Europa reacciona frente al abandono y amenazas de Trump
El choque por la guerra en Irán y el recorte de la presencia militar en Alemania fuerzan a Bruselas a tomar decisiones drásticas. Macron y Merz lideran el giro hacia una soberanía estratégica que transforme el desplante de la Casa Blanca en una oportunidad histórica.
Ya no quedan dudas. Donald Trump está definitivamente abandonando a Europa a su suerte. Más concretamente, el líder estadounidense está acelerando el rompimiento de la alianza militar con la OTAN, pilar de la cooperación militar entre EEUU y Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El aislacionismo trumpista está llegando a extremos que pocos imaginaban hace apenas un año atrás. Lo interesante es que Europa ahora está reaccionando.
Todo comenzó con las amenazas de Trump de recortes de asistencia financiera y militar a sus aliados europeos durante la última campaña presidencial. Desde su primer mandato presidencial, Trump había sido un ferviente crítico de la desproporción del esfuerzo financiero y militar de EEUU en la OTAN, en comparación con lo que invierten sus aliados europeos. Algo parcialmente cierto, sobre todo cuando se revisan datos de países que gastan poco, como España.
En la primera etapa de la segunda presidencia de Trump, la relación entre EEUU y sus aliados europeos se tensó por dos cuestiones fundamentales. En primer lugar, el fiasco de las fallidas negociaciones con Vladimir Putin y Volodimir Zelenski para terminar la guerra en Ucrania. Al poco tiempo, el fallido aspirante al premio Nóbel de la Paz inició una inédita escalada con el Reino de Dinamarca, planteando insólitas pretensiones de quedarse con Groenlandia. "Mi pedazo de hielo", como él mismo lo definió. Los europeos se abroquelaron detrás de Dinamarca y Trump tuvo que recular, como en tantas otras ocasiones.
En tanto, las bravuconadas de Trump sobre recortes de asistencia a la OTAN comenzaron a materializarse. A fines del año pasado se produjo un modesto retiro de tropas estadounidenses de Rumania. Al poco tiempo, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, devenido en un trumpista de la primera hora (llamó "papito" a Trump en un mensaje filtrado), le prometió a la Casa Blanca aumentar el gasto en defensa de los miembros europeos al 5% para 2035. Una meta poco realista y que fue anunciada sin consenso de los socios europeos.
La guerra contra Irán, el quiebre (¿definitivo?) con Europa
Con este panorama llegamos al 28 de febrero pasado, día que inició el catastrófico ataque de Israel y EEUU contra Irán. Una guerra que tiene a Trump desde hace semanas buscando desesperadamente una salida. EEUU fracasó hasta el momento en lograr todos los supuestos objetivos que se habían planteado, provocando un desastre geopolítico, económico y humanitario de escala global. En cuanto a Europa, la guerra agravó notablemente la relación de Trump con sus aliados de la OTAN. Los países europeos se negaron desde un primer momento a involucrarse en las operaciones militares en Medio Oriente.
En este contexto sobresalió desde un primer momento la figura del presidente español, Pedro Sánchez, quien ha sido el más vocal de los europeos para plantarse frente a las amenazas de Trump. De apoco los líderes de Francia, Reino Unido, Alemania e incluso la Italia de Giorgia Meloni, quien era hasta entonces una de las predilectas de Trump en Europa, se fueron plegando al coro de rechazo. Si hasta el Papa León XIV cayó en desgracia frente a la furia de Trump, por el mero hecho de oponerse a la guerra.
En los últimos días, la escalada trumpista contra Europa se ha profundizado. La Casa Blanca confirmó que planea retirar aproximadamente 5.000 soldados de Alemania durante el próximo año, noticia que cayó como una bomba y puso en estado de alerta máxima a los europeos. Al mismo tiempo, Trump volvió a blandir la amenaza de castigos tarifarios adicionales a los países de la OTAN que no cooperen en el esfuerzo militar de EEUU en Medio Oriente. Estos anuncios de Trump fueron condenados casi al unísono desde las capitales europeas.
La reacción del país más perjudicado no se hizo esperar: El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, presentó propuestas para acelerar la toma de decisiones de la UE, especialmente en política exterior y de seguridad. Entre los elementos del plan se incluyen un mayor uso del voto por mayoría cualificada y la denominada "cooperación reforzada", que permite a grupos más pequeños de Estados miembros avanzar en iniciativas comunes, aunque carezcan del apoyo de todo el bloque. La propuesta alemana ya ha cosechado elogios.
La reacción europea: Riesgo y oportunidad
Los europeos están pasando de la retórica a la acción. Hay un convencimiento cada vez más generalizado de que el proceso de repliegue que ha iniciado Trump podría ser irreversible, independientemente de quien gobierne EEUU en el próximo mandato presidencial. Líderes como el francés Emmanuel Macron y el alemán Friedrich Merz están convencidos de que Europa debe avanzar hacia una posición de mayor autonomía y autosuficiencia respecto a EEUU. Esto representa un enorme riesgo, en un contexto política y económicamente muy adverso para Europa en la actualidad. Pero no deja de significar también una gran oportunidad estratégica, como ha dicho Macron en varias ocasiones.
Lo cierto es que los europeos ya están en movimiento. La Comunidad Política Europea (CPE), el foro impulsado por Macron en 2022 como respuesta a la invasión rusa de Ucrania, celebró su 8ª cumbre el 4 de mayo en Armenia, país que se aleja progresivamente del ala de Moscú. En Ereván sobresalió la participación de los principales líderes europeos, con discursos muy sintonizados en los temas más sensibles de la agenda. Por otra parte, también fue notable la presencia de Canadá como invitado especial, país que también se aleja de EEUU y está buscando un mayor acercamiento con Europa en el nuevo contexto internacional. Los intereses de Canadá con sus pares europeos están cada vez más alineados en el marco de la disrupción que ha provocado Trump.
En Armenia se discutió sobre Ucrania, reafirmándose el apoyo a la causa que encabeza Zelensky desde hace más de cuatro años. Pero el tema que acaparó el grueso de los debates, como era de esperarse, fue la guerra en Medio Oriente y la postura de Europa frente a las amenazas y extorsiones de Trump. La cumbre de Armenia fue, en varios sentidos, la primera cumbre post americana en Europa desde 1945. Es cada vez más evidente que Europa se despierta y ya no concibe su orden de seguridad como derivado del liderazgo estadounidense. Es un cambio extraordinario, cuyas perspectivas de evolución son aún difusas. ¿Tomaremos debita nota desde Argentina de este proceso y sus implicancias?
* Es candidato doctoral en Estudios Internacionales (UTDT), además de magíster en Estudios Chinos (Zhejiang University) y en Políticas Públicas (FLACSO). Es docente regular en la UCA y UNLP y profesor visitante de la Universidad de Zhejiang (China). Director Ejecutivo del Observatorio Sino-Argentino de la Fundación Nuevas Generaciones y Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

