2022: La ola roja que no fue
Se preveía un arrollador triunfo republicano, pero se transformó en uno módico, fue tal vez, la mejor elección de medio término de un oficialismo, en los últimos 20 años.
Las elecciones de medio término celebradas el 8 de noviembre de 2022 en Estados Unidos prometían ser un terremoto político para la administración de Joe Biden. La historia reciente, la inflación galopante y el desgaste tradicional del partido gobernante apuntaban de forma inequívoca hacia una contundente "ola roja" que le entregaría el control total del Capitolio al Partido Republicano. Sin embargo, las urnas desafiaron los pronósticos más pesimistas del oficialismo, dejando un mapa legislativo profundamente dividido y reescribiendo las reglas de lectura de la política estadounidense contemporánea.
Históricamente, el partido en la Casa Blanca suele pagar un precio elevado en las elecciones intermedias. No obstante, la Cámara alta demostró una resiliencia inesperada para los demócratas. Lejos de perder el control, el oficialismo logró no solo retener su frágil mayoría, sino ampliarla marginalmente. El punto de inflexión de la jornada se gestó en Pensilvania, donde el demócrata John Fetterman arrebató a los republicanos un escaño clave en manos del saliente Pat Toomey.
Con victorias posteriores en plazas disputadas, la correlación de fuerzas se reconfiguró cuando los demócratas aseguraron cincuenta y un escaños frente a los cuarenta y nueve de la oposición, consolidando un margen de maniobra crucial para la confirmación de jueces federales y nombramientos ejecutivos.
En la vereda de enfrente, el Partido Republicano cumplió con su objetivo principal de recuperar el control de la Cámara de Representantes, aunque con un sabor agridulce. La ansiada mayoría aplastante se redujo a una ventaja ajustada de aproximadamente doscientos veintidós escaños contra doscientos trece de los demócratas. Este estrecho margen limitó severamente el liderazgo de la nueva bancada conservadora, convirtiendo la gestión legislativa en un ejercicio constante de negociación interna y fracturando la capacidad de aprobar grandes paquetes normativos sin consensos bipartidistas.
El factor Dobbs y el desgaste del trumpismo
¿Qué factores frenaron la marea conservadora? Los analistas coinciden en señalar dos vectores determinantes. Por un lado, pocos meses antes de los comicios, la decisión de la Corte Suprema de revocar el fallo Roe versus Wade, eliminando la protección constitucional federal al aborto, generó un terremoto político y social. El impacto movilizó masivamente al electorado demócrata y a independientes moderados, especialmente a mujeres jóvenes, transformando una elección centrada exclusivamente en la economía en un plebiscito sobre libertades civiles. Por otro lado, en diversos estados pendulares, figuras alineadas estrictamente con el expresidente Donald Trump sufrieron derrotas clave frente a candidatos demócratas o perfiles republicanos más tradicionales, frenando los extremos y restando tracción a la narrativa de una transformación radical del Congreso.
Las elecciones rompieron con la lógica histórica al provocar que varios candidatos republicanos que lideraban o empataban en las encuestas y contaban con el respaldo explícito de Donald Trump terminaran perdiendo. En Pensilvania, el famoso cirujano y personalidad televisiva Mehmet Oz, conocido como el doctor Oz y respaldado por Trump, cayó derrotado ante John Fetterman en una de las contiendas más vigiladas del país por un escaño vital en el Senado.
En Nevada, el exfiscal general Adam Laxalt, favorito en los papeles previos para retener o ganar el escaño senatorial en un estado pendular, no pudo sostener la ventaja frente a la senadora demócrata Catherine Cortez Masto, cuyo triunfo aseguró matemáticamente la mayoría demócrata en la Cámara alta.
En Arizona, tanto el candidato al Senado Blake Masters como la candidata a la gobernación Kari Lake, ambos de perfil combativo y fuertemente alineados con el expresidente, terminaron cediendo sus puestos ante los demócratas Mark Kelly y Katie Hobbs, respectivamente, en una contienda donde el voto independiente se inclinó por el oficialismo.
A su vez, en Georgia, el exjugador de fútbol americano Herschel Walker forzó una segunda vuelta tras una elección sumamente reñida, pero terminó perdiendo frente al demócrata Raphael Warnock, mientras que en Pensilvania el candidato a gobernador Doug Mastriano enfrentó un rechazo masivo de los votantes moderados frente al demócrata Josh Shapiro.
Geografía de las sorpresas y triunfos demócratas clave
Más allá de los nombres propios, el Partido Demócrata protagonizó sorpresas institucionales de gran calado geográfico. Pensilvania se convirtió en el gran bastión de la resistencia demócrata al arrebatar el escaño del Senado, ganar la gobernación con Josh Shapiro y lograr arrebatar el control de la Cámara de Representantes estatal. En el oeste, tanto en Nevada como en Arizona, los senadores demócratas en funciones lograron imponerse contra todo pronóstico histórico frente a los embates republicanos en territorios tradicionalmente disputados. Asimismo, en Michigan y Minnesota, el Partido Demócrata dio una sorpresa mayúscula a nivel local al conquistar y arrebatar a los republicanos el control total de ambas cámaras legislativas estatales, tanto las cámaras bajas como los senados locales, un fenómeno sumamente inusual para el partido en la Casa Blanca durante unas elecciones intermedias.
La trastienda de Donald Trump: residencia y tormenta judicial
Mientras todo esto ocurría en las urnas, Donald Trump seguía los comicios desde su club y residencia privada de Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, espacio desde el cual operaba políticamente, realizaba actos de campaña para apoyar a candidatos afines en distintos estados y preparaba el terreno para anunciar formalmente su candidatura presidencial para 2024 pocos días después de los comicios. En ese preciso momento de noviembre de 2022, el exmandatario ya acumulaba graves investigaciones y frentes judiciales abiertos de alto perfil, aunque ninguno de sus juicios penales históricos había comenzado formalmente ni había sido imputado penalmente todavía. Entre los principales expedientes destacaba el caso de los documentos clasificados incautados por el FBI en agosto de 2022 en Mar-a-Lago, las pesquisas del Congreso y del Departamento de Justicia sobre el asalto al Capitolio y el intento de revertir las elecciones de 2020 -cuya gravedad motivó que pocos días después de las elecciones el fiscal general Merrick Garland designara a un fiscal especial-, la investigación de la fiscalía del condado de Fulton en Georgia por presunta interferencia electoral, y los frentes civiles y fiscales en Nueva York relacionados con fraude financiero y pagos de dinero a cambio de silencio.
El equilibrio de poder también se trasladó a nivel estatal. Los demócratas retuvieron gobernaciones clave en estados disputados e incluso arrebataron legislaturas estatales estratégicas, como en los casos de Michigan y Minnesota, blindando políticas públicas locales en materia laboral, educativa y medioambiental de cara al ciclo presidencial subsiguiente.
El resultado de 2022 dejó así un Congreso bicameral dividido, con un Senado demócrata y una Cámara de Representantes republicana, reflejando un país polarizado pero reticente a otorgar un cheque en blanco a cualquiera de los dos grandes bloques partidarios.

