidios, por el aumento estacional del consumo.
Combustibles, con final abierto
Una de las principales preocupaciones por su incidencia en los precios de toda la economía en general pasa por la cotización del petróleo, que se disparó a partir del inicio de la guerra en Medio Oriente, pero comenzó a revertir esa suba tras la declaración de un alto el fuego por dos semanas.
En ese sentido, debe tenerse en cuenta que a pesar de la significativa baja en los precios del crudo de las últimas horas, el aumento promedio respecto de las cotizaciones previas al conflicto bélico supera el 25%.
Asimismo, las principales compañías expendedoras se sumaron a la decisión de YPF de aplicar un buffer durante 45 días, en el que se comprometen a mantener los precios durante ese lapso, a condición de no reducirlos si baja la cotización del crudo.
La ventaja en materia de precios para abril reside en que el grueso de los incrementos en los combustibles ocurrió en marzo, a lo que deben sumarse otros dos factores: se suspendió el aumento mensual de los impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono y bajó un 1,85% el precio mínimo de adquisición del biodiésel, utilizado para su mezcla con el gasoil.
Transporte, el talón de Aquiles
Una complicación -y no solo para abril- podría provenir del lado de los colectivos, más allá de que su impacto en la inflación nacional se diluye por su alcance acotado al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Los inconvenientes derivados de la reducción en las frecuencias de las unidades que operan en CABA y el conurbano son consecuencia de las dificultades de hacer frente a dos variables sensibles para el Gobierno: tarifas que inciden en la inflación y subsidios que repercuten en el resultado fiscal.
Desde mediados de 2024, el pago de subsidios al autotransporte de pasajeros quedó distribuido entre la Nación, CABA y la provincia de Buenos Aires, según el recorrido de las líneas.
Más allá de que ese reparto de responsabilidades favoreció al Estado nacional, los compromisos con las 90 líneas de su jurisdicción continúan y los problemas actuales podrían agravarse en junio, cuando las empresas requieran de mayores subsidios para el pago de los aguinaldos.