Estiman que medio millón de rusos habrían muerto en Ucrania
De acuerdo con los últimos datos compartidos por Anne Keast-Butler, jefa del servicio de inteligencia británico, el número de soldados rusos fallecidos desde el inicio de la invasión ya roza el medio millón.
Durante su primer discurso oficial al frente de la agencia de inteligencia electrónica, Keast-Butler destacó un cambio de tendencia en el frente, asegurando que las fuerzas rusas estaban "retrocediendo en el campo de batalla" dentro de territorio ucraniano por primera vez desde finales de 2022.
La estimación presentada por la funcionaria británica supera con creces los cálculos independientes más recientes. Hasta hace poco, los medios en el exilio Meduza y Mediazona situaban la cifra de muertos en 352.000, un número obtenido mediante la extrapolación de registros oficiales de sucesiones.
Sin embargo, la jefa del GCHQ sostuvo que disponen de "nueva información de inteligencia que indica que casi medio millón de soldados rusos han muerto desde que comenzó el conflicto". Si bien no detalló el número exacto, fuentes oficiales confirman que el total real se aproxima mucho a ese umbral.
Esta sangría humana responde a la estrategia de Kiev, que busca elevar el número de bajas enemigas (tanto muertos como heridos graves) por encima de la capacidad de reclutamiento de Moscú, intentando frenar así la pérdida progresiva de territorio en el este tras más de tres años de desgaste.
Los datos que maneja Occidente revelan la magnitud de los combates:
Bajas mensuales: Se calcula que durante el mes de abril Rusia sufrió unas 30.000 bajas entre muertos y heridos.
Letalidad: El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, precisó este mes que entre 15.000 y 20.000 de esas bajas mensuales fueron fatales.
Reclutamiento: Para compensar las pérdidas derivadas de la ofensiva en el Donbás, el economista Janis Kluge estima que Rusia logra alistar entre 800 y 1.000 soldados diarios (unos 25.000 a 31.000 al mes), lo que apenas empata el ritmo de sus bajas.
En su intervención en Bletchley Park, Keast-Butler enfatizó que el GCHQ está "trabajando incansablemente" para neutralizar la amenaza del Kremlin sobre el Reino Unido y el resto de Europa, alertando sobre las campañas rusas contra la democracia y la infraestructura británica.
La funcionaria concluyó detallando una de las prioridades estratégicas de su agencia: "Un área en la que nos centramos especialmente es en la protección de los datos y la energía que fluyen a través de los cables y oleoductos críticos en aguas británicas y sus alrededores; lo hacemos exponiendo las intenciones, los motivos y las capacidades submarinas de Rusia".

