¿Cómo un partido sobrevive 105 años y gobierna desde hace 76?
El Partido Comunista Chino ha logrado consolidarse como el pilar de una superpotencia global tras 105 años de historia. Su supervivencia se explica por una combinación de pragmatismo, adaptación doctrinaria, meritocracia y la capacidad de construir sobre los legados de sus líderes previos sin romper con el pasado.
El Partido Comunista Chino (PCCh) cumplió 105 años de existencia. Este hito nos convoca a preguntarnos cómo es que el partido ha logrado sobrevivir más de un siglo y gobernar desde hace 76 años un país como China. Los politólogos podríamos apelar a la ayuda de los grandes teóricos de los partidos políticos de Occidente, tanto los clásicos -Gaetano Mosca, Wilfredo Pareto y Robert Michels-, como los más contemporáneos, como ser Giovanni Sartori o Maurice Duverger, entre tantos otros.
Estos teóricos podrían ofrecernos alguna luz en la búsqueda de las respuestas. Y pienso que sobre todo los clásicos, por su foco en la cuestión de las élites, tema tan relevante en la estructura organizacional del PCCh. Pero en definitiva nos pasaría lo que siempre suele suceder al analizar a China con marcos de pensamiento desarrollados en base a sistemas y realidades de Occidente. Nos vamos a encontrar con las famosas particularidades de la historia, la cultura y el sistema político tan singular que rige en China desde 1949, que nos obligan a un esfuerzo analítico mayor.
Para tener una perspectiva más clara del porqué de la supervivencia y del éxito del PCCh, hay que despojarse de las anteojeras ideológicas, poner el foco en su rica historia y evitar caer en lugares comunes y en simplificaciones que desorientan.
El grupo de pioneros del partido que en julio de 1921 se reunieron en Shanghái, seguramente jamás imaginaron que 105 años después ese partido iba a estar consolidado como el pilar de una China convertida en superpotencia, habiendo alcanzado logros económicos y sociales impresionantes en las últimas décadas.
A partir de ese momento fundacional inicia una historia cargada de duros momentos en los cuales la supervivencia del partido estuvo muchas veces en juego, en el marco de la feroz lucha interna contra los nacionalistas Kuomintang (KMT). De hecho, el primerísimo desafío de los fundadores fue tener que escapar de la persecución policial en Shanghái, completando el primer congreso partidario en un bote alquilado en la vecina localidad de Jiaxing. De ahí en adelante, la historia del partido va a estar marcada tanto por realizaciones como por grandes desgracias.
Hacia 1934 se da uno de los hitos de la historia del partido: La famosa "Larga Marcha" para escapar de la implacable campaña de aniquilación del KMT. Esta es considerada una de las mayores hazañas militares de la historia. Fue una verdadera marcha de la muerte, bajo el asedio permanente de las tropas profesionales del KMT y atravesando una geografía totalmente hostil. Así y todo, un grupo logró llegar a destino, tras marchar durante 370 días por casi 10.000 kilómetros. La mayoría murió en el camino.
En las inhóspitas cuevas de Yan'An, ubicadas en la norteña provincia de Shaanxi, se va a forjar el carácter de los jóvenes cuadros del partido. Allí se reforzaron las bases organizativas, se reafirmaron los pilares de la doctrina comunista y comenzó a tomar forma el sueño de una República Popular bajo el liderazgo de Mao Zedong.
En plena Guerra Civil, en 1937 sobrevino el desafío de deponer las armas y constituir un frente unido para enfrentar a los invasores japoneses. Al momento de la interrupción, a los comunistas no les estaba yendo nada bien. Pero con la reanudación de la guerra civil en 1945, las tropas comandadas por Mao derrotaron de manera decisiva al KMT de Chiang Kai-shek. En un marco de devastación, el 1º de octubre de 1949 quedó oficialmente creada la República Popular China (RPC).
A partir de entonces comienza una etapa no menos turbulenta para China, signada por el esfuerzo de la reconstrucción y la integración territorial, quizás el mayor legado de la era maoísta. No hay que perder de vista que, hacia 1949, China estaba arrasada por la guerra y desintegrada territorialmente en varias facciones. El aislamiento internacional en el contexto de la Guerra Fría junto a las consecuencias económicas y sociales derivadas de las fallidas políticas colectivistas de Mao provocaron descomunales hambrunas y una profunda crisis interna que socavó el liderazgo del Gran Timonel. En 1966, Mao impulsa la "Revolución Cultural" desde las bases del partido, un proceso muy violento y trágico del que aún se conoce relativamente poco. Cabe destacar la decisión de Mao de protagonizar el acercamiento a los EEUU, en 1972, con el objetivo de contener a la amenaza común de la Unión Soviética (1989).
Tras la muerte de Mao, en 1976, el PCCh revisó su rumbo en el plano económico de la mano del rehabilitado líder reformista Deng Xioaping. En 1978 dio inicio el proceso de Reforma y Apertura, una impresionante transformación que explica la futura consolidación de China como superpotencia económica y tecnológica. 1989 fue un año bisagra para la historia moderna del país y que marcó el final de esta era: La masacre de Tiananmen, en junio, y la caída del Muro de Berlín, en noviembre. Sin embargo, la cúpula del PCCh recogió las enseñanzas de ambos sucesos. Un ya anciano Deng supo resistir la presión de los ultraconservadores. Hubo continuidad en el rumbo político, sin alterar el proceso de reformas aperturistas en lo económico.
Tras la muerte de Deng en 1992, el poder recayó en Jiang Zemin, un dirigente con grandes aptitudes diplomáticas y de liderazgo. Jiang supo garantizar la continuidad de las políticas económicas de Deng, frente a la creciente presión de los sectores conservadores, dando inicio a una etapa dorada en lo económico para China.
Parte del gran legado de Jiang fue asegurar una transición de poder ordenada con su sucesor, Hu Jintao. El nuevo líder, de perfil tecnocrático, fijó como principal objetivo consolidar el proceso de crecimiento y desarrollo económico de China, en la búsqueda de una "sociedad armoniosa" y en el marco de un "ascenso pacífico" de China en el plano global. La de Hu fue otra década memorable para China en el balance económico, con el país ya afianzado como potencia en la escena global.
Finalmente, en 2012 se produjo un cambio decisivo en la conducción del PCCh, con la llegada al poder de Xi Jinping, quien definitivamente ha encarnado una "nueva era" en China, con el norte puesto en las ambiciosas metas de los "dos centenarios". La primera meta ha sido recientemente celebrada para el centenario del PCCh en 2021, con la erradicación total de la pobreza extrema. Ahora, China se encamina a convertirse en un "país socialista moderno" hacia 2049, buscando presentarse como una superpotencia pacífica y responsable, que ya explica más del 30% del crecimiento económico mundial y es proveedora de bienes comunes globales.
¿Cuáles han sido entonces las claves del éxito del PCCh?
En primer lugar, a lo largo de estos 105 años de historia, el PCCh ha exhibido una línea de continuidad en sus fundamentos ideológicos, incorporando sucesivamente las tradiciones del marxismo-leninismo, del maoísmo, los aportes de Deng, de Jiang, de Hu, y finalmente, el pensamiento de Xi Jinping. Todos los sucesores de Mao construyeron sobre un legado recibido, haciendo sus propias contribuciones doctrinarias y aportando su propia impronta y experiencia para la conducción, tanto del partido como del país. Ninguno de ellos buscó romper con el pasado.
El partido fue capaz de evolucionar doctrinariamente a lo largo de la historia, con el objeto de responder a las necesidades y desafíos de cada tiempo, con notable realismo, pragmatismo, visión de largo plazo y apuntalado por una una cultura de meritocracia y minuciosa planificación; sobre todo a partir de 1978.
Asimismo, el partido también ha sabido ir generando sucesivos procesos de renovación interna de sus cuadros, o de "circulación de las élites", diría Pareto. La máxima expresión de este espíritu de renovación interna es el Comité Central del partido, que es el verdadero corazón del PCCh. Por supuesto, el partido ha sido favorecido por un sistema político con características que sólo existen en China, que garantiza el liderazgo absoluto del PCCh, más allá de que existen otros partidos.
Pese a los reiterados vaticinios de supuesto colapso del modelo político que encarna el PCCh, lo cierto es que, más allá de que nos guste o no dicho sistema, el partido luce muy fuerte al momento de celebrar estos 105 años. Y su legitimación social no se basa en mera represión o censura, como suele afirmarse en Occidente. El apoyo social al liderazgo del PCCh se fundamenta, ante todo, en los incuestionables logros económicos y sociales obtenidos bajo su conducción.
Esto es algo difícil de comprender desde la óptica occidental, pero es la realidad. Sería bueno dejar de negarla o tergiversarla, ya que también es un dato de la realidad que China va camino a convertirse en la mayor superpotencia global bajo este sistema político y bajo el liderazgo de este partido que acaba de cumplir 105 años.
* Director Ejecutivo del Observatorio Sino-Argentino

