Otra v韆

P閚dulo o reinicio

Tras d閏adas de agotamiento de un modelo econ髆ico cerrado y centralizado en Buenos Aires, Argentina enfrenta una transici髇 profunda, un cambio copernicano busca integrar al pa韘 en la econom韆 global mediante la apertura, la inversi髇 en recursos naturales y seguridad jur韉ica.

145.000 millones de d髄ares. Es lo que valdr韆n hoy las 1.011 toneladas m閠ricas de oro que el BCRA ten韆 en sus arcas en 1945.

En 2023, no s髄o se hab韆n agotado: las reservas eran negativas en 12.000 millones. El agotamiento definitivo del modelo econ髆ico de Argentina producido al final del 鷏timo per韔do kirchnerista abri� compuertas a un cambo copernicano de la econom韆 edificada durante el 鷏timo siglo y especialmente a partir de la d閏ada de 1940.

Un "outsider", sin compromiso con el pasado, ni con estructuras pol韙icas militantes, ni tributario de ninguna de las cosmogon韆s que alimentaban la dial閏tica pol韙ica argentina consigui� seducir con una propuesta de cambio a gran parte de la juventud.

Su objetivo era ciertamente ambicioso, porque implicaba una virtual refundaci髇 del pa韘, un reinicio sobre otras bases.

La Argentina se construy� como "hinterland" del puerto de Buenos Aires.

La Constituci髇 dictada como s韓tesis de las luchas civiles que asolaron el pa韘 desde 1810 hasta 1860 define al naciente Estado como "representativo, republicano y federal" y proh韇e las aduanas interiores abriendo la navegaci髇 de los r韔s interiores en sinton韆 con las normas internacionales sobre esta clase de v韆s fluviales.

Sin embargo, en los hechos, el puerto m醩 importante de entrada y salida del comercio -es decir, el eslab髇 principal de vinculaci髇 con la econom韆 mundial- fue el puerto porte駉. Rosario, la alternativa propuesta por el gobierno de la entonces Confederaci髇 Argentina, atenu� esa dependencia, pero sin romperla.

Cierto es que con la organizaci髇 constitucional del pa韘 el puerto porte駉 se "nacionaliz�", dejando de ser propiedad del estado -luego provincia- de Buenos Aires, pero en los hechos la concentraci髇 econ髆ica y poblacional que se gener� por esa exclusividad interactu� con la pol韙ica creando una gran superconcentraci髇 demogr醘ica a su alrededor.

La deformaci髇 construy� una econom韆 tambi閚 deformada, alimentada por la visi髇 de moda en la primera mitad del siglo XX de reforzar los mercados internos y la pretensi髇 de autarquismo.

Industrias protegidas, hipercrecimiento estatal y fuerte preeminencia electoral otorgaron a esta concentraci髇, a la que se adaptaron todas las fuerzas pol韙icas nacionales durante el siglo XX, la capacidad de definir las reglas de juego en las que el gran perdedor era el interior productivo, financiador de 鷏tima instancia del modelo. El dicho popular "Dios est� en todas partes, pero atiende en Buenos Aires" expresa esta realidad.

Junto a ello tambi閚 se cre� un entramado de poder e influencias que a la par que impregn� las organizaciones "intermedias", desarroll� una ideolog韆 oficial.

"Nacional y popular" fue la calificaci髇 dominante por cuya apropiaci髇 o identificaci髇 pugnaban los principales actores, asentados en un mensaje de fuerte nacionalismo que destacaba la presunta excepcionalidad de la Argentina en el concierto regional.

La impregnaci髇 ideol骻ica alcanz� virtualmente a todo el escenario. El autor recuerda que su primera obra, "Datos para un proyecto nacional", escrito en 1977, beb韆 en esas fuentes y adher韆 a la misma visi髇 del mundo cuya consigna popularizar韆 Aldo Ferrer con su consigna "Vivir con lo nuestro", que dio t韙ulo a una de sus obras m醩 difundidas e influyentes.

En ideas de Ferrer, "la dimensi髇 continental" de la Argentina permit韆 ese modelo, en sinton韆 con los fuertes nacionalismos del temprano siglo XX que alcanzaba no s髄o al keynesianismo, los estados socialdem骳ratas y a鷑 los liberales, sino tambi閚 a sus dictaduras paradigm醫icas, el fascismo y el socialismo marxista.

Ello ayud� a que se fuera conformando un amplio entrelazado corporativo que incluy� un relato econ髆ico, una competencia pol韙ica limitada que evitaba el debate franco sobre los l韒ites del modelo, empresarios protegidos, gremialistas asociados y comunicadores, convencidos o cooptados, formando un escenario p鷅lico en el que el rumbo no admit韆 cuestionamientos y, en todo caso, desembocaban en una lucha implacable por la apropiaci髇 de un ingreso estancado.

El modelo se agot� al comp醩 del agotamiento de las rentas del sector productivo, la modernizaci髇 tecnol骻ica mundial y el surgimiento de una econom韆 globalizada en t閞minos financieros, comerciales y tecnol骻icos.

La persistente apropiaci髇 de las rentas de las econom韆s productivas del enorme pa韘 continental hab韆 tenido, entre otras consecuencias, el lastre para su modernizaci髇, al expropi醨seles sus ingresos por diversos mecanismos impidiendo de esta forma la reinversi髇 en su modernizaci髇, infraestructura y consiguiente competitividad.

El mundo, mientras tanto, dio un gigantesco paso adelante en productividad, sacando de la pobreza a cerca de mil millones de personas apoyados en el cambio de escala, la revoluci髇 tecnol骻ica y un mercado global, con su correlativa disminuci髇 de precios y acceso a bienes de consumo masivo por parte de una gigantesca nueva clase media.

Esta nueva clase media conform� el mercado global de consumo a partir de las s閜tima y octava d閏adas del siglo XX y se constituy� en el lugar natural de "realizaci髇 de la ganancia" de las empresas.

La Argentina recurri� a atajos alargando la agon韆 de su modelo econ髆ico. Endeudamiento, inflaci髇, confiscaci髇 de capitales, apropiaci髇 de ahorros previsionales y de los ciudadanos, manipulaci髇 de precios, fabricaci髇 de productos obsoletos a precios desbordados... hasta que lleg� la crisis final, en las 鷏timas dos d閏adas.

La propuesta Milei parece buscar un cambio copernicano.

Miner韆, agricultura, energ韆, pesca, son las bases imaginadas, a las que se agrega -en una econom韆 abierta- la potencialidad de las industrias del conocimiento.

Para ello es imprescindible la incorporaci髇 a la econom韆 global respetando sus reglas de juego: seguridad jur韉ica, respeto a la propiedad, libertad de intercambio que incluye comercio, transferencia de divisas y acceso a las finanzas globales.

La demanda de recursos para el cambio perseguido es inaccesible al solo ahorro local, por su dimensi髇. La tasa de inversi髇 de la econom韆 argentina tradicional no alcanza ya ni siquiera para cubrir la amortizaci髇 del capital instalado. Computar las demandas de modernizaci髇, reparaci髇 y desarrollo de la infraestructura, reconversi髇 industrial y ejecuci髇 de megaproyectos como son las caracter韘ticas de los necesarios, presenta una escala exponencialmente superior al capital disponible en el pa韘. S髄o es compatible con una econom韆 integrada al escenario global, con sus proyectos posibles compitiendo exitosamente con las alternativas que existen en el escenario planetario.

Esa transformaci髇 implica cambios muy profundos en las fuerzas productivas que incidir醤 tambi閚 fuertemente tanto en el tejido social como en el plano geogr醘ico. Regiones marginadas o expoliadas -sectores mineros, energ閠icos, agropecuarios-, en general de poca poblaci髇 inicial, coexistir醤 con otras, las m醩 densamente pobladas, que sufrir醤 m醩 fuertemente el cambio.

Los efectos pol韙icos de esta din醡ica son previsibles. En el dise駉 del modelo, deber韆 producirse en una primera etapa una fuerte inversi髇 en recursos naturales, enriqueciendo las econom韆s productoras. Estas inversiones deber韆n generar demandas de equipamiento, trabajadores, infraestructuras, tecnolog韆s y servicios modernos acordes con el escenario global.

Sin embargo, el cambio tiene ineludibles consecuencias sociales porque en la transici髇 son previsibles e inexorables tambi閚 los damnificados. Este cambio implicar� la crisis e incluso cierres de aquellas actividades transables que no resistan la competencia internacional. A cambio, abrir� otras en las que Argentina tiene ventajas.

No es un tema menor. Los damnificados se encuentran naturalmente en los lugares que se desarrollaron en el marco econ髆ico y social del modelo tradicional, que son las grandes concentraciones demogr醘icas y entre ellas especialmente el conglomerado bonaerense que rodea a la Ciudad de Buenos Aires.

La ciudad de Buenos Aires -que en el nuevo modelo aporta no s髄o su reconocida experiencia comercial sino su potencial en industrias del conocimiento y su fluida vinculaci髇 el mundo, edificado durante d閏adas de virtual monopolio de comunicaciones a閞eas, navales y comunicacionales- no sufrir� tanto. S� lo har� el "cintur髇" otrora industrial del conurbano, en el que cientos de miles de personas viven de subsidios estatales originados en la crisis del modelo tradicional, los efectos de la reconversi髇 industrial y la gran cantidad de inmigrantes -internos y de pa韘es o zonas postergadas- que lo engrosaron en sucesivas etapas agregadas en las 鷏timas d閏adas. Para ellas, sin una inteligente acci髇 estatal, la transici髇 puede llegar a ser muy dolorosa.

Para compensar esos efectos negativos el virtuosismo pol韙ico en la conducci髇 del proceso de cambio es un elemento central. Ese es justamente el aspecto que genera dudas ante las inc骻nitas del camino a recorrer y la complejidad de lo que debieran ser las pol韙icas p鷅licas.

La propuesta transformadora requiere una acci髇 p鷅lica mod閘ica en aspectos imprescindibles para hacerlo socialmente viable y exitoso en el largo plazo. Una fort韘ima pol韙ica de modernizaci髇 educativa masificada y un piso de bienes p鷅licos que aten鷈 los desequilibrios que necesariamente se producir醤 en los ingresos y en la riqueza relativa de los distintos sectores -o personas-. Igualmente, demanda un redise駉, reconstrucci髇 y modernizaci髇 de la infraestructura dirigida a facilitar la conectividad inherente a una econom韆 integrada, tanto en el plano interno como en sus v韓culos globales. Comunicaciones, rutas, ferrocarriles, aeropuertos, requieren el aporte de ingentes capitales, potencialmente disponibles en el marco del modelo modernizador pero inexistentes, como est� dicho, en el del pa韘 cerrado.

Esa alternativa no aparece con claridad en el escenario pol韙ico, aunque se insin鷄 en algunos pasos. Su n鷆leo conceptual no debiera ser diferente del que propone Milei en lo central de la propuesta -nueva matriz econ髆ica, apertura al mundo, equilibrio sensato de las cuentas p鷅licas- pero a la que deber韆 agregar un papel inteligente de un Estado profesionalizado que pese menos sobre la producci髇 y sea m醩 eficaz en sus roles, que no puede abandonar. Exige tambi閚 una actitud hacia lo p鷅lico acorde con las demandas de la sociedad civil que atraviesa el mundo: transparencia en el manejo del poder y recursos p鷅licos y empat韆 hacia los m醩 necesitados.

En t閞minos pol韙icos, eso significar韆 que el proceso de cambio ser� fuerte e irreversible cuando surja una oposici髇 que increpe y reclame al libertarismo "desde el futuro" y no desde el pasado, sin cuestionar sus bases. Mientras la principal opci髇 a Milei sea construida en base al retorno al pa韘 cerrado, a la econom韆 rentista para pocos y el infierno inflacionario para muchos, a la exacci髇 sin final de las econom韆s productivas del interior y a la hipertrofia de un Estado in鷗il para la sociedad, pero bot韓 guerra para sus detentadores, el cambio tendr� una "Espada de Damocles" siempre vigente que ralentizar� el proceso porque tambi閚 ralentizar� -por desconfianza- las decisiones de inversi髇 -nacional y extranjera-, variable fundamental del nuevo proceso. Por el contrario, si la principal oposici髇 se edifica sobre los cap韙ulos de la agenda que el modelo libertario no cubre adecuadamente, el cambio ser� m醩 r醦ido y menos duro para los damnificados, aunque presente verdaderos 閤itos y triunfadores.

La curiosa derivaci髇 de esta situaci髇 es que para que el proyecto mile韘ta sea exitoso, deber韆n removerse los l韒ites que el propio Milei se autoimpone referidos al papel del Estado, el que es imprescindible para que el salto modernizador se encarne en la sociedad al no dejar abandonados a millones de personas damnificadas por ese cambio.

La historia nunca se repite, pero ense馻 y deja experiencias. El proceso modernizador que sac� a la Argentina del atraso en el medio siglo que transcurri� desde 1880 a 1930 atraves� dos etapas. La primera, con la "generaci髇 del 80" como protagonista, capitaliz� a la naciente econom韆 nacional abriendo sus puertas a fort韘imas inversiones de origen externo que fueron el disparador del proceso de crecimiento m醩 notable de nuestra historia. La segunda, con el protagonismo central del radicalismo, avanz� con la inclusi髇 de las masas inmigrantes con las que tambi閚 se cont� para ese cambio, pero sin romper lo efectuado hasta entonces.

El estilo de Milei repugna a quienes tienen convicciones profundamente republicanas en fondo y forma, pero quienes lo defienden sostienen -no sin algo de raz髇- que con el estilo respetuoso y formal no hubiera podido avanzar en los cambios imprescindibles rompiendo mafias y complicidades delictivas o semidelictivas.

Lo deseable ser韆 que los pr髕imos a駉s sean testigos de una maduraci髇 del debate y que la opci髇 superadora no se edifique sobre los ecos de un pasado que se aleja, sino de la luz de un futuro acorde con los portentosos desaf韔s de una humanidad que pueda superar los dolores de parto y lanzada a la construcci髇 de la ciudad del futuro.

Ser韆 deseable que desarrollo e inclusi髇 no sean antag髇icos y que democracia y crecimiento reconstruyan la alianza con la que surgieron en el mundo, hace dos siglos, combatiendo el absolutismo y construyendo con el protagonismo de las personas comunes una sociedad mucho m醩 libre, m醩 pr髎pera y m醩 justa. Ello definir韆 la inc骻nita que define el presente argentino: la etapa que atraviesa el pa韘 en estos a駉s ser� la antesala de un p閚dulo o de un reinicio?

* Ex senador nacional y ex embajador en Espa馻.