Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma: charla con Gillian Anderson y Hannah Einbinder
BAE Negocios participó de una entrevista con las actrices de la nueva y premiada película de Jane Schoenbrun
Uno de los estrenos más magnéticos y sangrientos del año, un verdadero festín para amantes del slasher, es la nueva película de Jane Schoenbrun, quien había dirigido I Saw the TV Glow y We're All Going to the World's Fair. Este tercer largometraje, que sigue la línea de su trayectoria marcada por temas de identidad trans y terror queer, llega ahora a la plataforma MUBI.
El film irradia una atmósfera de sensualidad, melancolía, glamour retro y, por supuesto, horror de objetos afilados y víctimas escapando en ropa interior. Schoenbrun trae aires frescos al terror adolescente, logrando inquietar pero también aportar humor y profundidad. El amor por el género se observa ya desde los títulos, que son imperdibles.
Para que esta propuesta tan original en su tono funcione resulta fundamental el trabajo de dos actrices extraordinarias que acá brillan una vez más: Gillian Anderson (The X-Files, Sex Education, Scoop) y Hannah Einbinder (Hacks). BAE Negocios tuvo la oportunidad de conversar con ellas durante una entrevista grupal con medios de todo el mundo.
BAE Negocios: -¿Tienen alguna película de terror favorita, les gustaba el género cuando eran adolescente? ¿Se inspiraron en algún personaje de terror para sus papeles?
Hannah Einbinder: - Creo que mi película de terror favorita es probablemente Silent Hill. En cuanto a buscar referencias de terror para la película, personalmente sentí que era importante ampliar mi experiencia con el subgénero slasher, ya que gran parte de mis gustos en terror iban por otros derroteros. Pero las películas que vi para este proyecto se enmarcaban más en el canon psicosexual, como Persona, Secretary, The Duke of Burgundy o Crash. Son obras que capturaban esa relación íntima, psicológica y física entre dos o más personas, además de centrarse en el "kink" o en deseos alternativos. Eso fue lo que más me importó al abordar la película, porque, en última instancia, ese era el tono de la obra en sí.
Gillian Anderson: -Vi The Texas Chainsaw Massacre cuando era demasiado joven, algo parecido a lo que ocurre en la película. Había fumado marihuana muy fuerte y tuve una experiencia horrible en un lugar extraño, con gente a la que no conocía bien. El impacto fue tal que no volví a verla, por lo que no estoy familiarizada con muchas de las referencias que dice Hannah. Siento que he ido aprendiendo todo desde cero durante el trabajo en esta película. No es que haya visto las películas en sí, pero leí mucho sobre el género y sus subgéneros, incluyendo ensayos al respecto.
Química en escena
Las dos actrices vienen de participar en producciones destacadas a las que aportan carisma y talento. Hanna Einbinder es parte infaltable -e infalible- de la ecuación del éxito de Hacks. Y Gillian Anderson es toda una leyenda que no deja de renovarse y sorprender en los nuevos roles. "Siento que gran parte de mi intención tras Expedientes X fue intentar interpretar la mayor variedad posible de papeles. En cierto modo, aunque no he hecho cine de terror propiamente dicho, siento que hay otros proyectos, como American Gods o Hannibal (bueno, sí es terror), que guardan cierta relación con este tipo de obras. Pero es un ámbito del cine en el que siempre he soñado participar: proyectos artísticos, independientes y envolventes", comenta Anderson durante la entrevista.
Separadas brillan, juntas son explosivas. La química entre ellas es un gran acierto de la película. "Nos conocimos durante los ensayos y realmente solo tuvimos ese tiempo para conocernos. Creo que la conexión y la química surgieron desde el minuto uno -ambas hemos hablado de esto-, desde que empezamos a leer el guion. Y eso es algo que no se puede fingir; uno solo puede desear que esa química esté ahí. Así que felicidades a Jane por haber imaginado que podría ser así", dice Anderson y Einbinder agrega "Creo que es algo parecido a la relación de mi personaje con el de Gillian. La conocía muy bien como artista y tenía ciertas ideas y sentimientos respecto a ella y a su obra. Así que fue un paralelismo interesante sentir eso y, al mismo tiempo, ser recibida por ella y llegar a conocerla realmente como ser humano. Eso ayudó mucho a que mi personaje -y yo misma- nos relajáramos y la conociéramos de verdad".
La recepción de esta película con tanta personalidad, pide un público dispuesto a conectar, divertirse y dejarse sorprender. "Creo que es importante que lleguen sin expectativas preconcebidas sobre el género de la película. Diría que es algo inclasificable; es totalmente único. También espero que la gente empiece a sentir o a plantearse las mismas preguntas que, a mi parecer, plantea el filme: ¿te identificas con esa idea de disociarte y no sentirte del todo a gusto en tu propio cuerpo, especialmente en un contexto sexual? Si ya conocen el trabajo de Jane, sus dos primeras películas fueron muy dolorosas y algo oscuras, mientras que ésta es mucho más ligera. En muchos aspectos, es una comedia. Así que espero que también vengan dispuestos a reírse", dice la actriz de Hacks. Gillian concuerda y completa destacando la profundidad de los temas que aborda el film: "Sin dudas, que estén listos para reír. No resulta tan aterradora como cabría imaginar al ver el tráiler y los chorros de sangre. No se toma a sí misma demasiado en serio. Sin embargo, los temas y las diversas tramas de la película giran, en gran medida, en torno a la condición humana y a la complejidad de la adolescencia, del amor, de la vergüenza y el miedo, así como el significado de la intimidad y del sexo. Esconde ideas muy profundas tras esa ligereza y esa sangre, por no hablar de lo que plantea sobre la transfobia en el cine. Aborda conceptos de gran calado, pero al mismo tiempo resulta deliciosamente irreverente, ligera y divertida".


