Villarruel fue a misa por su padre y dejó una chicana sobre Adorni
La vicepresidenta visitó la Catedral de Rosario para homenajear a Eduardo Villarruel y marcó distancia del Gobierno: "Estamos esperando todos la declaración jurada".
La vicepresidenta Victoria Villarruel llegó este martes a Rosario para participar de una misa en la Catedral, al cumplirse cinco años de la muerte de su padre, Eduardo Villarruel. La visita tuvo un motivo familiar y religioso, pero terminó con una frase política que volvió a exponer la tensión interna del oficialismo: "Estamos esperando todos la declaración jurada de Adorni".
La presidenta del Senado habló con la prensa a la salida del templo de Nuestra Señora del Rosario. Cuando fue consultada por la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio del escándalo por presunto enriquecimiento ilícito, respondió con esa chicana. Ante la repregunta sobre si el funcionario debía renunciar, sonrió y se retiró junto a la custodia que la acompañaba.
Una visita privada con lectura política
Villarruel había ingresado a la Catedral poco antes del mediodía, en una ceremonia religiosa de asistencia reducida. La acompañó su madre, Diana Destéfani. El párroco Osvaldo Macerola la recibió en la puerta de la iglesia, ubicada sobre Buenos Aires al 700, a metros de la Municipalidad.
La vicepresidenta explicó que su viaje no formó parte de una agenda de gestión ni de una actividad de campaña. Dijo que llegó a Rosario "en un ámbito privado" y que, de todos modos, intercambió unas palabras con el gobernador Maximiliano Pullaro y con el intendente Pablo Javkin "para que ellos estén al tanto" de su presencia en la provincia.
"Siempre que vengo a Rosario paso por la Catedral, saludo a la virgen, miro la medalla y rezo", dijo Villarruel. Según contó, eligió ese templo porque su padre, veterano de Malvinas nacido en Rosario, dejó allí su condecoración por su actuación en la guerra, en el camarín de la Virgen del Rosario, de la que "era muy devoto".
Distancia de Milei y futuro abierto
A la salida de la Catedral, Villarruel también marcó diferencias con los modos del presidente Javier Milei. "Yo me manejo con mucho respeto hacia todos los sectores. La convivencia en sociedad debe ser con respeto", planteó.
La vicepresidenta evitó definir su futuro político. Consultada por el distanciamiento que mantiene con los Milei, respondió: "No tengo decidido eso, falta mucho tiempo". También rechazó que sus recorridas por las provincias formen parte de una campaña preelectoral.
Sobre las internas del Poder Ejecutivo, se despegó de las disputas: "Yo no participo de ninguna pelea". Y agregó que se limita a desarrollar su "labor en el Senado de la Nación" y que "las explicaciones las tiene que dar el Presidente, su hermana o el resto de las personas que estén mencionadas".
"Yo no tengo nada más que decir que hablar por mis hechos que son dirigir el Senado de la Nación, ahorrar el dinero de los argentinos", añadió Villarruel, en otra línea de diferenciación con la Casa Rosada.
Unas horas antes de llegar a la Catedral, la vicepresidenta había recordado a su padre con un mensaje en redes sociales: "Papá, cinco años de tu partida a la vida eterna. Hasta el reencuentro final. Rezo por tu alma".
El padre, Malvinas y una historia militar
Eduardo Villarruel, teniente coronel retirado del Ejército, murió el 19 de mayo de 2021 por coronavirus. Tenía 73 años y había estado internado en el Sanatorio Parque. Tiempo después, su familia denunció la falsificación del acta de defunción y cuestionó el tratamiento que recibió en el sanatorio privado.
En la Guerra de Malvinas fue segundo jefe de la Compañía de Comandos 602, detrás de Aldo Rico, y fue prisionero de las tropas británicas. Ya en democracia, trabajó en la Secretaría General del Ejército, dentro del Departamento de Comunicación Social.
Su trayectoria también incluyó capítulos ligados a los años más sensibles de la historia argentina. En un reclamo administrativo ante el Ejército, el propio Villarruel escribió: "He intervenido en la lucha contra la subversión, tanto en el ambiente urbano como rural, habiendo participado activamente en la ‘Operación Independencia', oportunidad en la cual se me otorgara el correspondiente Diploma de Honor".
En mayo de 1987, cuando era segundo jefe del Regimiento de Infantería 37, con asiento en Río Mayo, Chubut, objetó una orden para que los militares juraran por la Constitución, no sólo cuestionó la disposición y sino que promovió que otros oficiales también se opusieran.