Infantino habría ofrecido a Marruecos la final del próximo Mundial
El titular de la FIFA estaría buscando obtener apoyos de las federaciones africanas para mantenerse en el cargo, pese a la ofensiva de la UEFA.
El tablero del fútbol mundial atraviesa horas de máxima tensión. Una exclusiva publicada por el diario británico The Times sacudió los cimientos de la FIFA al revelar que su presidente, Gianni Infantino, habría ofrecido la codiciada final del Mundial 2030 a Marruecos -para disputarse en el imponente y proyectado estadio Hassan II de Casablanca- a cambio de asegurar el respaldo político y los votos de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) de cara a las próximas elecciones de marzo de 2027.
La noticia cae como una bomba en el panorama internacional, alterando de pleno las expectativas de la candidatura conjunta. Hasta el momento, España y Portugal se perfilaban como los ejes principales del torneo -con sedes históricas como el Santiago Bernabéu disputando el encuentro definitivo-, mientras que la ampliación a última hora para incorporar a Marruecos y los partidos inaugurales en Sudamérica completaban el mapa de una cita ecuménica sin precedentes.
Para peor, la situación se dispara en medio de una crisis política entre España y Marruecos por el territorio africano de Ceuta, donde no solamente existe un problema migratorio sino una disputa de soberanía.
Una crisis institucional sin freno
El movimiento estratégico atribuido a Infantino no responde a un plan deportivo aislado, sino a una operación de supervivencia política. El dirigente suizo se encuentra bajo un asedio institucional implacable tras el fuerte desgaste que supuso su intento de privatizar una parte de los ingresos y derechos comerciales del Mundial, una propuesta que generó el rechazo frontal de múltiples federaciones -con la UEFA a la cabeza- y que derivó en una profunda pérdida de apoyos internacionales.
A este flanco abierto se sumaron en los últimos días duras críticas públicas por parte de figuras históricas del fútbol, como el portugués Luís Figo, quien pidió abiertamente la dimisión de Infantino. Con un escenario interno donde federaciones clave han comenzado a darle la espalda, el mandamás de la FIFA habría apostado por un "todo o nada" con el bloque africano, encontrando en Rabat un socio estratégico clave que albergará además el próximo Congreso de la organización.
La respuesta oficial de Zúrich
Ante el revuelo mediático desatado a nivel global, la FIFA reaccionó con contundencia. A través de un comunicado oficial emitido tras los encuentros mantenidos en territorio marroquí, un portavoz del organismo rector desmintió categóricamente la información.
"Es falso y engañoso afirmar que el presidente de la FIFA haya hecho promesa alguna en relación con la sede de la final de la Copa del Mundo de 2030", señalaron desde la entidad, añadiendo que la decisión definitiva sobre el escenario del partido decisivo se adoptará estrictamente a su debido tiempo y bajo los canales reglamentarios establecidos.
Pese al desmentido formal, el daño político ya está hecho y la presión sobre la cúpula del organismo internacional se intensifica por horas. Mientras Marruecos sueña con llevarse el partido cumbre al coliseo de 115.000 espectadores previsto en Casablanca, el futuro inmediato de Gianni Infantino al frente de la organización pende de un hilo, con el calendario electoral de 2027 marcado en el horizonte como la gran prueba de fuego.

