Un operativo policial en Río de Janeiro dejó ocho muertos y desató ataques con colectivos incendiados
La intervención en favelas derivó en enfrentamientos, bloqueos y suspensión de clases, con fuerte impacto en el transporte y los servicios.
Un operativo policial realizado en Río de Janeiro dejó al menos ocho muertos y generó una escalada de violencia en distintos puntos de la ciudad, con colectivos incendiados, barricadas y cortes de tránsito.
El despliegue comenzó cerca de las 5 de la mañana en varias favelas del centro y estuvo a cargo del Batalhão de Operações Especiais (Bope), con la participación de más de 150 agentes, patrulleros y vehículos blindados en un avance coordinado contra organizaciones narco criminales.
Durante el procedimiento, murió Claudio Augusto dos Santos, alias "Jiló", identificado como jefe del narcotráfico en el Morro dos Prazeres, y también falleció Leandro Silva Souza, un civil que había sido tomado como rehén por delincuentes en medio del operativo.
Enfrentamientos y toma de rehenes
Según el comandante del Bope, Marcelo Corbage, las fuerzas intentaron resolver la situación sin violencia, pero se produjeron disparos dentro de una vivienda donde una pareja había sido retenida.
En ese contexto, Leandro Silva Souza fue alcanzado por un disparo en la cabeza, mientras que su esposa fue rescatada en estado de shock.
Respuesta del narcotráfico y caos en la ciudad
Tras el avance policial, grupos vinculados al Comando Vermelho respondieron con ataques en la vía pública, lo que derivó en una jornada de extrema tensión.
Se registraron colectivos incendiados, vehículos utilizados como barricadas y bloqueos en arterias clave como la Avenida Paulo de Frontin, afectando la circulación en zonas estratégicas.
El impacto alcanzó al transporte público, con desvíos en al menos siete líneas de colectivos y servicios interrumpidos, lo que complicó la movilidad en distintos sectores de la ciudad.
"Ocho personas ingresaron sin vida al Hospital Souza Aguiar tras los enfrentamientos registrados durante el operativo."
Servicios afectados y suspensión de actividades
La violencia también impactó en el funcionamiento de servicios esenciales. Escuelas municipales suspendieron sus actividades, mientras que centros de salud debieron cerrar o atender con restricciones.
El Hospital Souza Aguiar recibió a diez personas baleadas, de las cuales ocho murieron, mientras que una mujer permanece internada y un policía fue atendido por heridas leves.
Secuestro de armas y detenciones
Durante el operativo, las fuerzas de seguridad secuestraron armas de guerra, entre ellas fusiles, pistolas y revólveres, y detuvieron a cuatro personas acusadas de provocar disturbios.
El procedimiento se desarrolló en un contexto de fuerte presencia del narcotráfico en la región, con organizaciones criminales que mantienen control territorial en varias favelas.
Muertos: 8 personas
Heridos: al menos 2
Agentes desplegados: más de 150
Colectivos incendiados: al menos 1 y varios usados como barricadas
Líneas afectadas: 7 con desvíos
Armas secuestradas: 2 fusiles, 4 pistolas y 2 revólveres
Detenidos: 4 personas
El episodio se inscribe en una escalada de violencia vinculada al narcotráfico en Río de Janeiro, donde los operativos de seguridad suelen derivar en enfrentamientos armados y fuertes repercusiones en la vida cotidiana de la población.