Cuando la política llega al estadio y puede afectar al Mundial
La preparación de un Mundial suele medirse en estadios, hoteles e infraestructura, pero el riesgo en 2026 surge de un frente impensado: la política migratoria. Una decisión federal sobre el control fronterizo expone la vulnerabilidad de la FIFA ante conflictos ajenos al deporte.
A menos de dos semanas del inicio del Mundial FIFA 2026, una propuesta del gobierno de Donald Trump abrió un escenario impensado. Su gobierno analiza retirar personal de control fronterizo de varios de los principales aeropuertos internacionales de Estados Unidos en las ciudades santuario (ciudades cuyos gobiernos locales se niegan a colaborar plenamente con las duras políticas migratorias federales).
La consecuencia sería enorme: sin esos controles, aeropuertos como Nueva York JFK, Los Ángeles o San Francisco no podrían recibir vuelos internacionales. Y ahí aparece la paradoja.
Durante años se discutió si un país tenía estadios suficientes, infraestructura hotelera adecuada o capacidad de transporte para organizar un Mundial. Pocas veces alguien imaginó que el riesgo podía surgir de una disputa política entre distintos niveles de gobierno dentro del propio país anfitrión.
La discusión original gira alrededor de las ciudades santuario. Pero las consecuencias potenciales alcanzan a millones de personas que no participan de esa pelea. Aficionados que compraron entradas, aerolíneas que programaron operaciones especiales, hoteles que esperan una ocupación récord y ciudades que se preparan para recibir visitantes de todo el mundo.
Inesperado hasta qué punto el deporte global depende de decisiones que nada tienen que ver con el deporte. Durante años, la FIFA se preocupa por la seguridad de los estadios, los calendarios, los derechos de televisión o la logística de las selecciones. Sin embargo, una controversia política sobre las ciudades santuario podría terminar teniendo más impacto sobre la llegada de los visitantes que cualquier problema dentro de una cancha.
Porque un Mundial no consiste solamente en que Messi, Cristiano Ronaldo o Mbappé lleguen a tiempo para disputar sus partidos. También consiste en que millones de aficionados puedan cruzar fronteras, tomar conexiones, encontrar sus vuelos y ocupar sus asientos en las tribunas. Al fin y al cabo, el espectáculo ocurre dentro del estadio, pero el Mundial empieza mucho antes: cuando alguien, en cualquier lugar del mundo, cierra una valija y se dirige al aeropuerto soñando con que su país gane la Copa.
*Licenciada en Relaciones Internacionales con formación de posgrado en Derecho Aeronáutico y Espacial y en Asuntos Internacionales. Ex titular de la Autoridad de Aviación Civil de la República Argentina (ANAC). Ex Directora Nacional de Transporte Aéreo. En 2014, la Organización de Aviación Civil Internacional la reconoció como una de las 70 mujeres más inspiradoras de la aviación.

