Venezuela enfrenta una nueva amenaza tras el terremoto: la OMS alertó por el riesgo de epidemias
Mientras disminuyen las tareas de rescate, la emergencia sanitaria gana protagonismo. La baja vacunación, el hacinamiento y el colapso hospitalario preocupan a los organismos internacionales.
La tragedia que dejó el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela ingresó en una nueva etapa. A más de diez días del desastre, las posibilidades de hallar sobrevivientes prácticamente desaparecieron y los equipos internacionales de rescate comenzaron a retirarse del país. En paralelo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtieron que ahora el mayor riesgo pasa por la aparición de brotes epidémicos en las zonas afectadas.
Durante la noche únicamente se mantienen tareas en sectores donde existe alguna "fe de vida". El resto del trabajo quedó prácticamente en manos de familiares y vecinos, que remueven escombros con palas o directamente con sus manos para intentar encontrar a sus seres queridos.
Los rescatistas comienzan a retirarse
La reducción de los operativos internacionales también quedó reflejada en el campamento argentino. Este sábado la Policía Federal y los Bomberos iniciaron el regreso al país, mientras que solo permanecen efectivos militares colaborando con la asistencia.
La misma situación se observa en la base operativa instalada por Naciones Unidas en el estadio Fórum de béisbol de La Guaira. Allí comenzaron a reemplazar a los equipos de rescate por especialistas en salud pública, epidemiólogos y personal humanitario.
Aunque el régimen venezolano todavía no declaró oficialmente finalizada la búsqueda de sobrevivientes, parte de sus esfuerzos ahora se concentran en evaluar la estabilidad de las viviendas para determinar cuáles podrán volver a ser habitadas.
La OMS teme brotes de enfermedades
El principal foco de preocupación pasó del rescate a la salud pública.
El director para Emergencias de la OPS, Ciro Ugarte, advirtió que Venezuela enfrenta un escenario especialmente delicado debido a la baja cobertura de vacunación que ya registraba antes del terremoto.
"La cobertura de vacunación en Venezuela, especialmente contra el sarampión y otras enfermedades, ya era baja, por lo que el riesgo de que se produzcan casos es elevado en estos momentos", afirmó.
Según datos de Unicef, más de 120.000 niños venezolanos no habían recibido ninguna dosis de vacunas y el 17% de los menores de un año tenía el calendario incompleto.
Agua contaminada y hacinamiento
Durante la recorrida por La Guaira también resulta evidente otro problema: la contaminación.
El olor que desprenden los cuerpos que aún permanecen bajo los escombros se mezcla con efluentes cloacales que quedaron expuestos tras el derrumbe de viviendas e infraestructura. Rescatistas, militares, voluntarios y vecinos transitan diariamente esas zonas, muchas veces sin protección adecuada.
"La prioridad es evaluar la calidad del agua que se suministra a la población, especialmente en los grandes refugios", explicó Ugarte durante una conferencia de prensa desde Ginebra.
La preocupación se concentra especialmente en los más de 50 refugios temporales distribuidos entre La Guaira y Caracas, además de campamentos improvisados en plazas, parques y avenidas de la capital.
Los hospitales trabajan al límite
La infraestructura sanitaria tampoco logra responder a la magnitud de la emergencia.
La OPS informó que inspeccionó ocho hospitales en la región y confirmó que todos requieren asistencia urgente. Tres de ellos presentan daños estructurales.
El caso más delicado es el del Hospital José María Vargas, donde actualmente hay 96 pacientes internados en una sala preparada para apenas ocho camas y el banco de sangre funciona con reservas mínimas.
En tanto, el Hospital Rafael Medina Jiménez redujo su capacidad de 108 a solo 35 camas operativas.
Otros 22 centros de salud también reportaron falta de insumos, medicamentos y personal.
Vacunación y ayuda internacional
Los especialistas analizan implementar campañas de vacunación selectiva en los refugios y entre quienes permanecen en las zonas afectadas para evitar brotes de sarampión y otras enfermedades transmisibles.
Además, médicos que integran el contingente militar argentino advirtieron sobre el riesgo de cólera, diarreas, conjuntivitis y otras infecciones derivadas del contacto con agua contaminada y fluidos provenientes de cuerpos atrapados durante más de diez días bajo temperaturas superiores a los 30 grados.
Ante este panorama, la Organización Panamericana de la Salud lanzó una convocatoria internacional para reunir 24 millones de dólares destinados a financiar los primeros seis meses de asistencia sanitaria en Venezuela.
"Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, la emergencia sanitaria está entrando en una nueva fase", resumió el director de la OPS, Jarbas Barbosa.